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Los procesos internos en Acción Nacional han entrado en su etapa final, paradójicamente incluso antes de iniciarse: desde hace meses –o hasta años- políticos de todos los partidos salieron abierta o solapadamente tras alguna candidatura para el puesto de elección popular que les acomodara. Los del PAN no escapan a tal dinámica.
Y es que del plazo fatal para el día que este partido implantará sus determinaciones internas, ya tan sólo distan unas cuantas semanas. Lo que haga o deje de hacerse en este último tramo será poco significativo respecto de lo que pueda yo predecir en cuanto a los comicios internos panistas: todo indica que la historia se repetirá. Desde que Acción Nacional se convirtió en el partido en el poder, se ha demostrado una y otra vez que el candidato triunfante es el que logra sumergirse con mayor eficiencia entre las bases y las estructuras tribales que lo componen, con tal de convencer, pactar y llegar al día de la elección con suficientes votos para afianzar su candidatura. Finalmente muy poco –casi nada- abona el ruido externo con el que han ensordecido a sus eventuales electores algunos precandidatos azules: su currículo, su prestigio, su trayectoria y hasta una elevada exposición mediática... son prácticamente intrascendentes para el votante azul. Para competir debe asumirse como partido en el poder: son muchos sus grupos –corrientes, tribus o como se les quiera llamar- interesados en dar continuidad a su presente participación o posición de poder. La primera demostración de lo anterior ya ocurrió en el año 2000 cuando, en una reñida contienda, el candidato que no contaba ni con la mayor exposición mediática ni con mayor conocimiento fuera del panismo, logró los acuerdos bastantes para convertirse en Gobernador. Usted recordará cómo el popular y prestigiado ex alcalde panista de León, Eliseo Martínez Pérez, fue derrotado en aquella ocasión por Juan Carlos Romero Hicks, hasta ese entonces de una trayectoria gris y popularidad sin punto de comparación respecto de quien fuera nuestro alcalde panista. Seis años después, con una mucho mayor influencia y capacidad de maniobra sobre la maquinaria de Acción Nacional, Juan Manuel Oliva demostró una de sus mayores cualidades al obtener una fuerte ventaja sobre el empresario celayense Javier Usabiaga; ganó la gubernatura en una contienda interna. Fue el triunfador porque dedicó sus esfuerzos a la negociación y a la atención casi exclusiva de los electores panistas. Para este 2012 la historia tiene todos los visos de repetirse. A pesar de que haya hasta ahora aparentemente cuatro precandidatos panistas en búsqueda de la gubernatura de Guanajuato, al menos la rivalidad entre Miguel Márquez y el doctor José Ángel Córdoba es la más relevante y recuerda similitudes con lo ocurrido en los dos procesos anteriores, ganados por aquél que con tiempo y mayor dedicación supo aglutinar a las bases panistas, negociarlas y garantizar su apoyo en el momento crucial de la elección. Bajo esta perspectiva, la campaña del Dr. Córdoba cuenta sin duda con elevadísima aprobación ciudadana y de votantes en general, dado su estatus como secretario de Estado; pero su estrategia en el ámbito guanajuatense ha sido errática y, prácticamente nula, su negociación con los liderazgos y grupos que conforman el aparato de poder estatal. Mientras tanto, el ex secretario de Desarrollo Social y Humano Miguel Márquez Márquez se volcó durante muchos meses -y hasta hace apenas semanas- en concentrar su atención en las bases del partido, sumando amplios sectores decisivos de panistas que incluyen una larga nómina de líderes municipales, alcaldes, diputados y funcionarios de diverso escalafón. Márquez ha avanzado y sumado, aun en tiempos difíciles, cuando importantes, claves líderes del panismo, daban señales de confrontación. Por las tan pocas semanas que quedan para terminar por fin este proceso de sucesión, es improbable que se inviertan los escenarios y que el partido en el poder repita su propia historia: ganará el que haya sabido trabajar, sumar y negociar con el complejo mosaico de piezas que conforman el "rompecabezas" panista de Guanajuato. La fama, la popularidad o la elevada exposición mediática... nuevamente estarán de más. Hasta el próximo lunes.
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