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Cómo ganarse el rechazo ciudadano
La familia Padilla Llaguno y vecinos no merecen la burla y la respuesta insultante de las autoridades, ni la indiferencia de la sociedad. El valor civil que tuvieron para defender sus derechos, la calidad de vida, sus árboles y la seguridad en la colonia Arbide, rechazando una gasolinera más, es la actitud que están sembrando y cosechando las autoridades sordas y los ecocidas en su contra
Irrita que las autoridades municipales hagan caso omiso de los señalamientos ciudadanos ante diversos problemas que aquejan a la ciudad de León.
Los escándalos políticos no logran penetrar la coraza de soberbia, arrogancia y caprichos de gobernantes y autoridades. El desprecio de las autoridades ante las exigencias ciudadanas choca con los partidos políticos y sus precandidatos por sus constantes mensajes de cambio, participación ciudadana y de atención a las necesidades del pueblo en campaña preelectoral, pero que en realidad nos sentimos marginados e impotentes como pueblo, por los abusos del poder político y de grupos económicos, pero pronto están para decirnos que la ciudadanía no participa, o que estamos llenos de críticas. ¿Paradójico, no? Lo sucedido en la colonia Arbide, ante el reclamo de colonos por la destrucción de árboles a favor de otra gasolinera más, desborda el descontento y decepción de la gente ante los desplantes soberbios de la clase gobernante. Los llamados de atención y quejas de la población para ser atendidos y escuchados por la autoridad contrastan con respuestas oficiales que insultan la inteligencia de ciudadanos comprometidos y la opinión pública. Sorprende que la Dirección de Comunicación Social de la Presidencia Municipal de León muestre, una vez más, su falta de preparación para hacer un papel decoroso. Su carta respuesta a diversos medios de comunicación para justificar el ecocidio en la colonia Arbide muestra ignorancia, estilo tramposo y mentiroso, complicando más las cosas, porque hasta en un correcto sentido de imagen pública o como dictan las normas, debieron haber aceptado su error al otorgar los permisos que dañaron árboles en favor de la gasolinera. Su falta de capacidad ha provocado indignación ante una acción autoritaria y abusiva del municipio, despreciando a los colonos de la Arbide, para favorecer al empresario, quien llevó hasta una máquina donde trituró árboles y, sin embargo, intentan mentirnos diciendo que todos iban a trasplante con un excelente manejo por personas con experiencia; claro, con experiencia en triturar y talar. Poco interesa quién es Óscar Padilla, presunto propietario de esa gasolinera, que pudo doblegar a las timoratas autoridades arrodillándolas, las mismas que aseguraron que los árboles en las banquetas de Nicaragua esquina con Oaxaca no serían afectados. El actual director de Medio Ambiente se comprometió con la Sra. Martha Llaguno, medios de comunicación y un servidor a no dejar que los dañaran. Hoy ya no están esos árboles. La autoridad municipal faltó a su compromiso, permitiendo el daño arbóreo. Esta administración municipal pasará a la historia como la más destructiva de árboles y áreas verdes por compromisos económicos. ¿Para qué quiere León tantas gasolineras, si tiene más de la cuarta parte del total de gasolineras en todo el estado?: 104 gasolineras operando y 23 más por abrir e ignoramos si hay todavía más permisos pendientes, y que de seguro aceptarán. Deploramos la actitud de la Dirección de Comunicación Social del Ayuntamiento por haber tratado de engañar, sorprender y confundir a la opinión pública con una carta a los medios tratando de justificar el ecocidio en favor del empresario; decepcionante e indigna su descripción tramposa, atizando más el escándalo ecocida, dejando mal paradas a las autoridades. Tan deficiente es el trabajo de Comunicación Social que debería pasar por un exhaustivo examen de confianza y eficiencia, ya que no se han capacitado ni leído lo suficiente y sospechamos que no han pasado de leer a “La familia Burrón”, ya que en su misiva a los medios por los datos expuestos en su carta, contaron con argumentos hechos al vapor, provenientes de la Dirección de Medio Ambiente o que copiaron de internet porque se hicieron bolas, ya que ante el salvaje trasplante que se hizo con estos árboles arrancados y lastimados, expuestos al aire sin protección y arrojados sobre un camión, ante testigos ahí presentes que contradicen la fantasiosa carta de Comunicación Social, ahora intentan decirnos: “Es que vieron mal”. Que quede claro mínimo lo que pudieron haber hecho es crear una entrada y salida y así no se tenían que quitar ésos árboles; pero la falta de cultura tanto del empresario como de voluntad de las autoridades para negociarlo y hacer cumplir lo debido, así como la falta de palabra en sus compromisos, es lo que nos tiene indignados. Miren, las autoridades están agrediendo e ignorando a la gente y deben reflexionar que este tipo de escándalos dañan su credibilidad en el poder y su imagen. Seguir empeñados en imponer o permitir en puestos públicos a personas sin capacidad para servir, ambiciosas, negligentes, con tendencias corruptas, expertas trapecistas y vividoras del presupuesto, que no entienden ni atienden en tiempo y forma a la ciudadanía, por causa de ser militantes o contar con padrinos políticos, les está acarreando graves problemas. No hay partido político que escape a estos señalamientos; o evolucionan para mejorar y recuperar la confianza de la población o van a generar más rechazo y desconfianza. Las malas respuestas y actitudes negativas de funcionarios irresponsables, además de dañar al partido que representan, lesionan las aspiraciones de quienes sí desean y pueden servir con honestidad, eficiencia y capacidad. Si se sigue con la terca y estúpida idea de dar posiciones políticas por militancia, compadrazgo, amiguismo y nepotismo, se seguirá teniendo el chatarrismo político y corrupto que agrede y ofende a la sociedad. Debemos aprender de la actitud de la familia Padilla Llaguno, quienes ya habían advertido de la inconveniencia de dicho negocio y del peligro para los árboles, confiaron y trataron de detener el ecocidio apoyándose en autoridades que ya habían cedido a los caprichos del empresario, quien optó por aprovechar la obscuridad y entrada de la noche para llevar a cabo su acción destructiva. La familia Padilla Llaguno y vecinos no merecen la burla y la respuesta insultante de las autoridades, ni la indiferencia de la sociedad. El valor civil que tuvieron para defender sus derechos, la calidad de vida, sus árboles y la seguridad en la Arbide, rechazando una gasolinera más, es la actitud que están sembrando y cosechando las autoridades sordas y los ecocidas en su contra. Por eso están surgiendo más Villas del Juncal, Santa Julia, colonos del Jerez, Brisas del Lago o Brisas sin Humo, Murales II y de otros grupos ecologistas y ambientalistas como el MOCE. Entendamos que lo que pase en la Arbide o en otra colonia de León afecta a todos los leoneses. Cada árbol que desaparece por la ignorancia, la ambición y la inconsciencia de unos cuantos a todos nos daña. En materia ambiental, estamos muy rezagados. El discurso oficial remedia con palabras el entorno natural y la contaminación. En Medio Ambiente Sustentable, el Instituto Estatal de Ecología, Desarrollo Urbano, Obras Públicas, Implan, Iplaneg, Semarnat, Propaeg y los Consejos Consultivos Ciudadanos a modo, donde se les pique, sale pus. La corrupción y compromisos económicos se siguen imponiendo sobre la salud y calidad de vida de la gente. Las protestas ambientales en León, Guanajuato, San Miguel Allende, Celaya, Salamanca, Irapuato y otras ciudades calientan un caldo de cultivo en sus pobladores. Los partidos políticos deben estar atentos de sus programas políticos, revisar y evaluar con responsabilidad a sus militantes, la integridad de funcionarios, precandidatos y candidatos, doctrina, principios, valores y calidad moral, a fin de no seguir alentando la simulación, la corrupción y la demagogia, ignorando la vocación para lo que fueron creados, no para servirse dando rienda suelta a ambiciones personales, de grupos o hacer negocios a costa de mentir y aprovecharse del pueblo. El aumento de la pobreza, la violencia, la inseguridad, el desempleo, el crimen organizado, la deficiente educación, el aumento de corrupción, el pandillerismo, las subculturas, el grafiti vandálico, la falta de oportunidades, la carestía de los alimentos, la contaminación, etc., etc., nos muestran la ausencia de autoridad. Falta liderazgo, sensibilidad y voluntad en los partidos políticos, que están fallando, abandonando a México y a su pueblo. Por nuestros hijos y las futuras generaciones, participemos más los ciudadanos para lograr un país más digno e impedir se nos vaya de las manos. Les deseo un mejor año 2012 a todos, con más bendiciones y la paz.
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