Amor por la piratería 04-Dic-2011 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guillermo Ituarte Marumoto   
Domingo, 04 de Diciembre de 2011 02:36
Otro de los problemas es que este camaleónico y rijoso candidato presidencial ha pretendido presentar una imagen diametralmente distinta a la que utilizó hace algunos años. En la anterior elección, AMLO se presentó como un político crítico, duro, extremista, totalmente opuesto a todo aquello que pareciera cercano al modelo capitalista
 
Tristemente México no es un país que se precie por castigar la piratería, porque en realidad, somos especialistas en el arte de la imitación y la copia. Películas, ropa, calzado, aparatos electrónicos y un sinfín de mercaderías más, de reconocidas marcas, son víctimas constantes de comerciantes, formales e informales. La lógica detrás de esto es sencilla: lucrar con el éxito comercial de empresas que han invertido en procesos de investigación y desarrollo, sin tener que pagar por ello. Ahora podemos agregar algunas estratagemas políticas a la larga lista de bienes y servicios que han sido copiados. Me refiero específicamente a los esfuerzos que ha emprendido el virtual candidato de la izquierda, a la presidencia de la República, en su afán por afianzar e incrementar su capital político.
Para evitar caer en malas prácticas, y reconociendo los derechos de autoría, escuché una entrevista con el periodista Ricardo Alemán, en la que hizo referencia a una de sus columnas, en la que afirmó que el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) de Andrés Manuel López Obrador, es una vil copia del fallido Movimiento de Renovación Nacional,  mediante el cual Ricardo Alfonsín pretendió lograr la presidencia de Argentina.
Si esto no fuera suficiente, la #&república amorosa#8 en la que estará basada la plataforma de campaña de AMLO, al parecer es muy similar a la estrategia que utilizó el presidente de Venezuela en 2006. Ricardo Alemán insistió en que la línea discursiva es muy semejante a la del presidente Hugo Chávez.
¿Coincidencia? Tal vez. Sin embargo no deja de levantar sospecha, sobre todo porque se están utilizando estrategias de otros políticos de izquierda. Además el problema no se encuentra en el uso de las mismas, sino en el hecho de que el autodenominado presidente legítimo las ha hecho suyas, sin dar el crédito correspondiente a sus creadores originales. Es decir, ha sido ovacionado por sus seguidores, utilizando modelos que ha copiado de otros personajes, lo cual debería merecerle, en todo caso, una serie de fuertes abucheos.
Otro de los problemas es que este camaleónico y rijoso candidato presidencial ha pretendido presentar una imagen diametralmente distinta a la que utilizó hace algunos años. En la anterior elección, AMLO se presentó como un político crítico, duro, extremista, totalmente opuesto a todo aquello que pareciera cercano al modelo capitalista. Ahora muestra un discurso más moderado, más #&amoroso#8, más cercano a los empresarios.  
Si bien el ser humano es cambiante por naturaleza, en este caso sin duda se trata exclusivamente de una treta con la finalidad de atraer votos. La estrategia es simple: decirle a los potenciales votantes, no solamente aquellos de los extractos más pobres de la sociedad, sino también al sector empresarial, lo que quieren oír. Esto no es de sorprender, sin embargo, es algo que los electores deberán evaluar objetivamente al momento de elegir a su candidato, ya que un político que adapta su discurso para ganar elecciones o uno que busca el poder por el poder, no debería tener cabida como gobernante.

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