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Guillermo Ituarte
Escrito por Lic. Gui­ller­mo Ituar­te Ma­ru­mo­to   
Sábado, 03 de Julio de 2010 23:57

Simplificación fiscal sospechosa

 

De acuerdo al reporte 'Doing Business' del Banco Mundial, en México se deben destinar, en promedio, 517 horas al año para solventar el pago de impuestos. En contraste, la media de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, es de solamente 194 horas

 

A mediados de semana, a tan sólo 4 días de culminarse el proceso electoral en más de una docena de estados de nuestro país, el Presidente Felipe Calderón anunció, con bombo y platillo, un paquete de medidas encaminadas a simplificar las obligaciones en materia de tributación.

De acuerdo con su discurso, el país requiere fortalecer su economía, lo cual puede lograrse incrementando su competitividad. Una de las medidas para conseguirlo radica en la desregulación. A través de ella, se busca simplificar la vida de los mexicanos y promover el crecimiento de los sectores productivos.

Lo anterior se alcanzará, de acuerdo con las autoridades, en la medida en la que se eliminen engorrosos trámites que impactan negativamente en el tiempo que se dedica al cumplimiento de las obligaciones fiscales; y en los bolsillos de las personas y empresas que, por la complejidad del sistema impositivo nacional – lo cual requiere de asesores especializados para la realización de los cálculos y los llenados de los formatos correspondientes – deben erogar fuertes sumas de dinero a fin de cumplir con el pago de sus impuestos.

Para poner la situación en perspectiva, de acuerdo al reporte “Doing Business” del Banco Mundial, en México se deben destinar, en promedio, 517 horas al año para solventar el pago de impuestos. En contraste, la media de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, es de solamente 194 horas.  

Las medidas planteadas tienen como objetivo ahorrar hasta 15 mil millones de pesos a las personas y empresas, y disminuir hasta 40% el tiempo que invierten en el cumplimiento de sus deberes con “Lolita”. Siendo esto cierto, aún con el ahorro en tiempos, se van a seguir utilizando 310 horas en la realización de todos los cálculos y trámites ante el SAT, lo cual nos sigue dejando lejos de la media de la OCDE.

Adicionalmente se deben señalar al menos tres críticas importantes que han realizado analistas, ciudadanos y empresarios sobre el paquete de simplificación adiministrativa:

El primer punto es la oportunidad con la que se presenta esta “dieta administrativa”. A decir de los partidos políticos de oposición, el realizar este anuncio cuatro días antes de un proceso electoral, en el que los pronósticos no benefician al Partido Acción Nacional, se percibe como una acción con fines electorales y mediáticos.  Esto pone en duda la buena intención del gobierno federal para promover un sistema tributario más competitivo.

Una segunda observación se relaciona con el impacto de la simplificación en el largo plazo. Durante los últimos años se ha insistido sobre la necesidad de una reforma fiscal estructural, la cual no ha sido posible, dado el diseño del sistema político mexicano. Y este punto se vuelve una función circular, ya que se relaciona nuevamente con el tema electoral.

Por lo tanto, una reforma hacendaria de fondo, se antoja como algo prácticamente imposible, por lo que las modificaciones al alcance de la autoridad fiscal son la única solución viable, aunque estas resuelvan la problemática de manera superficial y en el corto plazo.

Finalmente, es una realidad que el grueso de los mexicanos no son especialmente adeptos al pago de impuestos.

De acuerdo a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, nuestro país tiene una de las menores proporciones de recaudación en términos del Producto Interno Bruto, ubicándose en 9.6% junto países como Haití. Solamente para términos de comparación, Argentina y Brasil tienen niveles de recaudación de 26% y 30% respectivamente.

Podría concluirse de manera simplista que, una de las razones por las cuales nuestro sistema hacendario es tan complejo y presenta tantos candados, es para evitar que, aquellos que tienen una actividad económica formal, dejen de pagar sus contribuciones. Desafortunadamente el enorme sector informal no tributa, y aquellos que sí lo hacen, han encontrado diversas formas para evadir el ojo avizor de la justicia fiscal. Así que el paquete de simplificación fiscal podría tener un escaso efecto en los niveles de recaudación.

Las medidas presentadas por el jefe del Ejecutivo no pueden desacreditarse de facto.

Es cierto que las mismas se verán empañadas por el proceso electoral realizándose el día de hoy. Es cierto también que no resolverán los problemas que de fondo tiene el sistema tributario mexicano. Sin embargo, a pesar de todo, representa un intento por generar un modelo fiscal ágil y poco oneroso. Habrá que darle tiempo a este paquete de simplificación fiscal, para demostrar su potencial y sus beneficios reales. Si estas medidas pueden hacer que comprenda fácilmente el complejo sistema fiscal, no cabe más que aplaudirlas.

 

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