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Los festejos por el Bicentenario del inicio de la guerra de Independencia y por el Centenario de la Revolución mexicana comenzaron oficialmente este sábado con un emotivo discurso por parte del presidente Felipe Calderón, en la inauguración de la Expo Guanajuato Bicentenario, lugar erigido especialmente como recinto de los festejos nacionales.
La “generación del bicentenario” (como la autoproclamó el gobernador Juan Manuel Oliva) tiene ante sí la oportunidad no sólo de conmemorar, sino también de honrar los dos eventos más importantes en la historia de México, un suceso que no volverá a repetirse al menos durante las vidas de los que el día de hoy estamos vivos. Este irrepetible momento de la historia debe ser aprovechado para formar a los mexicanos como ciudadanos completos, más participativos, más responsables, más educados, más unidos y, por supuesto, más orgullosos de ser mexicanos; estamos ante la oportunidad de alcanzar una cohesión que esté por primera vez por encima de ideologías o intereses de grupo y personales. La oportunidad que Guanajuato tiene por ser cuna de la Independencia debe ser aprovechada al máximo. La histórica inversión de 1,100 millones de pesos en el recinto oficial de los festejos nacionales y la colosal estatua que simboliza la Victoria alada deben ser motivo de unión y orgullo de los guanajuatenses. La redundante controversia es innecesaria cuando se trata de conmemorar la libertad de los mexicanos. Es cierto que la lucha por la libertad no ha terminado. En 200 años de independencia, no hemos podido ser verdaderamente libres: la verdadera libertad sólo podrá alcanzarse con la erradicación de la pobreza y la desigualdad social, con una libertad y prosperidad económica que permita borrar las diferencias entre mexicanos. Debemos defender a nuestra nación ya no con nuestra vida y nuestra sangre; el campo de batalla actual nos demanda hacer frente a los retos y fantasmas que han aquejado a los mexicanos desde la firma en 1821 del acta de Independencia del Imperio Mexicano, sin perder de vista las particularidades y necesidades de cada región y no a los intereses particulares de partidos políticos y de grupos de poder. La pluralidad es un término de moda, pero ha sido una realidad en nuestra nación desde su origen, incluso antes de la llegada de los españoles. Pero a diferencia del pasado, cuando la diversidad étnica fue considerada un obstáculo para alcanzar el desarrollo y consolidación de la nación mexicana, ahora (la pluralidad) se ha convertido en el signo distintivo de nuestro pueblo, que se integra por culturas milenarias, unas de ellas indígenas y otras adquiridas durante la conquista. Todas, formando una amalgama social ahora ya inseparable. Las campañas oficiales nos invitan a celebrar la libertad de México, nos incitan a festejar los 200 años del inicio de la guerra de Independencia y los 100 años del inicio de la Revolución mexicana, sucesos que dieron origen y forma a nuestra nación; pero la celebración de nuestra mexicanidad debe ser constante en todos los ámbitos: en las escuelas, en los lugares de trabajo y, sobre todo, en los hogares de todos de los mexicanos. Guanajuato será orgullosamente la sede de los festejos oficiales, que podemos aprovechar para mostrar a nuestro estado ante México y el mundo, una vez más como cuna de la libertad.
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