Fortaleza y participación ciudadana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jorge Arturo Acevedo Alarid   
Lunes, 09 de Enero de 2012 01:43
Los tiempos se llegan, los plazos se terminan y los acuerdos parecen estar guardados en el baúl de la indiferencia. Hoy, a nueve días de iniciado este tan polémico año 2012, algunos partidos han elegido ya candidatos a la presidencia y algunos otros cargos de elección en los Estados donde habrá elecciones, otros esperan definiciones de quienes están en plena competencia (o confrontación), pero siguen sin aparecer las propuestas que den certidumbre a nosotros, los gobernados.
Ante el inminente hecatombe que generan las “candidaturas” o “designaciones” dentro de los partidos políticos, surgen voces que retoman el tema de una mayor participación ciudadana o candidaturas “independientes” que permitan la suma de talentos bajo un mismo objetivo y visión, “cambios y reformas” urgentes y necesarias, sin responder a intereses particulares. Es decir, abrir un espacio, una “tregua”, que no tenga paternidad tácita en las decisiones coyunturales.
La candidatura independiente es un tema que en la ciencia política no se ha examinado con la debida atención. Por esto mismo, es importante que se dirija la mirada hacia esta área de estudio.
¿Qué es un candidato independiente? ¿Por qué tiene un sugerente atractivo?
¿Por qué surge un candidato independiente? ¿Qué implica su surgimiento en un sistema político? Lo primero que hay que entender es que un candidato independiente es otra forma de hacer política. Rechaza las formas tradicionales de hacer política. Es un candidato anti-establishment, es decir, busca romper las reglas del sistema, aunque juegue dentro de ellas. Consecuentemente, critica a la política general del gobierno. Se considera una respuesta ante el malestar de la vida pública. Es anti-corrupción. Tiene un ideario fundamentalmente anti-corrupción. Por eso se mueve en la marginalidad y busca la concitación de otros sectores para incorporarlos a un nuevo sistema político. En esencia, busca crear un nuevo establishment.
En forma más concreta, el candidato independiente es una respuesta a la partidocracia mexicana, al sistema que ha privilegiado el monopolio de la representación política a través de los partidos. Reclama la falta de democracia interna de los partidos políticos. Muchos de los candidatos independientes proceden de disidencias o escisiones de partidos políticos, en los cuales no han encontrado una oportunidad para expresarse. Su desconfianza está fundamentada en su fracaso o en la falta de interés de las élites partidarias para incorporarlos a los procesos políticos, sea como candidatos o sea como funcionarios de la propia organización partidaria. Romper la partidocracia, por consiguiente, es un elemento fundamental a considerar en el desarrollo de una idea dirigida a cambiar las condiciones de competencia, equidad y presencia de la ciudadanía en los procesos electorales.
Los candidatos independientes o cívicos, no juegan el mismo rol según se trate de una sociedad abierta, democrática, o de una sociedad cerrada, autoritaria. Hay diversas tipologías de candidato independiente. En los sistemas abiertos, los líderes buscan su fundamento en un movimiento social. En los autoritarios, por el contrario, los movimientos sociales generalmente van en busca de un líder, de un candidato independiente, es decir, hay una gran dispersión ciudadana que busca expresarse y canalizarse a través de un candidato.
Se llama cívico por realizar su candidatura al margen de los partidos políticos existentes, puesto que en una democracia los ciudadanos tienen el derecho inherente, universal e inalienable de postularse a los cargos de elección popular. Usualmente no disponen de los medios materiales y personales propagandísticos propios de un partido, ni cuentan con una base de votantes habituales. La posibilidad de presentarse como candidato independiente y las condiciones requeridas para ello dependen de las normas electorales del lugar.
La circunstancia de haber sido elegidos partiendo de una candidatura independiente no les impide la posibilidad de pactar con otros para formar gobierno e incluso a veces la circunstancia de no depender de un partido político les facilita las decisiones que puedan tomar en tal sentido y puede colocarlos en posiciones muy ventajosas por llegar a ser imprescindibles.
Sin duda, toda competencia tiene su grado de riesgo, de pasión y desgaste, pero hoy las elecciones han dejado de generar un atractivo “democrático” para la ciudadanía, en donde podamos ver cuáles son las mejores propuestas para gobernar, las estrategias para transformar y posicionar a nuestros municipios,  estados y país, es más, hoy los ciudadanos no podemos opinar ni proponer sobre los “candidatos” que queremos sean nuestros representantes. Hoy, el tema electoral se ha convertido más en un “reality show” político, de descalificación y medición de fuerzas de quienes controlan los partidos políticos.
Considero que tenemos dos alternativas como ciudadanos: caer en el juego “político” de validar acciones partidocráticas o involucrarnos en una vida más cívica, responsable y democrática.
Es increíble escuchar a personas en todo el país y en nuestro propio estado asegurando y confirmando por quién votará o peor aún, quién nos gobernará, sin ni siquiera saber cuáles son los planes de gobierno, ¿Qué ofrecen? ¿En qué nos involucrarán? ¿Cómo podremos participar? ¿Cuáles serán las prioridades? Y mejor aún, ¿Cómo lo lograrán?
Estoy cansado de ver cómo otros países son capaces de salir adelante, de lograr ponerse de acuerdo ante situaciones internas y externas que ponen en riesgo el bien común y aquí estamos pensando cómo hacer a un lado a quienes piensan diferente, a quienes no “abonan” a los intereses ambiciosos de los que tienen el poder o simplemente, aplastar y terminar con quienes muestran posibilidad de crecer y no pertenecen a cierto “grupo”.
En fin, tenemos mucho por hacer y confío absolutamente en la fuerza y participación ciudadana para hacer un mejor pequeño planeta.
Feliz arranque de actividades y mejor regreso a clases. . .  ¡A darle con todo! Vale la pena.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla