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La corrupción política nos está destruyendo (V)
“Tus amigos leales los cuentas con los dedos de una mano y te sobran dedos”
Con voz emotiva e intencionada, Ling provocó una reacción en gente sensibilizada por sus creencias religiosas. Algunos de mis compañeros y yo nos sentimos confundidos y sorprendidos ante un acto político sin ética, donde el dramático y obscuro actor invocó a la Virgen de Guadalupe, a Dios y la enfermedad de su padre para sacarle provecho
El PAN en el Guanajuato de los 80 ganó crecimiento, fuerza y prestigio en la sociedad gracias a la entrega de hombres y mujeres motivados por una mística rica en valores, muy distante de lo convertido ahora. Pido una disculpa por el olvido de tantos nombres y personajes, fechas y lugares. No pretendo excluir ni desestimar a nadie de esta aventura política, y rindo un sencillo homenaje a quienes lucharon por un partido muy alejado de lo que es ahora. No tengo intención de faltar a la verdad o tergiversar lo sucedido en Guanajuato; puedo no recordar algo o se me escapen otros hechos, pero no cambian la verdad, que les ha sido negada a las nuevas generaciones, por quienes han corrompido al PAN, engañando y manipulando a su militancia y a la ciudadanía, por más de veinte años. En la campaña electoral hacia el 85, tuvimos varias reuniones con la Sra. Rosa María Hernández de Torres, dirigente del PDM, para apoyarnos con información, estrategias y cooperación mutua para vigilar las casillas el día de la elección, ya que no teníamos los suficientes representantes de casillas, que en muchas ocasiones no se presentaban por diversas causas, dando oportunidad al relleno de urnas o mal manejo de actas del partido oficial, que contaba con todos los recursos y personas a su servicio. Nos preocupaba que el PRI metiera mano en las casillas con diferentes mañas, lo que le era muy fácil; pero en esta ocasión teníamos una mejor organización, con más gente y más capacitada. Don José Ayala, hombre vertical, decente, con valores como pocos, era nuestro instructor electoral de lujo y quien nos ofrecía muchos tips para no caer en distracciones o trampas que permitieran el descuido de las urnas. El PRI obstaculizaba los trámites en el registro de candidatos, nombramientos, cambiaba fechas y horarios, etc.; pero el carácter férreo de Pablo Álvarez, nuestro presidente estatal, se imponía con la ley en mano, con fundamento jurídico, argumentación clara, logrando liberar obstáculos. Nos sentíamos orgullosos y contentos de contar con una mejor organización y unidad, animados por la dinámica que Pablo Álvarez, los comités y militantes imprimían, la camaradería, la convivencia y los objetivos para lograr en México “una patria más justa, ordenada y generosa”. La mística del partido nos motivaba promoviendo el rescate de valores para México; el respeto a la dignidad de la persona, un mejor gobierno al servicio del pueblo, la honestidad, la vocación de servir, la solidaridad, la subsidiariedad, la cogestión de las empresas, etc., eran los objetivos de nuestra participación, donde se fundían militantes del campo, obreros, estudiantes, empresarios, comerciantes, profesionistas, amas de casa, etc., identificados todos en buscar el cambio que el país necesitaba. Me sentía animado y convencido de participar en esta aventura política por México. A pesar de la falta de recursos monetarios y materiales, se hizo un excelente recorrido municipal casa por casa, con contacto humano, visitando mercados, templos, jardines, fábricas, el campo, pintando bardas, repartiendo volantes, tarjetas, etc. Fue una experiencia inolvidable; había más apoyo y confianza de ciudadanos, cansados de los abusos y corrupción del PRI-gobierno; en cada reunión convocada, se presentaba cada vez más gente, especialmente jóvenes, quienes nos recibían con gusto y promovían el voto. El día de la elección, en julio del 85, tuvimos que sortear muchas dificultades: a varios de nuestros representantes de casilla les rechazaban su nombramiento, otros no se presentaron y otros no encontraban su casilla por cambios de dirección sin previo aviso, casillas que no abrían a tiempo, otros expulsados que por alterar el orden, etc., y desde nuestro cuartel había que buscar solución, identificar a los metevotos que en taxis y vehículos oficiales eran llevados a votar repetidamente en diversas casillas, los mapaches, los alquimistas, el carrusel, etc.; un arduo trabajo para evitar el fraude electoral. El único notario que apoyaba era el Lic. Gómez González, quien no temía a represalias oficiales y elaboraba las actas notariales que sustentaran nuestras quejas. El Comité Distrital del II distrito estaba por la calle Acapulco, en una casa del barrio del Coecillo, justo a la vuelta de la esquina donde vivía su presidente, el Lic. Félix Vilchis. En dicho Comité Distrital, el Lic. Luis Ernesto Gutiérrez Alcalá descubrió una gran cantidad de boletas electorales limpias de los candidatos a diputados, que saltaron del cajón del escritorio del Lic. Vilchis al solicitársele un documento que ahí guardaba. Rápidamente el Lic.Gutiérrez Alcalá nos llamó y al presentarnos Ling y un servidor para obtener una explicación de dichas boletas, me introduje a uno de los cuartos del Comité Distrital, donde encontré una gran cantidad de boletas limpias en varias cajas, lo que motivó un escándalo en los medios y en la gente. Se tenía previsto llenar esas boletas para revertir el resultado, porque ya temían que los candidatos oficiales perdieran. Durante la tarde y noche del día del cómputo, cotejando nuestras actas con las del PDM, arrojaban resultados positivos a favor del PAN; mucha gente se apostó vigilante frente al Comité Distrital y frente a la casa del Lic. Vilchis lanzando consignas y exigiendo respeto al voto. Don Luis Manuel Aranda Torres solicitó al Lic. Luis Ernesto Gutiérrez Alcalá trasladarse a la ciudad de México y acudir a la Secretaría de Gobernación para denunciar personalmente esta irregularidad; se logró la presencia de agentes de dicha secretaría en el Comité Distrital y durante el cómputo de boletas, lo que evitó que se consumase el fraude. Un servidor resultó triunfador por mayoría en el II distrito en lo federal, derrotando al Lic. Roberto Garza López. En lo local, Alfredo Ling Altamirano pierde ante el Lic. Antonio Torres Álvarez, causando gran sorpresa, ya que el argumento era que si se había ganado en lo federal, también debió haberse ganado en lo local en el mismo distrito; sin embargo, las cifras no cuadraban y el triunfo era para el priista. Al día siguiente, Pablo Álvarez convocó un mitin frente al Palacio Municipal, por el robo del II distrito en lo local y el triunfo inobjetable en lo federal, donde por la noche se escuchó a un encendido Ling Altamirano entremezclando su rechazo al resultado electoral en su contra con argumentos religiosos, lo que a muchos nos causó extrañeza y reprobamos la manera de llamar la atención de la gente que nos acompañaba, logrando manipularla en su beneficio. Era la primera vez que escuchaba una oratoria política invocando a la Virgencita de Guadalupe y a su padre enfermo de diabetes, con las piernas amputadas, atendido con esmero por la esposa de Alfredo en la ciudad de México. Con voz emotiva e intencionada, Ling provocó una reacción en gente sensibilizada por sus creencias religiosas. Algunos de mis compañeros y yo nos sentimos confundidos y sorprendidos ante un acto político sin ética, donde el dramático y obscuro actor invocó a la Virgen de Guadalupe, a Dios y la enfermedad de su padre para sacarle provecho: “... y mi padre me dijo: ‘Hijo, pídele a Jesucristo y a la Virgencita de Guadalupe que no permitan este infame robo electoral. Pídeles que te concedan el milagro de que se reconozca tu triunfo, ten fe en la Virgencita de Guadalupe y pídele al pueblo de León que te ayude y apoye”; con su intervención, Ling, el inmoral manipulador, aumentó nuestra desconfianza y enojo. Mi exposición fue de agradecimiento por el apoyo y la confianza de los electores depositados en mi persona y en el PAN, explicando lo sucedido durante la elección. Terminado el evento, me cargaron en hombros por mi triunfo, dando vueltas de júbilo en el jardín principal.
Continuará: “Victorias, ambiciones y traiciones II”
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