Septiembre, mes de la Biblia 11-Sep-2011 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Pbro. Lic. Apo­li­nar To­rres Or­tiz   
Domingo, 11 de Septiembre de 2011 01:27
La Dimensión Diocesana para la Animación
‘Bíblica de la Pastoral preparó una manera de entronizar la Biblia; de ella, se ha sacado esta forma sencilla que aquí se presenta para que la familia entronice solemnemente la palabra de Dios en su hogar

 
El mes de septiembre es nuestro mes patrio, en el que celebramos el inicio de nuestro camino como nación. Celebrarlo, aunque sea de manera sencilla, es una gran oportunidad de hacer conciencia de que vamos en un mismo barco, cruzando tormentas y con tiempos llenos de sol. Es un tiempo de renovar nuestro amor a la patria, en la que hemos crecido alimentados por sus recursos; que este amor y la ayuda de Dios nos hagan ser cada vez mejores ciudadanos para luchar por la justicia y la paz, como pedimos en todas las parroquias, con las oraciones de la paz y la Misión Continental.
En la Iglesia, celebramos también el mes de la Biblia, porque el 30 de septiembre tenemos la fiesta de san Jerónimo, quien nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340; estudió en Roma y allí fue bautizado. Abrazó la vida ascética, marchó al Oriente y fue ordenado presbítero. Volvió a Roma y fue secretario del papa Dámaso. En esa época, empezó su traducción latina de la Biblia. También promovió la vida monástica. Más tarde, se estableció en Belén, donde trabajó mucho por el bien de la Iglesia. Escribió gran cantidad de obras, principalmente comentarios de la Sagrada Escritura. Murió en Belén el año 420.
Los pastores de la Iglesia en estos últimos tiempos nos han invitado a acercarnos más a la Palabra de Dios, no sólo para leerla o estudiarla, sino a orar con ella, a lo que se le denomina lectio divina; en las librerías católicas se pueden encontrar diversas guías prácticas para iniciarse en esta forma de orar.
La Dimensión Diocesana para la Animación Bíblica de la Pastoral preparó una manera de entronizar la Biblia; de ella, se ha sacado esta forma sencilla que aquí se presenta para que la familia entronice solemnemente la palabra de Dios en su hogar, colocándola en un lugar privilegiado de la casa, como reconocimiento de que Dios nos habla por la Sagrada Escritura.
Para este momento, se preparan un cirio y unas flores. Ya debe estar preparado el lugar donde se colocará la Biblia; si es posible, se coloca imagen pequeña de la Virgen María, ya que ella es ejemplo de fidelidad a la Palabra.

Papá o mamá: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.

Papá o mamá: Vamos ahora a entronizar la Sagrada Escritura. Entronizar significa “poner en el trono”. Entronizar la Sagrada Escritura significa que vamos a poner el Libro Santo en el lugar de más honor de nuestra casa, pero más aún: en el corazón. Los cristianos no seguimos o adoramos un libro por más santo que sea: seguimos, más bien, a una Persona, a Cristo que nos habla por las palabras de la Escritura. Hoy Jesús nos dirige las mismas palabras que a Zaqueo: “Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa” (Lc 19, 5).
Todos: Gracias, Señor, por estar con nosotros.

Papá o mamá: La Sagrada Escritura es especial porque es la Palabra de Dios: “Toda Escritura ha sido inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para persuadir, para corregir, para educar, en la rectitud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer el bien” (2 Tim 3, 16-17).
Todos: La Sagrada Escritura es especial porque está inspirada por el Espíritu Santo: “En  relación con esto, sepan que ninguna profecía de la Escritura puede ser interpretada por cuenta propia, pues ninguna profecía procede de la voluntad humana, sino que, impulsados por el Espíritu Santo, algunos hombres hablaron de parte de Dios” (2 Pe 1, 20-21).

Papá o mamá: Esta es la Palabra de Dios.
Todos: Creo en la Palabra de Dios que es luz para mi camino.

Papá o mamá: ¿Quién es esta Palabra?
Todos: La Palabra de Dios aparece aquí como una fuerza e, incluso y más todavía, como una Persona... Es la Palabra que viene del Padre y vuelve a Él: ¡es Cristo!

Papá o mamá: ¿Cuál es el tema y el contenido de la Biblia?
Todos: El contenido de la Biblia es Cristo. Él mismo nos dice: “Estudian las Escrituras, pensando encontrar en ellas vida eterna; pues bien, también las Escrituras hablan de mí” (Jn 5, 39-40).

Papá o mamá: ¿Por qué es provechosa y saludable la Palabra de Dios?
Todos: Porque la Palabra de Dios es poderosa, porque la Palabra de Dios nos ilumina con sólo ser pronunciada, porque la Palabra de Dios es viva, eficaz y penetrante, porque la Palabra de Dios ha sido inspirada por el Espíritu Santo y escrita en lenguaje humano.

Canto:  “Tu Palabra me da vida”.

Papá o mamá: Gracias, Señor, porque movido por tu gran amor has querido revelarte y hablar a los hombres como amigo.
Todos: Gracias, Señor, porque la Sagrada Escritura ha sido puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo.

Papá o mamá: Gracias, Señor, porque en la Sagrada Escritura nos hablas por medio de hombres y en lenguaje humano.
Todos: Gracias, Señor, porque has confiado al magisterio de la Iglesia el oficio de interpretar auténticamente la Escritura.

Papá o mamá: Gracias, Señor, porque la Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo.
Todos: Gracias, Señor, porque en Jesucristo, la Palabra hecha carne, nos sigue hablando hoy la Iglesia, especialmente en la asamblea dominical.

Papá o mamá: Gracias, Señor, porque donde dos o más se reúnen en tu nombre, allí estás Tú en medio de ellos.
Todos: Te damos gracias, Señor.

Papá o mamá: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Que todos encontremos en la Palabra de Dios paz, fuerza y claridad para nuestra vida.