Y LOS DOMINGOS DE CULTURA 05-Feb-2012 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Amador Rodríguez Leyaristi   
Domingo, 05 de Febrero de 2012 02:33

La pasión según Arturo Márquez

El 19 de septiembre de 2008 se publicó en una página web llamada "En un lugar de la Mancha" un post sobre el film Arráncame la vida, de Roberto Sneider, gran superproducción mexicana adaptada del libro del mismo nombre de Ángeles Mastretta y en el que se desarrollan de forma novelada los sucesos importantes en la vida de Maximino Ávila Camacho, uno de los sátrapas más relevantes que emergieron de las filas de la oligarquía revolucionaria.

En ese post se comentó entonces acerca de la música de la cinta, variada y rica del cancionero popular y en la que destaca el “Danzón N° 2” de Arturo Márquez: "La música de Arturo Márquez, el Danzón N° 2, siempre cumplidor y bien acomodado, aunque sufre el peligro de a partir de ahora ser conocido como la música de Arráncame la vida".
Quién le iba a decir a este posteador que, tres años después, lo que en el mundo de la cultura de México y del planeta ha incrementado su trascendencia es precisamente la música de Arturo Márquez mientras que el film de Sneider -siendo dignísimo para la calidad a la que el grueso de nuestros realizadores nos tienen acostumbrados- no se ha salvado de la pandemia que aflige hoy en día a la creación artística, a saber, la precariedad de las preferencias, la ligereza de los gustos, la volatilidad de las modas y el sentido de urgencia del público consumidor.
La música de Arturo Márquez puede interpretarse como el eslabón que nos une con los viejos maestros del nacionalismo musical mexicano, Revueltas, Moncayo, Galindo, Chávez, que floreció en el país cuando la exacerbación revolucionaria del siglo pasado, junto con otros nacionalismos y sus expresiones más florecientes en el muralismo, las letras o el teatro.
Cuenta el musicólogo Aurelio Tello que a ese “nacionalismo musical”, hoy tan reconocido en el mundo por cierto, siguió una generación “afín al vanguardismo antinacionalista, a la experimentación objetiva con el sonido, al conceptualismo en el que importaba más la sugerencia de la idea que el resultado”….
…Hasta 1992 cuando nace el Danzón N° 1 (escrito para computadora y medios electrónicos) y se eslabonan los viejos maestros de la primera mitad del siglo XX con una música nueva, puro siglo XXI, que no desecha ni a unos ni a otros y que crea nuevas formas musicales, nuevas instrumentaciones, incorporando ritmos que a la generación anterior le parecerían sacrílegos –el danzón- y lo mejor del progreso electrónico.
Arturo Márquez es el emblema de esa nueva música clásica mexicana. Sin embargo algo que lo distancia de aquellos primeros padres del nacionalismo musical es que la mayoría de sus temas son el mejor retrato posible, hablando de música, del paisaje urbano mexicano. La serie de los danzones incluyendo  Portales de madrugada para cuarteto de saxofones, La pasión según san Juan de Letrán, Zarabandeo, Octeto malandro, Danza del mediodía y más recientemente Marchas de duelo e ira, en conmemoración del cuarenta aniversario de Tlatelolco 1968, son composiciones de plena inspiración y sabor urbano.
Entre el Danzón N° 1 y el N° 8, escrito en 2004, median doce años de una intensa actividad creativa de Márquez, que lo han convertido en el más importante músico mexicano de la actualidad. Su obra ocupa hoy un espacio obligado en los repertorios de las grandes agrupaciones de la mano de Gustavo Dudamel, Jean-Pascal Hamelin, Enrique Diemecke, Alejandro Posada. Su obra más celebrada, el mencionado Danzón N° 2 de los títulos de Arráncame la vida, tiene justamente lo contrario: una vida propia intensísima.
El próximo 18 de febrero, en otro acierto de programación de la dirección del teatro del Bicentenario, escucharemos los danzones de Arturo Márquez. Entre Márquez y Márquez -la música y la política- les recomiendo amigas y amigos lectores que escuchen mejor la música de Arturo; se divertirán más y le darán una gozada a su espíritu y un festín de ritmo y pasión a sus sentidos.