LEÓN: ¿DESTINO TURISTICO? PDF Imprimir E-mail
Escrito por LAF Ignacio Ramírez Sánchez   
Lunes, 02 de Agosto de 2010 00:35
En algún momento de la reciente historia de León, se ha considerado a esta ciudad como un eventual destino turístico principalmente comercial, pero... de semejante intención, el turismo nacional e internacional no ha sido enterado. Por ende, está lejos de seleccionar a nuestro querido León como un destino prioritario.
Las estadísticas que presento a continuación son contundentes:
EL turista que más debe interesar es el que genere la mayor derrama económica. ¿Cuál es ese tipo de turista? Es fácilmente detectarlo: el que se aloje en hoteles de 4 y 5 estrellas.
En este rubro, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, INEGI, en el año 2000 recibimos un total aproximado de 540,000 turistas. Esta suma es el reporte total de los hoteles que hace una década contaban con las cuatro y cinco estrellas.
La última información que reporta el mismo INEGI, en la sumatoria de visitantes que ocuparon tal clasificación hotelera durante 2008, se enumera que llegaron 450,000 turistas a León.
Si tomamos en cuenta que en 2009 la contracción económica global se mantuvo, es de esperar que la afluencia de huéspedes de ingresos altos haya disminuído de manera significativa.
Para la misma encuesta, la afluencia de turistas extranjeros pasó de 60,000 en el año 2000 a sólo 40,000 en 2008.
Además de ser menos los visitantes en León, hay otros dos datos estadísticos que alertan sobre el deficiente desempeño del sector turístico.
El primero es la estadía promedio de un visitante: de nuevo, según el mismo INEGI, un paseante gasta 1.4 días disfrutando los atractivos locales... y se marcha.
Derivada de tan corta estancia, se desprende un dato más, que podría condenar al sector hotelero a un fuerte descalabro, el cual, por lo demás, contrasta con el inexplicable incremento de nuevos hoteles construidos en León: el porcentaje de ocupación, por hotel, ha rondado los últimos 10 años entre el 40 y el 45 por ciento de su capacidad.
A diferencia de otras ciudades de vocación meramente turística, es inquietante observar que se concreten fuertes inversiones hoteleras y que, a pesar de los negativos números anteriores, se estén incrementando las instituciones de hospedaje, sin que la afluencia y estancia de los visitantes lo justifique: si el rumbo de este sector no se define y no se le da una intensa promoción, es probable que varios de los inversionistas hoteleros fracasen.
Encontrar al tipo de turista que guste de visitar la ciudad; procurar que pase más días en León, y que gaste más en el sector de servicios –restaurantes, entretenimiento, etc.- al parecer es una misión que nadie ha contemplado.
Positivo es saber que tenemos, ya, inversionistas hoteleros, algunos con importantes y afamadas franquicias de reconocidas cadenas internacionales; pero, como cualquier otra empresa, todos ellos deben al menos cubrir sus gastos y lograr luego una rentabilidad deseada y razonable, lo cual -dado el bajo porcentaje actual de ocupación- pudiera no estar dándose.
Desconozco en qué momento y a quién se le ocurrió pensar y promover que León podría convertirse en un destino turístico de peso.
En los hechos –como lo constatan las estadísticas- en los últimos 10 años poco ha cambiado.
Se incrementó de manera significativa el número de cuartos de hotel, sin que los turistas respondieran, visitándonos.
La suerte podría no estar del lado de los hoteleros en los siguientes años.
Hasta el próximo lunes.
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