Infiltración y secuestro del PAN en Guanajuato (2) 05-Feb-2012 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Franz Ignacio Espejel Muñoz   
Domingo, 05 de Febrero de 2012 01:33
La corrupción política nos está destruyendo (IV)
 
Me costó trabajo solventar mis gastos de campaña, luego me enteré que el jefe estatal del partido autorizó a Ling a quedarse con un 30% de los donativos obtenidos para su sostenimiento, así que Ling no sufrió mucho que digamos, porque además su novia Carmelita Lozano a quien usaba, le apoyaba  con  parte de sus ahorros
 
“Por qué tengo que callar si nací gritando”

Posicionado ya en el partido, el obscuro  e ingrato Alfredo Ling Altamirano, sabedor que había logrado el apoyo y amistad del presidente estatal del PAN en Guanajuato, Pablo Álvarez Padilla, identificó a las personas claves que en el partido, no estaban de acuerdo con la manera de ser del jefe estatal. El Lic. Pablo Álvarez Padilla era un dirigente vertical y exigente, lo que había que decir, lo decía sin tapujos, directo, sincero y no le gustaban las medias tintas. Si algo no se hacía o se hacía mal había que darle solución, por lo que a muchos molestaba el carácter de Pablo, sin embargo Luis Manuel Aranda y el Dr. López Sanabria y un servidor, le dábamos el apoyo, porque el partido crecía y lo hacía bien.
En las juntas del comité estatal, cada secretario rendía cuentas y se lograban acuerdos, muchos de los miembros trabajaban con enjundia y amor a la camiseta, tocaban puertas, se movían las almas, se ayudaba en todo y con eficiencia pero también, como en todos lados, teníamos militantes obtusos, faltos de capacidad, envidiosos, oportunistas, ambiciosos, fanáticos, faltistas, acomplejados, insidiosos, interesados, etc. Pablo Álvarez, tenía que lidiar con estas plagas, no había mucho de dónde escoger.
Había quien se presentaba a las juntas con aliento alcohólico, otros llegaban tarde y otros faltaban; la carga de trabajo se hacía entre pocos, así que Pablo apretaba tuercas y exigía resultados, pero Pablo logró posicionar al PAN en Guanajuato, especialmente en León. Aquel grupo de militantes adormilados y pasivos, se tornó en un partido más dinámico y eficiente. ¿Quién se acuerda de don Antonio Rodríguez, nuestro oficial mayor?, nombres, fechas, lugares, documentos, cualquier duda, direcciones, todo quedaba registrado por el observador, eficiente y ordenado don Antonio.
El PAN no recibía subsidio oficial, por lo que renta, luz, papelería, el sueldo de don Antonio,  materiales para el activismo, gasolina, etc. salía de nuestros bolsillos y de las cuotas de sus miembros en su mayoría raquíticas. El paupérrimo Alfredo Ling no pagaba un centavo de cuotas, sólo estaba apto para recibir dádivas y animado por Pablo Álvarez,  buscó la candidatura a diputado por el ll distrito. En 1982, el PAN tenía como regidores a Rodolfo Medina, Javier Pérez, Ramírez Landeros y otro(s), como diputada federal plurinominal Ema Medina Valtierra, que poco ayudaba en los quehaceres partidistas en Guanajuato, ocasionando con justa razón, constantes llamadas de atención por Pablo Álvarez, causando el enojo de Rodolfo Medina (el pájaro carpintero), padre de la diputada.
Animados por el crecimiento y presencia del partido, se formaron nuevos sub comités distritales, más comités municipales y más militantes. El Lic. Luis Ernesto Gutiérrez  Alcalá,  recién llegado de estudiar en Monterrey, como apoyo jurídico y electoral, el Lic. Jesús Muñoz Morales, secretario del comité juvenil 84-87, animando a su creciente grupo,  Reynaldo Estrada y sus hermanos Gerardo y Jorge, el Chato Villanueva, el Profr. José Lozano Padilla y su hija Carmelita, la “China” Arias Rangel, la Sra. Teresa Guedea, esposa de Pablo Álvarez, la Sra. Martha Vázquez y su esposo Toño, la familia De la Rosa, la familia Duarte, etc., había un comité de damas, se organizaban cenas-bailes, rifas, donadores entre empresarios y profesionistas para obtener recursos y la lista crecía. Disculpen por tantos nombres que he olvidado y que contribuyeron en esta aventura política en donde la mística, doctrina, principios y  valores, nos estimulaban a luchar por un cambio para tener en México,  una patria honrada y generosa, muchos de los que creyeron en el PAN en Guanajuato, hombres y mujeres con ideales, dejaron ya el espacio vacío.
El partido creció fuertemente con activismos y visitas casa por casa, para el PAN la zona rural estaba vetada; en varias ocasiones fuimos amenazados con armas de fuego para salir del ejido, la comunidad o el rancho, los caciques dominaban pero no detuvieron nuestros avances. Había mucho miedo por los desplantes y represiones del gobierno contra los que se les oponía, sin embargo tuvimos más presencia en medios de comunicación  y Pablo organizó por primera vez,  ruedas de prensa semanales y entre los comunicadores que eventualmente nos asistían, se encontraban José Sancén y Juan Manuel Oliva Ramírez, periodistas del periódico Contacto y cuyo jefe era Alfredo Anda Páez. Oliva era un joven de escasos recursos del barrio de San Miguel, que en ocasiones pidió prestado para el camión al Lic. Álvarez, después nos enteramos que tanto Alfredo Anda Páez y Oliva Ramírez identificados con  la ultraderecha, se habían trasladado a Mexicali. José Sancén pasó a formar parte de comunicación social de los  gobiernos neo panistas.
Durante la campaña rumbo al 85, el candidato a diputado local y un servidor por la diputación federal por el ll distrito, teníamos que obtener recursos para solventar nuestra campaña. El candidato a Gobernador, nuestro querido Dr. Juan Manuel López Sanabria tenía gran simpatía y aceptación en todo el estado y a quien tuve el gusto y el  honor de acompañar en varias ocasiones a diferentes municipios. Atendía mi campaña que en más de las veces cumplía hasta entrada la noche y de madrugada, salía de casa por la noche, con un bote lleno de engrudo y una escalera para pegar mi propaganda en donde se viera, pero entre priistas y malhechores me la quitaban o  tapaban y volvía al día siguiente para recuperar mis espacios una y otra vez, con más propaganda. Conseguimos bardas para pintar nuestras leyendas, acudíamos a jardines, mercados e iglesias a repartir propaganda, hablar con la gente y con un modesto equipo de personas como apoyadores, a nadie se le pagaba por ello, salvo a rotulistas que en algunas bardas hacían bien y mejor, el trabajo.
Me costó trabajo solventar mis gastos de campaña, luego me enteré que el jefe estatal del partido autorizó a Ling a quedarse con un 30% de los donativos obtenidos para su sostenimiento, le prestó además una camioneta de su propiedad para que la usara en sus recorridos, le ayudaba para la gasolina e invitaba frecuentemente a comer en su casa y otros beneficios, así que Ling no sufrió mucho que digamos, porque además su novia Carmelita Lozano a quien usaba, le apoyaba con parte de sus ahorros.
El PAN se fortalecía en Guanajuato y pronto nos vimos con los nuevos personajes que de la AIG (Asociación de Industriales de Guanajuato) se  ofrecieron a ayudarnos, Ramón Martín Huerta, Elías Villegas, Jorge Dávila, René Mondragón, Ramón Muñoz, Chevín Moreno y otros. En ese tiempo trabajaba un organismo identificado con la ultraderecha, el DHIAC (Desarrollo Humano Integral, A.C.), brazo político de la COPARMEX, dirigido por un Lic. Ante Landín,  haciendo proselitismo político, de quienes había que cuidarse y no permitir su acceso al partido; en la AIG no se tenía desconfianza y ahí estaban los cabecillas que movían los hilos del inmoral vampiro aprovechado Ling Altamirano, el ingrato que  apoya a quien pretende ser Alcalde de León, el jarocho Miguel Ángel Salim quien está bajo sospecha con denuncias a nivel nacional, de millonarios y corruptos manejos que como funcionario público se presume logró en su beneficio, con dinero de trabajadores al servicio del Estado, una mala carta que ensucia aún más, la vapuleada  credibilidad del PAN en Guanajuato y arropado por la camarilla que lo controla.
Elías Villegas ofreció espacios al PAN a través de Jorge Dávila y Ramón Martín Huerta, en el edificio de la AIG en el Blvd. López Mateos y en un edificio de Madero y La Paz, para usarlo como centro neutral de operaciones durante la campaña, el comité regional del PAN, animado por la fuerza, crecimiento, penetración e imagen del partido, se fue abriendo a la ultraderecha sin saberlo, mientras en el PDM del Gallito Colorado, (actualmente desaparecido) dominaban  entre otros, Rosa María Hernández de Torres, de la ANCIFEM, (Asoc. Nal. Cívica Femenina),  Juan González Ávila, Juan Arenas Guzmán, quienes trabajan actualmente en el Gobierno del Estado, Juan Carlos López Espinoza, Juan Aguilera Azpeitia, un Tenorio y otros ligados a la ultraderecha. En el PDM, ligados también con la extinta Unión Nacional Sinarquista, se fusionaron dócilmente al grupo que infiltró y secuestró al PAN.

Continuará:
­“VICTORIAS, AMBICIONES Y LAS TRAICIONES”