Michoacán ¿el presagio? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Laf Ignacio Ramírez Sánchez   
Lunes, 28 de Noviembre de 2011 02:19
Pocas lecturas se han hecho de lo que ocurrió en las recientes elecciones en el estado de Michoacán. Sin duda además de imputarle una gran derrota al presidente Calderón hay además otros hechos dignos de análisis.
Primero vale la pena resaltar que el PAN obtuvo a nivel estatal prácticamente los mismos votos que en la presidencial del 2006. Esto quiere decir que a pesar del empuje oficial que tuvo Cocoa Calderón, entre los votantes no logró el sumar significativamente más votos en su contienda que lo equiparable a la elección de su hermano.
La otra es la derrota que sufre el perredismo, que prácticamente está ya arrinconado en gobernar sólo el distrito federal, fue castigado después de dos periodos de gobernar el estado que dicho sea de paso es la casa tanto del cardenismo como del calderonismo, y a pesar de esto, los electores decidieron no apoyar y castigar estos dos importantes padrinos políticos y eligieron entregar el poder a los priistas.
¿Pero qué pasó con los electores? ¿Por qué esta antagonía a reafirmar al PRD por otro periodo más o no decidirse por la hermana del actual primer mandatario?
La respuesta puede tener similitudes entre los votantes: primero el desastre que han sido ambos partidos políticos como instituciones dedicadas al trabajo electoral durante los últimos años. Por parte de Acción Nacional desde Manuel Espino y hasta la fecha el partido ha ignorado el mantener viva la simpatía a través de un trabajo eficiente y constante con la gran mayoría de electores, mismos que no son miembros de su partido y que de descuidarlos serán captados por cualquier otro instituto con una mínima visión electorera.
Para el PRD la impresión es la misma: secuestrado por los caprichos y chantajes de López Obrador, manda un triste mensaje al resto de los mexicanos que sin pertenecer a las filas de esta izquierda se enteran de la trágica novela que vive y tiene que soportar el partidazo.
La segunda causa -no menor- es el desgaste que el gobernar de ambos organismos le han originado a los electores michoacanos: por parte del gobierno federal -en manos de los blanquiazules- están ya fatigados de vivir la guerra al narcotráfico día con día , y -por parte de los del sol azteca- la inoperancia, complicidad y corrupción del gobierno local con los cárteles de la región.
El candidato del PRI -Fausto Vallejo- un viejo político michoacano supo encontrar en la desgracia de sus adversarios los suficientes votos para conseguir la victoria.
Vallejo, electoralmente hablando, es la verdadera antítesis del proyecto Peña Nieto: un dinosaurio, de mayor edad, carente de una agradable imagen pública y un proyecto muy opaco comparado con el del exgobernador mexiquense, pudo -a pesar de esa falta de carisma que en otros estados han impregnado los priistas a sus candidatos- propinar con mucha efectividad uno de los mayores golpes a la derecha e izquierda que presumían un exceso de confianza para el día de la contienda. Viendo los resultados finales se puede inferir que el concretar a su favor el voto de castigo fue el mayor logro de un proyecto que no requirió de una cargada oficial, ni de una llamativa campaña electoral.
Tanto los del sol azteca como los panistas al parecer no entendieron, o tal vez no lo quieran, que para este 2012 existen ya muchos electores que dejarán de votarlos o están dispuestos a castigarlos por lo mucho que públicamente han dejado a desear tanto como institutos como por sus acciones de gobierno, al parecer la medicina será demasiado amarga en los siguientes comicios federales.
Hasta el próximo lunes.

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