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Todos los días al levantarme me pregunto: ¿Qué podríamos hacer los mexicanos para que nuestra sociedad, economía, situación política y seguridad mejoren?, ¿qué material, programa, método, argumento, infusión, actitud se necesitan?
La respuesta es ¡creatividad!, pero. . . ¿los mexicanos seremos creativos? Octavio Paz hace una semblanza de lo que para él es un mexicano: “Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro, máscara la sonrisa. El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, también, de sí mismo. El ‘macho’ es un ser hermético, encerrado en sí mismo, capaz de guardarse y guardar lo que se le confía. La hombría se mide por la invulnerabilidad ante las armas enemigas o ante los impactos del mundo exterior. El ideal de la ‘hombría’ consiste en no ‘rajarse’ nunca. El mexicano puede doblarse, humillarse, ‘agacharse’, pero no ‘rajarse’. El mexicano considera la vida como lucha, concepción que no lo distingue del resto de los hombres modernos. La doble influencia indígena y española se conjugan en nuestra predilección por la ceremonia, las fórmulas y el orden. Desde niños nos enseñan a sufrir con dignidad las derrotas, concepción que no carece de grandeza. Y si no todos somos estoicos e impasibles -como Juárez y Cuauhtémoc- al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Ignoro quién diga que en México no hay creativos y bajo qué contexto. . . pero esa opinión es común y habría que plantear las razones más por las que se cree o se escucha en diferentes ámbitos eso: * El mexicano es el peor enemigo del mexicano. * La ignorancia. Poco sabe la gente sobre creatividad, los estímulos no siempre son los adecuados ni desde temprana edad. Las personas se sorprenden porque el agua es H2O o porque alguien descubrió el hilo negro, simplemente porque en su entorno nadie había planteado eso. * El mercado mexicano no se rige por calidad sino por cantidad. * Mitos. El mexicano es flojo, mentiroso, impuntual, la creatividad del mexicano sólo puede apreciarse si es con base en la cultura azteca, maya o del colorido mercadito donde hay “tantas ideas”. * Nacionalismo y tradiciones. Dañinas la mayoría de las veces cuando no se quieren contextualizar al presente, cuando se quieren imitar una y otra vez para enaltecer los “aspectos creativos” del mexicano. A lo largo de la historia han sido muchas las definiciones de creatividad que se han dado, a raíz de las cuales, podemos generalizar diciendo que: * La creatividad es un sentimiento de libertad que nos permite vivir en un estado de transformación permanente. * La creatividad en la ciencia, el arte y el vivir son las formas con las que se expresa la necesidad de trascender, de dar luz a algo nuevo. * Es la capacidad para encontrar conexiones nuevas e inesperadas. * Es un poder que no tiene dueño. Si quisiéramos concretar lo anterior en una sola definición, encontraríamos que la creatividad es la capacidad de inventar algo nuevo, de relacionar algo conocido de manera innovadora o de apartarse de los esquemas de pensamiento y conductas habituales. Todos somos en principio creativos, pero esta cualidad se ve disminuida en un medio social muy crítico. Durante siglos prevaleció la idea de que sólo son creativas las personas extraordinariamente originales, y que la creatividad era un don divino. A partir de Darwin, la creatividad se empieza a considerar como una especie de raro don hereditario, como es el ejemplo de Apple con Steve Jobs y, en México, con Guillermo González Camarena (inventó en 1940 un sistema para transmitir televisión a color y las siglas de la emisora XHGC son en su honor). Actualmente se considera que todos los individuos se encuentran en posesión de los rasgos característicos de la creatividad, y esto nos incluye. Pero en el ambiente que nos desarrollamos, es difícil que una persona en México pueda fácilmente desarrollar su creatividad, pues teme que sea ridiculizada, soslayada, secuestrada o apropiada por otros sin que se le dé el reconocimiento al que desarrolló una idea creativa. Se requiere de madurez y dejar estereotipos clásicos que nos dañan y el bagaje cultural que nos aferra a temer los cambios; debemos crear, tener ideas que tengan un desarrollo sustentable en todos los ámbitos, incluyendo el político: estamos sujetos a lo que digan unos cuantos que se mantienen en el poder, los partidos políticos y sus propuestas. . . nada diferente, sólo es ¡atole con el dedo! Busquemos alternativas, seguramente tú, usted, sí, todos, tendremos algo mejor que dar o proponer, de lo que actualmente define a México y a un mexicano. ¡Hasta la próxima!
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