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Aunque todavía me es difícil imaginar al Sr. Peña Nieto discutiendo temas económicos con Joseph Stiglitz, dados sus recientes escándalos en torno a algunas desafortunadas declaraciones y su participación en la FIL de Guadalajara, admito que sus circunstancias, en este momento, son inmejorables
Son todos los que están y están todos los que son pero ¿están los que deberían? Sin duda el Foro Económico Mundial de Davos, representa para algunos personajes públicos una invaluable oportunidad: jefes de Estado, empresarios, intelectuales de distintas naciones, líderes de organismos internacionales, todos reunidos bajo el mismo techo; y sobre todo, una amplísima exposición mediática.
Ciertamente se esperaría la asistencia del presidente Felipe Calderón, en su papel de jefe del Ejecutivo y presidente del G-20. Los miembros de su gabinete que le acompañan, naturalmente, tienen también su lugar asegurado. Algunos de los encargados de las empresas más representativas de nuestro país pueden aportar valor y generar conocimiento y relaciones. Líderes globales mexicanos, como el expresidente Ernesto Zedillo o el comandante de la OCDE, José Ángel Gurría, son asistentes regulares del Foro. No obstante en la época electoral que vivimos, los que más rentabilidad pueden obtener durante el evento económico que se desarrolla en esta alpina sede suiza son, sin lugar a dudas, los aspirantes a la Presidencia de la República. Tienen al alcance de la mano a la “crema y nata” de la política, la academia y el empresariado. Esto les proporciona el escenario idóneo para compartir sus ideas, generar una importante red de contactos y principalmente, utilizar los múltiples reflectores y la cobertura internacional con la que cuenta este evento. Así que un personaje que sin duda ha aprovechado su estadía en la ciudad de Davos, ha sido el virtual candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto. Ha sostenido reuniones, públicas y privadas, con jefes de estado, economistas y empresarios. Básicamente se ha dedicado a compartir su visión de un México próspero y en crecimiento; ha procurado destacar las deficiencias de los gobiernos panistas de la década pasada; y no ha perdido oportunidad para afirmarse como el conocedor de las soluciones a los grandes problemas que aquejan al país. Desafortunadamente no ha presentado ningún concepto novedoso -lo cierto es que ninguno de los aspirantes de los distintos partidos lo ha hecho- que pueda catapultar el crecimiento de México. Y es que en realidad, a pesar de las críticas que puedan hacerse al actual gobierno y las evidentes áreas de oportunidad existentes, la gestión del presidente Calderón, al menos en materia económica, no ha sido del todo reprobable. Aún así debe reconocérsele el acierto que tuvo al asistir al Foro Económico Mundial. Aunque todavía me es difícil imaginar al Sr. Peña Nieto discutiendo temas económicos con Joseph Stiglitz, dados sus recientes escándalos en torno a algunas desafortunadas declaraciones y su participación en la FIL de Guadalajara, admito que sus circunstancias, en este momento, son inmejorables. Mientras que los aspirantes panistas siguen desgastándose en su proceso interno y el precandidato de las llamadas izquierdas se mantiene haciendo su lucha, el inminente representante del Partido Revolucionario Institucional se encuentra haciendo importantes labores de “networking”, que pudieran representar un importante capital político, ante una eventual victoria de su parte.
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