Los Verdes tienen buena actitud, juegan bien, pero no pueden ser tan acelerados. Ayer simplemente no fue el Necaxa el que ganó, fue el León quien se derrotó a sí mismo. Llevaba el control del juego, era peligroso, tenía enfrente a un rival que vino sólo a esperar, pero vinieron los errores, las faltas innecesarias y los cambios equivocados.
José Luis Salgado había escogido el mejor esquema, el que le ha traído buenos resultados, su línea de cinco atrás, dos contenciones y con prácticamente tres delanteros tenía ahogado al campeón. A raíz del autogol de Nacho González el León se vino abajo, quiso empatar de forma inmediata pero con ganas desmedidas no se puede ganar, también hay que ser inteligentes. Inteligentes para jugar con un hombre menos, inteligentes para aprovechar el ambiente de la afición e inteligentes y pacientes para los cambios que desde la banca se deben hacer. Le cuestionaría a Salgado si aunado a las intenciones de empatar no era más importante el no recibir un segundo gol. Creo que el técnico del León tuvo que haber fortalecido su línea defensiva ante la salida de Nacho. Pero sacó a Carrasco y sacó a Pineda y la fortaleza en al zaga se derrumbó. Insisto en este punto, porque el León con un hombre menos, podía ser tan peligroso como al principio ya que Casartelli y Fígoli hacían lo que querían en la zona de gol. Vimos que Ceja no sabe marcar, y si su indicación era la de cuidar toda la banda, sólo lo hizo para atacar. Los espacios se abrieron y con Romero y Maz de enemigos, simple y sencillamente no se puede hacer eso. León se mató sólo. Toño Pérez ha sido un gran arquero en el torneo, pero el error de ayer le debe de llevar a la reflexión que así será en esta división, un error suyo y adiós. Y si digo que el León se aceleró y por eso perdió, ahora, tras la derrota, debe retomar la calma. Este tropiezo puede servirle más al León que la misma victoria al Necaxa. Viene Irapuato ya este miércoles y creo que el León debe fortalecer la actitud que ha venido mostrando, incluso ayer. Los Verdes necesitan tranquilizarse, calmar los ánimos, no salirse a comer a los siguientes rivales y más, cuando estamos conscientes que este equipo León puede llegar muy lejos con los jugadores que tiene. Ayer, el arbitraje estuvo pésimo, no actuó con los mismo criterios, pero sería un error si se excusan en eso por la derrota de ayer. Calma Verdes, calma, y más porque en esta división llevamos prisa. |