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Por favor, trasmitan el mensaje. Hagan “fwd” en su “compu”, ordenador, Iphone, I Pad, teléfono celular, de boca en boca, por telegrama, carta. ¡Necesitamos L-e-e-r! No es posible que en México tengamos estos sucesos. ¿No lo leyó? Mmm. . . pero tal vez lo oyó en el radio o lo vio y escuchó en la TV. Por increíble que parezca los que pretenden ser nuestros futuros gobernantes asisten a eventos de la Feria del Libro y ni siquiera se enteran de lo que es uno, además del evento. . . ¡Lo que es un libro!
Lo triste del asunto es que no es el único, “aunque digan consuelo de muchos es consuelo de tontos”. En las escuelas dentro de sus pedidos anuales, se incluyen libros de Historia, Biología, Geografía, Clásicos, etc. y con pena veo que sólo muy pocos los abren y mucho menos los hojean, se quedan casi intactos. Los maestros no exigen a sus alumnos que lean y los padres de familia tampoco, salvo honrosas excepciones. Yo he tenido la agradable responsabilidad de ser maestro y en eso, me permito decirles que exijo que lean los libros, que hagan anotaciones en cuadernos y que disfruten de la lectura. Estoy de acuerdo que hay materias o temas que podrían ser denominados áridos, pero habrá muchos que les gusten las matemáticas y, como uno de mis hijos, se relaje haciendo integrales; otros filosofía, gramática, literatura, ciencia ficción, historia universal, de México, de política, de ingeniería, derecho, en fin. . . Pero no es “culpa del indio, sino del que lo hizo compadre”. Mientras tengamos a dirigentes que aprovechan el sindicato de maestros como escaparate político y no se les exija un mínimo de estudios, harán comentarios como los de Elba Esther Gordillo o el PRIcandidato a la Presidencia, en varias ocasiones y para las cuales los mexicanos harto ingeniosos hacemos un festín cómico con un sinnúmero de chistes. O programas de TV en el que el título demuestra toda nuestra (in)cultura “100 mexicanos ‘dijieron’, y espero que no ‘haiga’ otros más, por el bien de nuestro país”. Pero esta palabra “haiga” se utilizó en el español antiguo cayendo en desuso. Así mismo, durante los años previos a la Guerra Española, muchos nuevos ricos, ignorantes, se esforzaban afanosamente por adquirir las mansiones y los vehículos más opulentos, que les permitieran ostentar su riqueza. Se dice que llegaban a las concesionarias de automóviles y pedían «el automóvil más grande que haiga». (En el DRAE, Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: “haiga”: Automóvil muy grande y ostentoso). El “haiga” (. . .), por otro lado, es un estilo de pintura japonesa basado en la estética de Haikai-no-Renga, del cual se deriva la poesía haikú. Pero volviendo al tema de la lectura: Los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura que fueron dados a conocer este 28 de octubre de 2006 en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México, reflejan la realidad de la oscuridad cultural en la que vivimos los mexicanos. La encuesta, que se llevó a cabo en coordinación con la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) a solicitud de Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), es la más la amplia que se ha realizado en México. Consistió en aplicar 4,057 cuestionarios en viviendas a personas de 12 años o más, en 29 estados, 136 municipios y 6 regiones del país. Algunos de los datos que revelan el grave atraso en materia de lectura en el país son los siguientes: Los mexicanos leemos sólo 2.9 libros en promedio al año. Esta cifra está muy por debajo de los 25 libros que la UNESCO recomienda leer al año y resulta muy inferior cuando la comparamos con los 47 libros que leen Japón, Noruega, Finlandia y Canadá. Los libros leídos incluyen libros de texto, revistas e historietas. De los encuestados, un tercio de ellos no lee ni siquiera un libro al año; otro tercio lee de 1 a 2 libros al año; un cuarto lee entre 3 a 4 libros al año; y el 4.2 % restante lee 10 libros o más anualmente. Entre quienes leen, el 29.4% lo hacen menos de dos horas a la semana; el 21.3% de 3 a 5 horas semanalmente, y el 16% más de 6 horas a la semana. Las tres primeras razones aludidas para no leer fueron: por falta de tiempo (69.9%), porque no le gusta (30.4%) y porque prefieren realizar otras actividades recreativas (19.1%). Los libros más leídos por los encuestados son la Biblia (que ahora se encuentra dentro de libros de política), que es leída por personas mayores de 55 años; “Cien Años de Soledad”, de Gabriel García Márquez; “El Principito” de Antoine Saint Exupéry; “El Código da Vinci”, de Dan Brown; “Un Grito Desesperado”, de Cuauhtémoc Sánchez y “Harry Potter”, de JK Rowling. Alrededor del 70% de los mexicanos desde primaria hasta la universidad no lee, lo cual resulta muy penoso y preocupante y los que lo hacen leen “la nota roja” de los diarios o historietas. Así que no le extrañe que se repitan constantemente estos sucesos y la razón de que México esté como está. ¿Y usted. . . sí, usted, cómo está? Lo positivo de ello es que al hacer conciencia de ello, podremos hacer un esfuerzo y dejar la apatía por la lectura, iniciar con nuestros hijos 10 minutos de lectura diario. ¡Hasta la próxima!
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