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Por la nueva dimensión que adquiere el “desarrollo” urbano y las problemáticas que le acompañan, cada porción de una parroquia va teniendo características propias y desde esa fisonomía es necesario atender a las personas
El mes de diciembre en nuestra patria, es un mes lleno de fiestas, de alegría, de encuentros entre nosotros, también es tiempo de comprar, de regalar, de compartir. Desde la fe es un tiempo de esperar, de preparar la celebración de la Navidad, es el tiempo del Adviento en la liturgia. Mes de caminar junto a la Madre del Salvador, celebramos a María en su Inmaculada Concepción, en su advocación de la Virgen morena, nuestra Virgen de Guadalupe, la madre del verdadero Dios por quien se vive. Celebramos las esperadas posadas, la Natividad del Señor Jesús y el fin de un año civil.
Todo esto nos haría ver que ya no caben más actividades, pero en nuestra diócesis damos inicio a una etapa dentro del proceso de la pastoral planificada. Nos encontramos dentro del proceso diocesano en “el año de nivelación de estructuras”, terminamos el periodo dedicado a la nivelación del Consejo de Pastoral Parroquial y la Planeación Pastoral, con diciembre iniciamos el periodo de nivelación de la “sectorización parroquial”, que terminará en el mes de marzo. Cada periodo busca impulsar de manera especial las estructuras fundamentales de una parroquia, pero se ha de continuar siempre en su mejoramiento. Pero ¿qué es la sectorización parroquial?, desde el año 2000 que se empezó a ejecutar el Plan Diocesano de Pastoral, se entró en una mentalidad de pastoral misionera, que nos llevaba a llevar la Palabra de Dios y los servicios parroquiales a todos los rincones del territorio parroquial, sin descuidar el trabajo en las instalaciones parroquiales, donde se congregaban las personas que buscaban un crecimiento en su fe o para ser servidores o agentes de pastoral junto a su párroco. Por ello se planteó la sectorización; que es la división de las parroquias en territorios más pequeños, para ser atendidos de acuerdo a sus necesidades. Ya desde el año de 1997 se presentó un documento con el nombre de “Sectorización Parroquial” con el fin de ayudar a todos los párrocos y sus Consejos de Pastoral Parroquial a sectorizar sus parroquias. Este documento ofrece los fundamentos bíblico-teológicos, así como los criterios pastorales y la metodología para efectuar la sectorización. Las bases para hacer una división territorial de la parroquia con el fin de trabajar pastoralmente por sectores. Después de estos años, casi todas las parroquias han sectorizado su territorio parroquial, al menos en su parte gráfica. Pero en las últimas Asambleas Diocesanas, en numerosas ocasiones, tanto en las evaluaciones como en los equipos se ha aportado la inquietud de que sectorizar en el mapa no es tan difícil, pero hacerlos operativos pastoralmente sí lo es. Hacia el final del Primer Plan Diocesano, se busca que todas las parroquias tengan sus sectores funcionando, sirviendo a todos los fieles. El objetivo de la sectorización en nuestra Arquidiócesis de León, es: hacer eficiente la pastoral orgánica en nuestras parroquias, descubriendo y analizando las necesidades pastorales de nuestras comunidades y respondiendo a ellas desde el Evangelio, para que la renovación parroquial llegue a todos. Pero ¿por qué es necesaria la sectorización? La sectorización en nuestras parroquias no responde a una norma, sino a una necesidad. Es un elemento fundamental para lograr la renovación de las parroquias, y así abandonar las estructuras y actitudes que ya no ayudan y a veces impiden que los fieles católicos sean atendidos adecuadamente. Por el nuevo contexto de crecimiento urbano que en no pocos momentos nos impide llegar a todos los espacios que se le han encomendado en muchas ocasiones a un solo sacerdote. Por la necesidad actual (y de siempre) de nuestras comunidades de sentirse pertenecientes afectiva y efectivamente a la parroquia. Muchas veces nos sentimos que pertenecemos a la Iglesia, pero como solo un concepto. Por la nueva dimensión que adquiere el “desarrollo” urbano y las problemáticas que le acompañan. Cada porción de una parroquia va teniendo características propias y desde esa fisonomía es necesario atender a las personas. Por las grandes extensiones de algunas parroquias, las grandes distancias en las parroquias rurales y la posibilidad de dinamizar las diversas comunidades. Para implementar y lograr una mejor educación integral de nuestras comunidades de tal manera que respondan mejor a su fe. Para potenciar y orientar mejor los esfuerzos y servicios que se organizan en la cabecera parroquial. Para atender más de cerca a todos los fieles de la parroquia, especialmente a los alejados. Para cumplir con la misión de la Iglesia, que ha de llegar a todo el hombre y a todos los hombres. Para atender de manera más integral las problemáticas de nuestras comunidades. (Cfr. Subsidio de Operatividad de Sectores Parroquiales, pág. 3) Pregunta en tu parroquia a qué sector perteneces y qué ofrece el equipo que lo atiende para que aproveches esta cercanía, que es un esfuerzo de tu parroquia. Si quieres saber más sobre la sectorización, existe un nuevo subsidio con el nombre de “Operatividad de los Sectores Parroquiales” que puedes conseguir en la librería Emeterio Valverde y Téllez que se encuentra en las oficinas del Arzobispado de León, calle Pedro Moreno 312, Zona Centro.
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