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El pasado 1 de diciembre se cumplieron cinco años del sexenio calderonista, y la verdad es que hay poco qué presumir en cuanto a logros de Gobierno y no porque no los haya, sino porque son opacados por las acciones violentas del crimen organizado, el incremento de la cifra de muertes, el nulo crecimiento de su “delfín”, Ernesto Cordero, la percepción ciudadana sobre las expectativas de la economía, los berrinches presidenciales, incluso los fracasos familiares.
Tan malo ha sido el quinto año, que el mismo Presidente reconoce que este último que inició será el de la consolidación. . . Soñar no cuesta nada, y si ya lo hizo cinco años. . . pues, aguantemos vara un poco más. La aprobación promedio de Calderón, según Mitofsky, es del 51%, el más bajo de todo su mandato, al contrario de sus antecesores en el 5o. año de Gobierno. Calderón en cambio es el peor calificado por los ciudadanos, contrario a Zedillo, Salinas y Fox, cuyo 5o. año fue el más alto en porcentajes de aceptación. Para Calderón es el peor. Hace ya buen tiempo que el Presidente sólo gobierna con la aprobación de la mitad de los mexicanos y en algunos tramos, los más, por debajo. El tema de la inseguridad es lo que hoy más preocupa a los ciudadanos y lo que más le demandan al Gobierno presidencial panista; por eso es que no se entiende que siga insistiendo en que esta confrontación se está ganando con el diseño estratégico, porque los indicadores no reflejan buenos resultados. Reiteramos: el grueso de los mexicanos percibe que está ha empeorado en 2011 (81%) mientras que sólo una pequeña porción percibe una mejora en la seguridad durante este año (16%). Tal vez esto se deba a que los embates criminales van incrementando en violencia, descaro e incluso generalizándose, de tal manera que hoy nadie se siente seguro en ningún lugar (lo mismo mueren 53 personas en el Casino Royale de Monterrey, por un ataque criminal, que se encuentran 35 cuerpos en plena calle de la zona dorada de Boca del Río, Veracruz, como mensaje directo del crimen organizado; o bien, los 23 muertos de Culiacán, unos calcinados y otros balaceados producto de la guerra entre grupos criminales; y qué decir de los otros 23 cuerpos inertes encontrados en vehículos en pleno centro de Guadalajara; los balazos en el estadio de futbol Corona de Coahuila, los cazadores asesinados en Zacatecas, etc, etc, etc.). La suma de todos estos muertos hace que la cifra de víctimas fatales ligadas a la lucha contra el crimen organizado, según el conteo del periódico Reforma de este año con corte al 18 de noviembre de 2011, sumen 11 mil 274, lo que hace suponer que otra vez se superará la cifra del año anterior (11 mil 583 en 2010). Esto significa que cada mes mueren poco más de mil mexicanos ligados a este flagelo. Nadie puede decir que se está ganando esta batalla: la percepción de inseguridad aumenta; los muertos por año, también; y el nivel de sanguinaridad y de provocación criminal es mayor. El tema económico tampoco ofrece expectativas muy halagüeñas toda vez que -según la encuesta de noviembre de Roy Campos- 82% de los mexicanos opina que la economía hoy es peor que hace un año, pero, todavía más dramático, que el 75% no tiene esperanza que el que viene sea mejor. Todo mundo sabe que un factor importante para que la economía mejore y se vea reflejada en los bolsillos de los mexicanos es que haya generación de riqueza, inversiones que generen empleos suficientes y bien remunerados. ¿Les recuerda algo esto? Sí, efectivamente, Calderón ofreció ser “el Presidente del empleo” y es evidente que no cumplió, no cumple y no va a cumplir. Es más, hay aceptación de parte de él. Veamos la siguiente declaración de su autoría, para que no queden dudas: “Como Presidente soy muy consciente de que hay miles y miles de mexicanos que hoy están buscando un empleo; también sé que hay miles que no están satisfechos con lo que están ganando con el trabajo que hoy tienen”. Esta aceptación de parte la hizo en la reunión de la Canaco de la Ciudad de México, el 25 de agosto pasado. Ante esto, relevo de pruebas. En cuestiones electorales tampoco las cosas le han ido muy bien ni a él ni a su partido ni a sus amigos y ni a su familia. Perdió la alianza política que tenía con Elba Esther Gordillo Morales y el Panal; perdió su ex secretario particular en el Estado de México; su “delfín” no prende ni adentro ni afuera y cada que abre la boca se hunde más; su partido no ganó una sola elección este año; y por si todo lo anterior fuera poco, su hermana pierde la elección para Gobernador en Michoacán. Este récord es para enchilar a cualquiera y pues, ya “picao”, habría que tomarse unos tequilas para aminorar el efecto del chile. El quinto año de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa lo podríamos resumir con la ayuda de la encuesta del mes de noviembre de 2011 de Consulta Mitofsky de la manera siguiente: estamos peor económicamente que hace un año; sentimos que la inseguridad aumenta; el país está polarizado en cuanto a la aprobación de su forma de gobernar; no lo vemos como un líder con experiencia, es decir, sentimos que nos equivocamos; no se le percibe preocupado por los pobres; menos de la mitad le cree lo que dice; la inmensa mayoría piensa que no tiene las riendas del país y que las cosas están fuera de control. “Vox populi, vox Dei”.
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