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Escrito por LAF Ignacio Ramírez Sánchez   
Lunes, 23 de Agosto de 2010 01:13
La semana que terminó nos deja tantos hechos de análisis obligado, que, más allá de otras tantas notas periodísticas difundidas, se podrían escribir tratados completos sobre el acuerdo o el rechazo a no pocos de nuestros sedicentes líderes.
Iniciemos en el plano local y hablemos de discriminación: primero de machismo y después de homofobia.

Acabamos de conocer el rezago legislativo del estado en cuanto a derechos de la mujer y, peor aún, de mujeres encarceladas, acusadas de homicidio por haber abortado.
La inquisitiva ley que las llevó a la cárcel les da un trato denigrante por un acto meramente machista, pues la norma vigente no contempla las obligaciones que el padre de una criatura también contrae, desde la concepción.
“Maricones y lesbianas”, fueron por otra parte las denostaciones del cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, al mostrar su desacuerdo sobre los matrimonios homosexuales y la posibilidad de que éstos –una vez viviendo en sociedad legalmente constituída- puedan adoptar un hijo.
La forma, el tono, el despropósito de agredir a quienes sienten atracción por personas de su mismo sexo, demeritó y hundió lo que podía haber sido una opinión relevante y legítima: el desacuerdo de la Iglesia Católica con las decisiones soberanas del Poder Legislativo del Distrito Federal y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Lo cierto es que los no menos "brillantes" diputados del Distrito Federal, nos han lanzado a un experimento social de desconocidas consecuencias: porque no tan sólo se modifica el núcleo de modelo familiar tradicional, sino que dicho modelo desafiará sistemas sociales convencionales, que se inclinan por familias encabezadas por un hombre y una mujer.
Así pues, una vez más confirmo que lo mejor que debe hacer nuestra elite política es: si no piensa atender las prioridades nacionales, lo menos perjudicial es que no haga nada.
Otros focos rojos siguen encendidos: el de la inseguridad agobia al país.  Nuevo León sigue siendo un campo de batalla; un joven alcalde fue traicionado por su propio equipo de protección, torturado y asesinado a días de tomar posesión del ayuntamiento.
Y hemos olvidado tomar en cuenta cómo nos ven en el extranjero.
Unos meses atrás, el tema de la inseguridad parecía no importar a los inversionistas; sin embargo es posible que su perspectiva esté cambiando y que comencemos a ver cómo, en el famoso indicador de “riesgo-país” y en la inversión extranjera directa, se dé una caída que sería justificable por las dudas ante la estabilidad política de México. Sin duda un par de indicadores son sintomáticos para alertarnos.
Por si fuera poco lo comentado hasta aquí, los problemas reincidentes de la economía global preocupan de nuevo. Después de varios trillones de dólares que el gobierno estadounidense inyectó a su economía, el resultado ha sido irrelevante.
El discurso del presidente Barak Obama se convirtió en demagogia pura. La reforma fiscal que impulsó para reducir el déficit no funciona: no han aumentado los ingresos de su gobierno (el mismo inmenso déficit persiste) y el desempleo se mantiene elevado en los Estados Unidos.
La misma persistente crisis se repite en varias naciones de Europa. Vamos, la economía global sigue en severos aprietos y cada vez son menos los expertos antes optimistas y que aún hace poco veían una impresionante recuperación para estos y los próximos meses.
Al parecer, "la medicina no está aliviando al enfermo".
Hasta el próximo lunes.

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