Y los domingo de Cultura 22-Enero-2012 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Amador Rodríguez Leyaristi   
Domingo, 22 de Enero de 2012 01:13
Sobre futbol y enamoramientos
 
Habiéndose jugado esta semana la última edición de un viejo clásico del futbol español, el Madrid-Barcelona, me vino a la mente una anécdota de tiempos no tan pasados que hoy traigo a este futbolísticamente tan vulgar presente. En los años noventa fueron famosos los comentarios deportivos que publicaba el diario El País de dos grandes escritores: Manuel Vázquez Montalbán, barcelonés fallecido en 2003, y Javier Marías, madrileño, novelista exitoso y miembro de la Real Academia de la lengua. En ellos ambos creadores usando su ingenio y su calidad literaria daban rienda suelta a su defensa al equipo de sus amores y pasiones. Marías al Madrid, Vázquez Montalbán al Barcelona.
Pero ya en los noventa se asomaba por el mundo el fantasma de la globalización que llegó para quedarse y que en muchos temas es tan beneficiosa y en otros tan nefasta. Como en el de las aficiones al futbol.
En aquellos años el llamado “clásico” por ejemplo no significaba nada o casi, para las autóctonas aficiones del mundo, más preocupadas por su liga local. Hoy, que la televisión satelital nos invade y que hasta en la “Línea de Fuego” se venden playeras de Rooney o del “Chicharito”, el futbol europeo es sinónimo de caché o, cómo decirlo, de escalamiento socioeconómico.
En la actualidad el tema ha rebasado los límites del buen gusto y el sentido común porque ¿qué tiene que ver con Cataluña y sus reivindicaciones históricas un joven leonés que no sabe ni su ubicación geográfica?....¿O que no conoce más allá de Messi y cree que Kubala es algún modelo de auto deportivo, o Cruyff una marca de cerveza?....
Con el paso de los años, Javier Marías se ha convertido en uno de los escritores más importantes en lengua castellana. Su obra es extensa y variada, pues inició su carrera como escritor a los veinte años de edad con una novela sorprendente, Los dominios del lobo, y ha continuado prolíficamente hasta nuestros días como novelista, ensayista, editor y articulista semanal de El País. Sus artículos se han recopilado en diversos libros según la época y son todo un bálsamo de humor y desenfado muy recomendable. Entre ellos, por cierto, hay alguno dedicado exclusivamente a la otra pasión de su vida, el futbol. Recuerdo por lo menos Salvajes y sentimentales del año 2000, ampliado para una nueva edición en 2010.
Su más reciente obra, Los enamoramientos, fue considerada hace apenas unos días "la mejor novela del año" por Babelia, el suplemento de lectura de El País y ha sido desde luego un éxito de crítica y de ventas.
Es Los enamoramientos la muestra evidente de la maduración de un escritor que logra desgranar con desenfado y en el mejor castellano que he leído en los últimos años una bella historia donde se entrelaza con maestría lo sórdido (hay un crimen de por medio) con lo pasional (una relación sexual en cierto modo anticlimática) y todo envuelto por un profundo amor... que termina apenas iniciar la novela.
La historia entretiene con la presencia incidental de personajes reales que nada tienen que ver con el hilo argumental y sobre los que aprovecha Marías para hacer guiños y más guiños. Tal es el caso del profesor Francisco Rico, uno de sus mentores, quien se encargó de darle la bienvenida a la Academia de la lengua en 2008 y que antes de Los enamoramientos ya había protagonizado una fugaz aparición en su trilogía anterior Tu rostro mañana.
La historia transcurre con la parsimonia proverbial de la obra del escritor y el final no por previsible deja de ser interesante y bellamente construido. A contracorriente de muchas de sus obras novelísticas inmediatamente anteriores en las que se mezclan varios planos de la realidad, incluso en el tiempo, Los enamoramientos es una novela secuencial y en un solo plano de realidad, lo que la hace aún más fácil de devorar.
Por último, un detalle de gran maestría: está escrita en primera persona por la protagonista, que es una mujer; lo que desvela el grado de madurez que ha alcanzado este importante autor de las letras castellanas. Imprescindible su lectura.
Así que estos interminables enfrentamientos de los que hoy todo mundo habla y lo hace como si supiera, de futbol, de historia, de récords... eran sólo el pretexto.