¿Y si se muere el tren? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Javier Leuchter I.   
Lunes, 19 de Diciembre de 2011 01:15
El hijo de 3 años le pregunta al papá:
- Papi, ¿’y si se muere un tren’?
El papá le contesta:
- Hijo, un tren no se puede morir, es un objeto. No tiene vida como nosotros.
Más tarde el hijo regresa y le vuelve a preguntar:
- ¡Papi!: ¿Y si se muere el tren?
El papá intrigado le contesta:

- ¿Y si se muere qué pasa, hijo?
El hijo contesta:
- ¡Qué cajota. . . !
Parecería imposible que un tren muriera, pero en México ya pasó: el tren murió hace años y lo dejaron sin caja, sin funeral, simplemente lo dejaron en el olvido. Al parecer ya no es útil, eso es cosa del pasado, de otra época de la quizás llamada “Bella Época” que vivió México en el Siglo XIX y principios del XX. Sólo podemos ver su historia y cementerio, pero no como “el cementerio de los libros olvidados” (Carlos Ruiz Zafón).
No quiero decir con esto que “todo tiempo pasado fue mejor” porque sería mentir. México está mucho mejor que en la postindependencia, el Porfiriato y la Revolución, aunque no en todo ya que. . .  “nos llevó el tren” en delincuencia organizada, inseguridad y planes políticos, en la supuesta alternancia de partidos.
Sí, vivimos mejor en tecnología aplicada como la telefonía celular, las computadoras, los servicios de comunicación, avances en salud, estilo y calidad de vida que en aquellos tiempos estaba muy limitada por no contar con antibióticos, insulina, antihipertensivos y muchos medicamentos; además en diversos avances en la industria de todas las áreas que hoy día controlan y mejoran nuestro quehacer diario.
La historia del ferrocarril en México comenzó en 1837. Por decreto del 22 de agosto, Anastasio Bustamante otorgó la primera concesión a Francisco de Arrillaga para la construcción de la línea férrea de Veracruz a la Ciudad de México (denominándose posteriormente Ferrocarril Mexicano hasta 1849).
En 1987, el Gobierno fusionó las cinco empresas ferroviarias regionales con FNM. Los años posteriores de la época de nacionalización de los ferrocarriles en México fueron marcados por dificultades financieras por parte de FNM (¡seguramente por una “buena” administración!). La empresa acumuló un déficit operativo de 552 millones de dólares (37 % del presupuesto para su funcionamiento) en 1991.
La “competencia” con otros modos de transporte de carga tales como los camiones y el transporte marítimo, disminuyó la cuota de mercado de los ferrocarriles alrededor del 9 %, o sea alrededor de la mitad de la cuota que tenían los ferrocarriles una década antes. (Eso fue la excusa, porque en otros países como el Reino Unido sí es costeable).
En 1995, el Gobierno mexicano anunció que FNM sería privatizado y la red ferroviaria se dividió en cuatro. Como parte de la reestructuración de la privatización, FNM suspendió el servicio ferroviario de pasajeros en 1997.
Comparado con otros países, México tiene una baja relación de kilómetro de vía por kilómetro cuadrado de territorio; sin embargo México ocupa el 10o. lugar en extensión de vías férreas en el mundo.
Esta relación es para México de 0.0105 mientras que, para los más avanzados como lo son Alemania, Francia e Italia, es de 0.1155, 0.0618, y 0.0533 respectivamente; para Estados Unidos y Canadá, 0.0311 y 0.0084 respectivamente.
El sistema ferroviario mexicano cuenta con una red férrea de 26 mil 655 kilómetros de longitud, de los cuales 20 mil 687 kilómetros (77.6 por ciento) son ramales y troncales, o sea, vía principal; y 5 mil 968 kilómetros, vías auxiliares (22.4 por ciento). De este modo, las vías auxiliares se dividen en 4 mil 413 kilómetros de vías secundarias (16.6 por ciento) y 1,555 de vías particulares (5.8 por ciento). Aproximadamente el 80 por ciento de esta red se opera por las compañías concesionarias. Así, estas empresas manejan a través de 8 concesiones la totalidad de la red operante ferroviaria de transporte de carga en México.
Con más de tres millones de pasajeros al día, se cree que la estación de tren más concurrida del mundo es la de Shinjuke, en Tokio, y la más importante está en el Reino Unido con más de 640 kilómetros por donde se transportan 75 millones de pasajeros al año.
Si el presidente de México, Felipe Calderón, cumple lo que prometió de evitar el “año de Hidalgo”, una de las formas que podría dejar huella sería con la creación de un sistema de ferrocarril para pasajeros, con trenes rápidos como en Estados Unidos, Canadá, Alemania, España, Japón, lo que mejoraría el desplazamiento de personas por todo el país.
Los costos de construcción varían de 4 mil a 20 mil euros por kilómetro y contamos con especialistas mexicanos en el ramo; así que, en lugar de quejarnos y preocuparnos, es mejor ocuparnos y hacer algo por nuestro país, en esto y otras muchas cosas.
¡Hasta la Próxima!

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