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Muy importante será garantizar que cada mexicano que cuente con un aparato de televisión actualmente, tenga la posibilidad de migrar hacia el nuevo sistema de señal digital. No basta con emitir decretos gubernamentales, ni prometer subsidios para la adquisición de nuevos televisores, para asegurar una transición exitosa Uno de los puntos que abordó el presidente Felipe Calderón en su IV Informe de Gobierno, fue el recorte en tiempos para transitar de un sistema analógico a un sistema de televisión digital terrestre. Esta conversión tecnológica habrá de concluirse hacia finales de 2015. Es decir, el plazo fatal para el “apagón analógico” se ha adelantado seis años, ya que inicialmente se planteaba el 2021 como fecha límite.
Si bien esta evolución a señal digital puede generar diversos beneficios potenciales, tanto para las empresas inversionistas, como para el espectro radioeléctrico –que beneficia directamente al Gobierno Federal– y para la población en general, en términos de servicio y de amplitud de la variedad de canales hay que ser críticos en cuanto al momento en que se genera este anuncio. En primer término, México atraviesa una profunda crisis, no solamente en el tema de lo económico, sino también en el de la inseguridad que nos aqueja, y sobre todo, de credibilidad en las instituciones que conforman al gobierno federal. Parte de esto queda demostrado con las disminuciones constantes en la aprobación de la gestión del Presidente Calderón, por parte de la población. Y con ello se cuestiona la prioridad que debería darse a un tema que, de primera impresión, aparenta ser de poca relevancia, dada la situación actual. En segundo plano, porque se debe analizar, con todo detenimiento, la factibilidad técnica y económica de realizar una transición tecnológica de esta naturaleza, en un lapso no mayor de un lustro. En este sentido, se debe demostrar –lo cual es fácilmente realizable– que existe capacidad de las empresas para ofrecer exclusivamente servicios digitales. Pero, más importante aún, será garantizar que cada mexicano que cuenta con un aparato de televisión actualmente, tenga la posibilidad de migrar hacia el nuevo sistema de señal digital. No basta con emitir decretos gubernamentales, ni de prometer subsidios para la adquisición de nuevos televisores, para asegurar una transición exitosa en los tiempos planteados. Hay que mencionar que la idea de recorrer el camino hacia este nuevo sistema surgió en el año 2004, cuando se publicó el “Acuerdo por el que se Adopta el Estándar Tecnológico de Televisión Digital Terrestre y se Establece la Política para la Transición a la Televisión Digital Terrestre en México”. Inicialmente no se estableció una fecha específica para terminar con las transmisiones analógicas, sino que las mismas cesarían hasta que existiera un alto nivel de penetración de la televisión digital. Es así que, mediante un reporte generado en 2008 – todo esto de acuerdo al recientemente emitido decreto gubernamental – se afirmaba que, a pesar de que existía un número de estaciones de televisión digital en operación, superior a lo esperado, el nivel de penetración aún era escaso; y que los receptores digitales eran adquiridos por un pequeño sector de la población, que los utilizaba principalmente para servicios de televisión restringida. Esto da un primer acercamiento a las posibles dificultades, en términos de tamaño de mercado. En adición al punto anterior, se pueden agregar cifras duras, obtenidas a través de la Encuesta de Disponibilidad y Uso de Tecnología de Información y Comunicaciones en los Hogares 2009, la cual es aplicada de manera anual por el INEGI. Los resultados arrojados indican que prácticamente el 95% de los hogares cuenta con al menos un televisor. Esto sería un buen indicativo con respecto al cambio tecnológico. Sin embargo, del total de aparatos en operación, solamente el 13% son digitales. De estos últimos, el 50% cuenta con algún servicio de señal de paga, del cual, un porcentaje corresponde a servicios digitales. Si se tiene en cuenta que el número de televisores existentes es de casi 27 millones, solamente hay 3.5 millones de aparatos digitales y únicamente hacen uso de algún servicio digital, poco más de 1.5 millones de televisiones. Esto quiere decir que casi 23.5 millones de televisores tendrán que ser reemplazados por otros que soporten el nuevo estándar; y que más de 25 millones en total aún no tienen la posibilidad o la voluntad de contar con algún tipo de servicio digital. Estos números demuestran que existe un reto importante para poder reemplazar estos televisores. Por ello, se ha hablado de subsidiar a las familias con hasta 60 dólares para realizar el cambio. Esto equivaldría a utilizar aproximadamente 18 mil millones de pesos de presupuesto público para llevar a cabo este cambio. Dadas las cifras se puede pronosticar un escenario complicado para lograr la transición mencionada en el tiempo prometido. Ya algunos países desarrollados han concluido el cambio de tecnología y Brasil y Argentina lo harán entre 2016 y 2018. Aun cuando el país logre finalizar el cambio de todos los televisores para 2015 y los mexicanos podamos disfrutar de señal digital, lo cual puede agregar a los niveles de competitividad, el anunciar este decreto durante el mensaje presidencial, dadas las circunstancias actuales del país, parece algo inoportuno y fuera de lugar.
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