¿2012: Fin del modelo financiero global? PDF Imprimir E-mail
Escrito por LAF Ignacio Ramírez Sánchez   
Lunes, 09 de Enero de 2012 02:17
Hay quienes toman muy en serio que éste será el último año de vida del planeta.
Otros lo toman como una simple inocentada, un motivo de mofa sobre la condición humana (cualquiera que sea, pues siempre el destino nos hace pasar algunos malos ratos).
Pero para iniciar 2012, sería sano apartarnos un poquito de los agoreros pesimistas y de los que celebran desde ahora, sin ambajes, el "adiós mundo cruel".

Existe no obstante un modelo que inocultablemente sí está llegando al límite de su funcionalidad real: el sistema financiero global.
Y, aunque dudo mucho que ocurra una grave tragedia, no es menos cierto que en 2012 habrá dos eventualidades que se repetirán puntualmente un año más, las mismas que vienen ocurriendo desde 2008: la inestabilidad financiera de una región nodal para nuestro mundo, que por ende conducirá al estancamiento económico global por una sola razón: la casi nula generación de riqueza.
El centro de atención y de consecuencias trascontinentales gravitará alrededor de la Comunidad Europea, desde donde provendrán noticias negativas. Muy negativas.
Dada la lección de los tres años previos, es poco probable confiar en que ocurrirá un drama similar al de la ya mítica Gran Depresión del siglo pasado. Sin embargo, para la eurozona, el derrotero tiene todos los visos de rebasar el horizonte meramente económico, en contraste con la fórmula que logró acotar la debacle en los Estados Unidos.
Europa vive un estado de cosas muy complejo, creciente en los últimos meses: el altísimo nivel de desempleo en varias de sus naciones ha estallado, expresándose en protestas callejeras que se han replicado en prácticamente todas las capitales importantes y, al mismo tiempo, tras el agudo descontento social, ha sobrevenido la caída antes impensable de regímenes políticos en democracias sólidas.
La crisis, pues, no quedó estancada en el "agujero" abierto en los bolsillos de los europeos, lo cual de por sí hubiera sido grave; más allá, los ha conducido a protestas sonoras y a una también grave, contagiosa incertidumbre política... factores éstos que -cuando se conjugan- pueden acelerar una peligrosa espiral de inquietudes sociales, por derivar (ojalá y no) en una crisis mayor.
Lo anterior hace una diferencia abismal con respecto de las determinaciones del Gobierno estadounidense que, una vez percatado de la dimensión del problema, asumió medidas tras las cuales e inconcebiblemente su moneda se vio fortalecida súbitamente, y el costo de su deuda – a pesar de su gran tamaño- se redujo a niveles históricos.
En Europa –por contra- la lógica económica condujo a efectos nocivos, "culpables" de generalizar en toda aquella región continental un alto nivel de deuda, un déficit público en ascenso y una inestabilidad social y política a la que no se ve el fin sino adiciones mayores: la pérdida de valor de su moneda, el encarecimiento del costo del dinero, y una economía en desaceleración exponencial.
Finalmente, pues, mientras en los Estados Unidos comienzan a percibirse señales de que al menos las desviaciones financieras y sociales pudieron mantenerse bajo control, la Unión Europea semeja día a día un polvorín al borde de un estallido mayor, a falta de proyectos que aporten salidas a su muy complicado enredo estructural.
Y mientras el modelo financiero actual siga en curso, no se necesita ser augur fatalista para prever que, en los meses por venir, los problemas se agudicen e incluso se exporten a otra u otras regiones del mundo, como las asiáticas o, porqué no, condicione una recaída de los Estados Unidos. Es que, si bien ahora la economía de la Unión Americana se muestra relativamente estable, aún tiene "asignaturas pendientes" por resolver para regresar a una ideal panacea financiera. No vayamos más lejos: su gran déficit público es una tarea incumplida.
Si no hay cambios viables del modelo financiero actual, la economía sólo se beneficiará (es un decir) de vaivenes que incluirán unas veces descalabros, pero sólo alguna que otra buena noticia de vez en cuando.
Lástima. En cuanto a datos duros y reales, tampoco es difícil prever que año con año seguiremos en declive en cuanto a generación de riqueza global.
Hasta el próximo lunes.

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