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Un buen consejo anticrisis Como por arte de magia, mediante decreto gubernamental, las dependencias federales relacionadas con el sistema financiero, habrán de coordinarse para evitar futuras crisis Todo indica que, la Secretaría de Hacienda, el Banco de México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el retiro y el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario tendrán que unir esfuerzos, para detectar posibles riesgos para la economía y actuar, con toda oportunidad, para minimizar el impacto de los vaivenes económicos globales.
La decisión del Presidente Felipe Calderón ha sido aplaudida por entes de gobierno y privados por igual. Incluso se presume que México es prácticamente el tercer país del G – 20 que constituye un consejo de esta naturaleza. Se elogia también que el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero no generará una estructura burocrática propia, por lo que el Estado no incurrirá en gastos adicionales. Sin embargo, siendo críticos, hay algunos cuestionamientos que deben ser tomados en consideración. En primer lugar la coordinación entre las instancias de gobierno no debería lograrse mediante decreto. El Presidente menciona que solamente se puede hacer frente a las dificultades cuando se unen y coordinan esfuerzos, no cuando los mismos se hacen de manera separada. Aún cuando esto es cierto, la emisión de un decreto no garantiza una coordinación efectiva. En segundo término se debe cuestionar el alcance de las facultades de este Consejo. De acuerdo al precepto mencionado, dentro de las atribuciones de este comité de estabilidad financiera se encuentran las de identificar y analizar posibles riesgos económicos, proponer políticas y acciones para mitigarlos y emitir un informe anual sobre la estabilidad de la economía nacional. Entonces queda claro que su función primordial es la de identificar riesgos y neutralizarlos mediante la propuesta de acciones y políticas. En este sentido, cada uno de los miembros de este Consejo cuenta con sus propias áreas de análisis. Y ha sido común, en la práctica, que las conclusiones y opiniones públicas de sus titulares, con respecto al resultado de sus análisis, difieran en cada una de las dependencias. Y con la autonomía de la que gozan, las medidas tomadas también han sido diametralmente opuestas. Sobre esta misma línea de ideas, los objetivos de las dependencias que conforman esta comisión pueden contraponerse, por lo que, lo que puede ser positivo para alguna de ellas, puede no serlo para la otra. Asimismo los responsables de cada una de estas Secretarías y Organismos pueden caer fácilmente en una batalla de egos, buscando convertirse en los protagonistas de la salvación de la economía nacional. No pretendo con los cuestionamientos propuestos desacreditar la reciente creación de este "Consejo anticrisis". Los miembros del G – 20 sugirieron la creación de organismos que tuvieran la finalidad de prevenir futuras complicaciones financieras, por lo que el nacimiento del Consejo envía señales positivas. Sin embargo se debe apreciar este tema en una justa dimensión. Hasta ahora no ha habido una coordinación real entre las autoridades económicas en nuestro país; y quizás, aún logrando este objetivo no sea suficiente para aminorar los efectos de una nueva crisis mundial. La política pública en términos del sector financiero tiene relevancia, pero esta debe ir acompañada de reformas estructurales que fomenten el desarrollo industrial del país, algo que se vislumbra como algo verdaderamente titánico de conseguir, principalmente en tiempos donde se avecinan elecciones federales en un par de años. Si bien es cierto que algunos indicadores económicos pueden señalar que alguna tormenta económica se avecina, hay algunos consejos anticrisis que no requieren de grandes análisis, sino de voluntad, tanto del sector político, como de los diversos organismos empresariales privados; y de los hombres y mujeres de negocios en general. Dentro de estos pueden mencionarse el estricto control del déficit fiscal, una política monetaria que sí tenga un énfasis en el control de la inflación, pero que permita al mismo tiempo, contar con un sector exportador competitivo, un sólido mercado interno, pero sobre todo un ambiente de negocios que propicie la generación de empleo, la consolidación de las empresas nacionales, la diversificación de los distintos sectores económicos, de manera que nos encontremos bien preparados para el siguiente embate de la economía global. ***** ***** ***** Aviso al amable lector que este espacio estará "fuera del aire" una semana, para reaparecer, si me lo permiten, el domingo 15 de agosto. ? Mi correo:
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