La nube PDF Imprimir E-mail
Escrito por DR. JAVIER LEUCHTER I   
Lunes, 28 de Noviembre de 2011 01:55
¿Alguna vez  ha sentido que a pesar de tener un día despejado, asoleado a 0º (¡ni frío ni calor!) usted lo ve gris, frío, sin chiste? Bien, pues creo que todos hemos pasado por ese sentimiento al que yo he llamado “el síndrome de la nube gris”, ¡Sí! es como si estuviera flotando por arriba de nuestra cabeza una nube gris acompañada de rayos y centellas que oculta la realidad y ensombrece nuestro día, pensamiento y reacciones, se le conoce en el argot médico como “depresión” y catalogado en el DSM-IV-TR dentro del capítulo trastornos del estado de ánimo.
¿Qué lo motiva? la verdad que desde los más insignificantes sucesos hasta trastornos  neurohormonales que tienen qué ver con los niveles de mediadores químicos cerebrales como dopamina, serotonina,  norepinefrina.
La interacción entre mediadores y receptores químicos es la responsable de todas nuestras sensaciones. Los receptores captan sólo un tipo particular de neurotransmisor. Su hipersensibilidad es esencial para la transmisión rápida de los impulsos; de hecho, los estados de depresión suelen estar ligados a receptores poco sensibles. Los neurotransmisores mejor conocidos son los más simples; contienen un solo grupo amino (NH2). A este conjunto de monoaminas pertenecen la norepirefrina, sustancia estimulante de la actividad cerebral y relacionada con los mecanismos del placer; la dopamina, muy similar a la anterior y reguladora además de los movimientos complejos; la serotonina, implicada en la percepción sensorial y en el control térmico y la feniletilamina, que contribuye a la regulación de nuestras emociones.
La anfetamina, por ejemplo, es un estimulante que multiplica la actividad cerebral; de ahí su popularidad entre algunos estudiantes en épocas de examen. Este medicamento actúa aumentando los niveles de norepirefrina y dopamina en las sinapsis.
El chocolate tiene un elevado contenido de feniletilamina; de ahí que muchos científicos - como el biólogo Michael R. Liebowitz- sostengan que la ingestión de este alimento podría intensificar los sentimientos amorosos (¡mmm!). No está nada claro que este sea el principal motivo por el que el chocolate tiene tantos adeptos, pero es sin duda una idea simpática que refuerza los motivos para regalar  a personas queridas, y de paso sustenta las conocidas teorías sobre propiedades afrodisiacas de algunos alimentos.
El nivel de los mediadores químicos no sólo aumenta mediante drogas; puede hacerlo simplemente ante cualquier situación de alegría o de euforia, ya que el cerebro posee sustancias activadoras que se comportan como drogas de alto poder estimulante. También hay en el cerebro narcóticos naturales -encefalinas y endorfinas- con características similares a la morfina o la heroína - así que mucho ojo con estas drogas-.
También deben existir en las sinapsis (uniones entre neuronas a través de dendritas y axones) determinadas enzimas que inactiven a los transmisores para permitir que la neurona recupere su potencial eléctrico de reposo. En este sentido, la monoaminoxidasa (MAO) es una enzima que contribuye más que cualquier otra a la regulación de los estados emotivos. La función de esta enzima se basa en eliminar a los transmisores con estructura de monoaminas por un mecanismo químico de oxidación. Cuando la producción de MAO es muy elevada, estos mediadores desaparecen rápidamente, originando un estado depresivo. Al parecer las personas pesimistas tienen un nivel de MAO más alto que los optimistas. La eficacia de muchos medicamentos antidepresivos se debe a la inhibición de esta enzima.
Y la verdad después de este breviario cultural queda la pregunta. . .  ¿por qué nos deprimimos?
¿Será porque no tenemos una sociedad perfecta, con ingresos adecuados y una situación desahogada?
A pesar de ser sociedades casi perfectas, el alcoholismo y la depresión son problemas que países como Suecia, viven a diario. Pero ¿a qué se debe? Se debe a que no muestran sus sentimientos abiertamente, pero también el clima es importante. “Muchos se ven afectados por el oscuro semestre invernal, mientas que el verano ejerce el efecto contrario. (. . . ). En pocos países la gente es tan jovial en los meses claros, aunque ligados con la melancolía que produce la muy corta duración del verano”.
El clima frío influye en el ánimo de la sociedad, sin embargo, también se dice que la vida es tediosa y los suecos son considerados sin sentido del humor, hasta por ellos mismos. Según Jorge González un mexicano que estudió un semestre en Jonkoping, esto se debe a que todo es tan perfecto y funciona tan bien, que no hay preocupaciones, lo que la vuelve sin emoción.
En México a pesar de tener un clima ideal en muchas regiones del país, falta mucho para tener lo que las sociedades perfectas como Suecia, pero con lo que sí contamos es con gobiernos demagogos y prensa amarillista  relacionada con una sociedad sin cultura ni participación política lo que perpetúan las condiciones de inseguridad, abuso y de inestabilidad lo que favorece la depresión en todos los aspectos.
Lo positivo es que haciendo pequeños cambios en nuestra vida diaria, teniendo pensamientos tangibles, evitando las noticias que nos desalientan y utilizando herramientas y asistencia adecuada podremos salir de la “nube gris”.
¡Está en nosotros!
¡Hasta la próxima!
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