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Sin duda esta sobrecarga de experiencias ha tenido un impacto profundo, tanto que, quizás, nos hayamos acostumbrado a los eventos negativos. De alguna manera, una parte importante de la sociedad se encuentra en un estado de aletargamiento que le impide reaccionar
Siendo este el último espacio del año para el que escribe estas líneas, no puedo evitar hacer míos los sentimientos que nos trae el espíritu decembrino, por lo que considero oportuno, amable lector, reflexionar sobre lo acontecido a lo largo de los últimos meses. No sería posible detallar, en tan breve texto, todos los sucesos que, de alguna manera, tuvieron un impacto en nosotros, como individuos o como sociedad. Sin embargo sí pueden mencionarse, de manera general, aquellos rubros que marcaron el 2011.
Sin duda una de las cicatrices que permanecerán, será la ocasionada por la violencia y la inseguridad. El sexenio del presidente Calderón se ha caracterizado por su lucha frontal contra el crimen organizado, misma que no ha terminado por rendir los frutos que se esperan. No se prevén cambios durante el último año de gobierno, por lo que es natural pensar que los niveles de violencia se mantendrán sin cambio. El ritmo de la economía global simplemente no pudo acelerar el paso. El atolladero en que se encuentra la Eurozona, con sus elevadísimas tasas de desempleo, los constantes rumores de quiebra en Grecia y las discusiones sobre la viabilidad para que países como Francia y Alemania trabajen juntos para sacar adelante a la Unión Europea, ocuparon las primeras planas a lo largo del año. La desaceleración de la economía de los Estados Unidos y sus insanos niveles de déficit fiscal abonaron a un escenario plagado de incertidumbre. Aún así, las condiciones macroeconómicas nacionales se mantuvieron sanas y, si bien no se presentará un crecimiento espectacular al cierre del año, por lo menos el mismo será positivo. El arranque de los tiempos políticos, en la recta final del año, nos ha permitido dar un vistazo al calvario que nos espera durante el primer semestre del 2012. Más de 40 millones de spots publicitarios, aunado a los tiempos que tengan los partidos políticos, la cobertura mediática de los candidatos y el desenvolvimiento normal de las campañas se antojan para una fórmula cuyo resultado será la saturación de los sentidos. Las sequías históricas y los incendios forestales de enormes proporciones, también sumaron para que 2011 pareciera un año trágico, con un balance por demás negativo. Y es que lo negativo ciertamente causa un impacto mayor que los logros que se pudieron haber alcanzado. Es decir, no puede negarse que se tuvieron aciertos, pero los mismos simplemente fueron superados en número, por las situaciones amargas. Sin duda esta sobrecarga de experiencias ha tenido un impacto profundo, tanto que, quizás, nos hayamos acostumbrado a los eventos negativos. De alguna manera, una parte importante de la sociedad se encuentra en un estado de aletargamiento que le impide reaccionar. Es importante mencionar esto, porque se avecinan tiempos que requieren de la participación de la sociedad organizada, para elegir a quienes nos representarán como gobierno, durante los siguientes años. Aún con todo ello, no todo ha sido negativo. El comportamiento de la economía mexicana será estable. El entorno global deberá tender a mejorar. El segundo semestre de 2012 traerá consigo la certeza de los funcionarios que ocuparán los distintos cargos de elección popular. Pero sobre todo prevalece la esperanza de tiempos mejores, de contar con un mejor país. Le deseo, amable lector, felices fiestas y un año 2012 cargado de nuevas energías. Este espacio estará tomando un descanso para aparecer nuevamente el domingo 8 de enero. Muchas felicidades.
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