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Guillermo Ituarte
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Escrito por Guillermo Ituarte Marumoto
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Domingo, 25 de Julio de 2010 00:31 |
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¡A leer! Un número importante de lectores se encontrará reacio a adoptar la lectura electrónica debido a la connotación que tiene el libro impreso: el olor del papel, el sentir la textura del libro, subrayarlo, doblarlo, escogerlos por su diseño... Esto podría representar una posible dificultad en términos de ventas para los libros virtuales
Apreciable lector, no se deje llevar por el optimismo del título. La realidad es que a los mexicanos no nos gusta leer. La estadística lo demuestra ampliamente y el número es alarmante, ya que leemos, en promedio, 1.2 libros por año. ¿Por qué es impresionante esta cifra? Porque en algunos países europeos se llegan a leer más de 20 libros per cápita.Puede asumirse entonces que el negocio de la producción y venta de libros no es realmente tal en México. De acuerdo al INEGI, la producción nacional de libros ha mostrado una tendencia positiva, ya que ha prácticamente triplicado los niveles que tenía en 1994. No obstante hay que hacer notar que, el mayor porcentaje de libros, tienen un enfoque meramente académico. Si apreciamos estas mismas cifras, desde el punto de vista del mercado, la gráfica nuevamente manifiesta un comportamiento ascendente. Quiere decir entonces que, en teoría, las ventas de libros aumentan con el pasar del tiempo.Sin embargo, si observamos las estadísticas con mayor detenimiento, se pueden obtener algunos señalamientos importantes.Si bien las ventas parecen ir en crecimiento, lo cierto es que, en la última década, la venta de libros se ha mantenido en una línea casi horizontal. Esto podría indicar, a primera vista, que la industria editorial en nuestro país simplemente no es un negocio rentable.Un tema aún más crítico es el canal de comercialización de las obras. De acuerdo a la información proporcionada por el INstituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), las librerías privadas han tenido caídas recurrentes en su participación de mercado durante los últimos 15 años. En contraste, las ventas de libros por parte del gobierno muestran un comportamiento más neutral, e inclusive positivo. Entonces, si el negocio editorial parece ser poco rentable, el de las librerías de la iniciativa privada simula serlo aún más.Sorprende entonces el anuncio que realizó recientemente la cadena de Librerías Gandhi sobre el próximo lanzamiento del primer dispositivo de lectura de libros digitales, manufacturado específicamente para estas tiendas. Y lo sorprendente no es realmente el formato de lectura que se va ofrecer, ya que venden libros digitales desde hace un par de años. En realidad lo que provoca es la especulación sobre el éxito que tendrá la comercialización de esta nueva línea de producto.Ya Amazon acaba de anunciar que, en lo que va del año, ha vendido más libros electrónicos que impresos. Sin embargo, adicional a la estadística con la que abro este espacio, supongo que un número importante de lectores se encontrará reacio a adoptar la lectura electrónica debido a la connotación que tiene el libro impreso. El olor del papel, el sentir la textura del libro, subrayarlo, doblarlo, escoger los libros por su diseño... Esto podría representar una posible dificultad en términos de ventas para el nuevo dispositivo. En términos de mercado, lo que se buscaría cuando se ataca un segmento nuevo, es que sea lo suficientemente amplio, en número de consumidores, como para justificar la inversión. En el caso de los compradores de “e-books”, el segmento aún es pequeño –así como es pequeño el segmento de las librerías "físicas"– pero, como lo ha comprobado Amazon, posee un potencial interesante de negocio, o al menos eso debería esperar Gandhi.En este caso, el enfoque no debería centrarse tanto en el mercado, sino en acercar al consumidor una opción más para poder leer. Vivimos en un país de escasa lectura, por lo que lo realmente importante debería ser la promoción del hábito de la misma. Esto contribuiría a generar un país con un mayor nivel de educación, lo cual impactaría en el lugar que ocupamos en el mapa en términos de competitividad. Así que, como dice un espectacular que podemos encontrar en nuestras calles: "Lee". Mi correo:
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