|
Guillermo Ituarte
|
|
Escrito por Lic. Guillermo Ituarte Marumoto
|
|
Sábado, 21 de Agosto de 2010 23:15 |
|
Así como digo una cosa, digo otra Como cada año, el Ejecutivo federal y el Partido Acción Nacional tendrán que "fajarse" literalmente a golpes con los partidos políticos de oposición que tienen representatividad en el Congreso de la Unión, si es que quieren ver que su proyecto fiscal salga avante con las menores heridas posibles
Ahora resulta que el secretario Cordero nunca dijo lo que dijo. O, en otras palabras, no quiso emitir el mensaje que salió de su boca. Asaltado por los medios, en una breve entrevista callejera había afirmado que el proyecto de paquete fiscal para el próximo año podría incluir cualquier tema, incluyendo una posible baja de impuestos. ¡Vaya revuelo que habría causado tal declaración –si la hubiera mantenido– y vaya que nos hubiera causado ilusión a los contribuyentes cautivos!, de no ser porque, horas más tarde... se desdijo. Explicó que él nunca había hecho tal declaración. Grave problema de personalidad múltiple, sufre el Secretario de Hacienda, máxime tratándose de un tema tan delicado para los mexicanos, como es el pago de impuestos.Una disminución en las tasas o en la cuantía de contribuciones existentes –para nuestra mala fortuna– resulta difícil de vislumbrar. Lo único cierto es que ya nos encontramos rumbo a la batalla del Presupuesto de Egresos de la Federación 2011 y su contraparte, la correspondiente Ley de Ingresos; y ya se comienzan a hacer apuestas sobre el rumbo que tomará el gasto y la inversión del Gobierno Federal para el año entrante. Así que, como cada año, el Ejecutivo y el Partido Acción Nacional tendrán que "fajarse" literalmente a golpes con los partidos políticos de oposición que tienen representatividad en el Congreso de la Unión, si es que quieren ver que su proyecto fiscal salga avante con las menores heridas posibles.De entrada se ha anunciado que la misma Secretaría de Hacienda propondrá un presupuesto austero. Esta será una señal positiva, en la medida en la que la austeridad se enfoque en mantener el gasto corriente al mínimo indispensable, y el gasto en inversión productiva se maximice, tanto a nivel federal como en apoyo a las entidades federativas.Una segunda señal de lo que contendrá el paquete fiscal, de acuerdo a lo que ha solicitado el presidente Calderón, es un mayor flujo de recursos a temas de seguridad. Aparentemente la estrategia de combate al crimen organizado se intensificará a lo largo del próximo año.Tendríamos entonces un presupuesto austero, enfocado a fortalecer la seguridad nacional. Todo esto se encuentra en el rubro de gasto. Y de los ingresos no se ha dado un panorama de lo que podría esperarse, más allá de mencionar que el precio del petróleo será proyectado de manera similar al del año en curso; que la expectativa de las condiciones económicas se mantengan estables; y que el ingreso por recaudación de impuestos se incremente, aunque no ha sido claro el cómo se pretende lograr este objetivo.Sobre esta misma línea de ideas, el Partido Revolucionario Institucional ha sido muy enfático al establecer que buscará frenar los continuos incrementos de precio a las gasolinas, algo que ciertamente apreciaremos los ciudadanos que debemos consumirlas.Se ha declarado también que habrá cuidado en las partidas de gasto, de manera que los recursos se destinen a inversiones y no a cubrir las “necesidades” de la burocracia.Por otro lado tenemos también las propuestas del sector privado, una de las cuales consiste en aplicar un IVA generalizado del 16%, incluyendo en alimentos y medicinas. La variante consiste en otorgar subsidios a los más necesitados, para evitar un impacto negativo a quienes tienen menos capacidad económica. Como propuesta, es válida, pero difícilmente prosperará.Está por demás mencionar que México es un país con niveles de recaudación verdaderamente pobres. Ya he mencionado en este espacio que, en términos de su Producto Interno Bruto, México recauda únicamente el equivalente al 9.6%, mientras que países como Argentina o Brasil recaudan el 26% y 30%, respectivamente. La conclusión debería ser entonces la necesidad de enfocar esfuerzos en lograr una reforma fiscal auténtica, completa e integral, que permita elevar el nivel de ingresos derivado de la recaudación de impuestos. Si se cuenta con una amplia base de entrada de recursos, el siguiente paso será asegurar que éstos se destinen al crecimiento económico de México, apoyando principalmente inversiones en estados y municipios. Sin embargo, a la fecha, cualquier propuesta es válida o ¿así lo pensará el secretario de Hacienda? Mi correo:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|
|
LAST_UPDATED2 |