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Corrupción política
¿Estos son los logros de los partidos políticos en México, en Guanajuato, en León?, ¿vale la pena seguir alimentando y manteniendo a tanto parásito político, incompetente e irresponsable, convertidos en verdaderos capos de la política, sangrando al pueblo?
PREÁMBULO.- En artículos anteriores me ofrecí a escribir las experiencias que viví en el Partido Acción Nacional cuando ingresé a sus filas.
La cantidad de sucesos que día a día se presentan en León, los abordo en mis escritos, según sea su urgencia o actualidad, especialmente ahora que tengo la responsabilidad y el honor, de presidir la Asociación Civil Primero León y a MOCE, Movimiento Ciudadano Ecologista, que por su urgencia e importancia no me permitía hacerlo en el tiempo convenido y debido especialmente a las denuncias en el descuido ecológico y ambiental que padecemos, pero ahora por la efervescencia política que se está dando y ante la solicitud de personas interesadas en el tema, especialmente jóvenes con inquietudes políticas, y que quieren conocer mis vivencias en el ámbito social y político, logran animarme para explicar el porqué del malestar y desacuerdo que expreso ante ciertos personajes y acciones del partido que dominaba y el que está en el gobierno, donde no puedo ocultar ni callar mis sentimientos y manifestaciones de descontento. ¿Por qué? porque ahora más que nunca, el ejercicio político nos está afectando, destruyendo y desuniendo a los mexicanos, lo que exige un cambio radical y urgente, del modelo político, económico, social y un diálogo nacional. Esto además de tratar de sensibilizar especialmente a los jóvenes con interés de participar en el ejercicio político, para convencerlos lo hagan con una sincera y auténticas ganas de servir a México y a los mexicanos, sin dejarse manipular y alienar por los que quieren seguir haciendo de la política, un botín y un medio para enriquecerse a costa de robar lo que legítimamente, corresponde a los mexicanos para su desarrollo y no para unos cuantos pillos al amparo del poder. Para mucha gente en nuestro medio, es normal que en política se den traiciones, intereses, patadas bajo la mesa, ambiciones, corrupción, calumnias, descrédito, etc. y afirman que todos estos ingredientes han sido la pauta histórica que han regido y caracterizado a nuestro país. Por eso es bueno revisar nuestra historia, que en su mayor parte está provista de mentiras o de hechos que insultan la inteligencia. Nuestros historiadores, incluso desde la colonia, han ido aderezando entre verdades, medias verdades y fantasías, el cómo se dieron los diferentes sucesos que se presentaron y los personajes que intervinieron, dando como resultado lo que somos ahora como país. La educación en México, (conductista, castrante y mediocre) ha ido adaptando su historia a través de los libros de texto, según sean los intereses políticos, económicos y sociales de quienes gobiernan, sus motivos, intereses o la imposición de argumentos para camuflar la verdad de los hechos, motivando a que otros historiadores vayan descubriendo o interpretando la verdad y otros autores tergiversando intencionalmente nuestro pasado, según sus ideologías religiosas, económicas o políticas. No voy a jugar en mi caso, ni quiero hacerlo por respeto, insultar de manera intencionada la inteligencia de los lectores y de quienes me han solicitado dar a conocer mis experiencias políticas en Guanajuato y León, especialmente, cuando animamos con alegría las almas, motivados por la mística, que por su doctrina y principios tenía Acción Nacional allá por los años 80, sus personajes (de los que me acuerdo). Alguien podría decirme, oye, los principios y doctrina ahí siguen, sí, pero ya no se viven y se alejaron ya de esas motivaciones ideológicas para corromperse, servirse y servirle al dinero. Miren, constitucionalmente, los partidos políticos son entidades de interés público y cada uno de ellos, se constituyeron para expresar y ofrecer a la ciudadanía, un proyecto de país según sea su ideología y principios, acceder al poder mediante campañas electorales para ganar la confianza y el voto ciudadano, en un proceso llamado democrático y en donde sus funcionarios o gobernantes se convierten en mandatarios ante un pueblo mandante. Así se entiende que debiera ser, nada más falso. Los discursos políticos están cargados ideológicamente, pero en los hechos, simulaciones y mentiras de sus gobiernos, los contradicen. La corrupción actualmente, suple la ideología central de sus acciones y vemos ahora con preocupación, la descomposición social que se ha provocado y que tardará mucho tiempo para restablecerse de sus heridas. El pueblo y el país han sido abandonados por intereses mezquinos. Los partidos políticos, convertidos en centros de negocios, con expertos vividores, gozando y derrochando un abusivo y escandaloso presupuesto público, permitiendo la explotación del pueblo a manos de consorcios o corporativos económicos deshumanizados y deshumanizadores, tanto nacionales como extranjeros, dando como resultado la eliminación de las aspiraciones y oportunidades para el pueblo, arrojado ahora a la violencia, el desempleo, la pobreza y al neoesclavismo. Y uno se pregunta: ¿estos son los logros de los partidos políticos en México, en Guanajuato, en León?, ¿vale la pena seguir alimentando y manteniendo a tanto parásito político, incompetente e irresponsable, convertidos en verdaderos capos de la política, sangrando al pueblo? Es inaceptable seguir arrodillados ante la ineptitud y corrupción de los políticos. Es inaceptable que nuestro pueblo siga dormido y no quiera despertar. Es inaceptable y humillante seguir consecuentando los caprichos políticos y se impongan sobre nuestro proyecto de vida al que tenemos derecho, junto a nuestras familias y las futuras generaciones. Las personas nacimos para ser amadas, respetadas, descubrir lo que somos capaces de hacer y ofrecer, no para ser objetos al servicio de intereses políticos o del dinero. Tenemos por lo tanto como pueblo el derecho a desarrollarnos con libertad y condiciones para lograr nuestros propósitos, ser tratados en un marco de dignidad, seguridad, respeto, leyes justas y equitativas, con calidad de vida, con aspiraciones, etc. Como me conocen, así me conocieron en Acción Nacional. Con esas ideas, con ese carácter, con esa formación y así he seguido. Las prácticas corruptas y malas administraciones del PRI, fueron desbordando el descontento popular, abriendo la presencia y el trabajo panista, por cierto nada fácil, con muchísimos obstáculos y carencias, antes en el PAN, había una verdadera vocación por la política al saber que uno invertía dinero y no se servía de el, ahora para hacer una campaña se mueven carretadas de dinero. Por ejemplo en el 2006 Felipe Calderón, gastó en su campaña pasada casi 9 millones de dólares de los 42 millones de dólares que le otorgaron las autoridades electorales. Un informe del Instituto Federal Electoral (IFE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) establece que el gasto de México con el de otros países es 10 veces más que lo se invierte en Chile o Colombia (país que está creciendo más que nosotros), y cinco veces más que el caudal permitido en Argentina o Puerto Rico. En el 2009 el gasto electoral fue de 20 mil 887 millones de pesos, lo que equivale al 10 por ciento del gasto en educación pública o al 85 por ciento del gasto en el programa de Desarrollo Humano Oportunidades de ese año. Mientras la pobreza en el país aumentaba y lo sigue haciendo, lastimando a miles de familias recibiendo a cambio limosnas y migajas, siendo objeto de manejo electoral humillante por sus necesidades y recibiendo mensajes de políticos mentirosos que afirmaban que gracias a tal o cual partido y a sus gobernantes, México tenía progreso, avances, competitividad, democracia, libertad, salud, educación, seguridad, paz social y bla, bla, bla. Continuará
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