Todos quieren con ella ... ‘pero en lo oscurito’ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Alejandro Arias Ávila   
Lunes, 23 de Enero de 2012 01:36
Mucho ruido hizo al interior y al exterior del PRI la coalición que pactaron el PVEM y el Panal el pasado 17 de noviembre de 2011, denominada “Compromiso por México”, para apoyar a Enrique Peña Nieto como candidato a la Presidencia de la República por estos partidos. Asimismo se pactó ir juntos en un total de 125 distritos federales, de los cuales para el PRI serían 72; para el Panal, 23; y para el PVEM, 30. Y 20 senadurías serían repartidas de la manera siguiente: de primera fórmula: PRI, 5; Panal, 2; y PVEM, 3. De segunda fórmula: PRI, 6; Panal, 2; y PVEM, 2.
Los reclamos no se hicieron esperar. Surgieron del Senado, de los estados, de los columnistas... quienes coincidían en que el PRI había pagado un alto costo con la firma de esa coalición pactada en la época Moreira, a quien se identificaba con la dirigente del magisterio Elba Esther Gordillo, en detrimento de sus militantes que veían cómo se anulaban sus posibilidades de representar a su partido, porque éste había entregado esos espacios a sus aliados.
El mayor ruido lo propició la parte de la coalición con el Panal, cuya dueña es la misma maestra Gordillo y todo lo que ella representa.
Mucho se hablaba de que este partido no suma votos sino estructura, que viene de su red sindical de cargos territoriales y la cual le permite una presencia en los más recónditos lugares de la geografía nacional, cosa que pocas estructuras se pueden permitir.
Y tal vez había razones en la crítica, pero también es cierto  que el Panal se alíe indistintamente con la izquierda, con el centro o con la derecha, genera desconfianzas entre sus aliados en turno.
Amén que -cargar de manera formal con una aliada con el desprestigio que caracteriza a la maestra- resultaba altamente criticable y cuestionable pues parecía que, aun sabiendo todo lo anterior, se aceptaba, en aras de lo que aportaba estructuralmente el Panal.
En fin, siempre se cuestionaron los términos de la coalición y fundamentalmente respecto de la del Panal, misma que ya quedó conjurada.
La llegada de los tiempos de las definiciones de las candidaturas del partido, y la filtración de los nombres de las propuestas del Panal para las senadurías que entraban en la coalición, empezaron a generar una crítica generalizada en los medios informativos: nombres como el de la hija de la maestra, el yerno y amigos cercanos al círculo de ella, fueron despedazados por los analistas.
A la par, el descontento interno del PRI se incrementó y los riesgos de seguir con un acuerdo con el Panal, como el que se había pactado, podrían impactar negativamente en las aspiraciones presidenciales del PRI.
Pensar que no hubo mediciones y análisis del costo-beneficio de continuar con la coalición con el partido de la maestra, sería aventurado. La determinación de cortar por lo sano está sustentada en que lo que aportaba dicho partido a la candidatura de Enrique Peña Nieto era menor a lo que le estaba restando y a los costos políticos que le provocaría internamente en los espacios electorales donde tuvieran que hacer a un lado a los cuadros priistas, para cumplir con lo pactado.
El rompimiento con el Panal le da, sin duda, una bocanada de aire fresco al PRI, que recupera 23 candidaturas a distritos federales y cuatro senadurías: dos de primera fórmula y dos de segunda fórmula, las cuales le permitirán un “reparto del pastel” mayor entre las diferentes corrientes políticas internas con las que cuenta y, por qué no decirlo, también deshacerse de un lastre que venía cargando.
Pasan a segundo término las especulaciones de los porqués se dio el rompimiento. Lo importante es que fue una decisión pensada y estudiada que era estratégica y ayuda a las aspiraciones presidenciales del candidato priista a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.
Cabe hacer dos consideraciones importantes: este rompimiento no es con los maestros de México, pues muchos de ellos son militantes del PRI y parte fundamental en las estructuras de movilización y de representación de ese partido, al igual que existen muchos militantes de otros.  La conclusión, pues, es que no todos los maestros son del Panal, mucho menos admiradores de la maestra. Por último habrá que esperar qué decisión toman la maestra y su partido, respecto de ir solos o aliarse de facto, porque de manera legal ya no se puede con algún otro partido.
Para el caso concreto de Guanajuato, la posibilidad de fraguar una candidatura con el PRI es poco probable después de lo sucedido en lo nacional, amén de la cercanía sindical en el estado al PAN y al gobernador Juan Manuel Oliva.

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