El Grinch económico PDF Imprimir E-mail
Guillermo Ituarte
Escrito por Lic. Guillermo Ituarte Marumoto   
Sábado, 28 de Agosto de 2010 22:47

Es un hecho que la economía estadounidense está en un franco proceso de desaceleración, lo cual ya muestra repercusiones negativas en sus expectativas de crecimiento, hacia finales de 2010. Y estas expectativas inevitablemente impactarán el comportamiento de nuestra economía

  El pasado 20 de agosto, el INEGI publicó el resultado del Producto Interno Bruto durante el segundo trimestre del año, el cual mostró un espectacular crecimiento de 7.6% en comparación con el mismo trimestre del año anterior.El dato por sí solo es "apantallante" y sería digno de un gran festejo. Esta cifra podría indicar que la economía de nuestro país ha dejado atrás los  nubarrones de la crisis financiera global, avanzando hacia un futuro mucho más prometedor; y que las acciones emprendidas por el Gobierno Federal han sido por demás acertadas. Ya lo ha presumido el Presidente Felipe Calderón, en sus múltiples entrevistas a medios de comunicación en los últimos días –lo cual es un tema que merecería un análisis por separado–, al hacer énfasis en que éste es el crecimiento más importante del PIB, en su comparación trimestre a trimestre, durante los últimos casi 15 años.Y si ubicamos a México dentro del bloque de los países latinoamericanos, la cifra conjunta de estos países no es menos alentadora, ya que algunos mostraron un avance significativo durante el segundo cuarto del presente año, incluso mucho mayor que algunas de las economías del Viejo Mundo, las cuales han sido tradicionalmente consideradas como grandes potencias. Sin embargo, el “Grinch” que muchos llevamos dentro no puede dejar de aflorar, forzándonos a realizar algunos cuestionamientos que pueden reducir el brillo de este gran anuncio, en torno al buen desempeño de la economía nacional.En primera instancia hay que recalcar que parte de este "rebote", como lo han señalado algunos analistas, está directamente relacionado con un ajuste estadístico. No hay que olvidar que el PIB tuvo una caída de más de 10% durante el segundo trimestre de 2009, la más drástica en casi tres décadas. Y este pésimo desempeño de la economía fue provocado por la escasa actividad industrial y comercial que generó el brote de la influenza AH1N1. De esta forma, la base de comparación, entre el segundo trimestre de 2010 contra el mismo periodo de un año atrás, se ve seriamente afectada por situaciones de coyuntura.  Un segundo punto a considerar es el sustento de dicho crecimiento. Sobre este rubro, el mismo presidente Calderón ha mencionado que la principal fuente del correcto desempeño de la economía, durante el periodo en cuestión, fue el excelente comportamiento de las exportaciones.Si el crecimiento del PIB estuvo soportado por el mercado externo, es equivalente a manifestar que el buen –o en su caso mal– desempeño de la economía nacional estuvo amarrado al comportamiento de la actividad económica de nuestro principal socio comercial: Estados Unidos. Esto es cierto, dado que del total de bienes y servicios que exporta México, el 80% tiene como destino este país. Lo anterior pone nuevamente de manifiesto el alto grado de dependencia que tiene México con respecto a su par del norte, lo cual representa serios riesgos para nuestra economía.Lo anterior lleva a cuestionar el grado de sustentabilidad del crecimiento de nuestro Producto Interno Bruto en el mediano y largo plazo. Es un hecho que la economía estadounidense está en un franco proceso de desaceleración, lo cual ya muestra repercusiones negativas en sus expectativas de crecimiento, hacia finales de 2010. Y estas expectativas inevitablemente impactarán el comportamiento de nuestra economía. Con base en cifras proporcionadas por el Banco de Información Económica del INEGI, se puede ver que el comportamiento de ambas economías se encuentra íntimamente ligado, aunque con efectos intensificados en el caso de nuestro país. Es decir, un decrecimiento en los Estados Unidos, normalmente se verá magnificado en México. Y el desfase de tal impacto se da de manera casi inmediata. Finalmente, aun bajo el supuesto de poder mantener estos niveles de desarrollo, el mercado interno aún es débil, dadas las elevadas tasas de desocupación y subocupación, los bajos niveles de inversión, el escaso flujo de financiamiento, los índices de confianza del consumidor, entre otros.Adicionalmente es importante hacer notar que, aun contando con elevados índices de crecimiento del Producto Interno Bruto, la distribución de la riqueza en nuestro país sigue siendo inequitativa.Habiendo hecho las anteriores observaciones, es necesario señalar que, a pesar de que podría yo parecer un pesimista sin remedio, mi intención no es la de desesperanzar al amable lector, sino la de poner a su consideración algunos puntos que pueden contextualizar este crecimiento del PIB y ponerlo en el plano de lo real. Si bien es cierto que la economía nacional se ha manejado con prudencia y ha generado resultados positivos, no debemos olvidarnos de aquel refrán popular que reza: "una golondrina no hace verano".Mi correo: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

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