Laberintos y absurdos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Javier Leuchter I.   
Lunes, 30 de Enero de 2012 01:23
Escribir de política, como dice Armando Fuentes (Catón) y de cosas peores, es como sumergirse en el “Laberinto del Fauno” (mito y realidad), o aventurarse en la obra clásica de Fausto (“Goethe”): entre tragedia y romanticismo, o hacer un descenso hacia el averno descrito por Dante Alighieri.
La verdad es una situación compleja y que además no es algo científico que pueda comprobarse por medio de leyes o fórmulas exactas.

Vivimos constantemente en un mundo donde lo real parece ficción y la ficción es la realidad de las cosas, alguna vez hemos oído que México parece un diseño del escritor nacido en Praga, Franz Kafka, es decir, que vive y vivimos entre la desesperación y el absurdo. Vemos cómo la vida de los mexicanos, ahora 120 millones, transita como si esa vida: rutina, trabajo y situaciones actuales transcurrieran en dimensiones alternas y que no afectan nuestra manera de ser; simplemente vemos, pero no observamos; sentimos pero no percibimos; interactuamos con los demás de una forma simple, egoísta sin significado o verdadera contribución. Solo dejar hacer, dejar pasar (“Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même”; «Dejad hacer, dejad pasar, el mundo va solo»).
En este año electoral se hace patente lo que todo mundo sabe pero nunca se menciona la pobreza y aislamiento de las comunidades (la sierra de Chihuahua con los tarahumaras).
Desde tiempos de la colonia, el porfiriato, la revolución y la era moderna. . .  seguimos sin cambio, al igual que la falta de educación con la presencia del analfabetismo. La información censal disponible indica que el analfabetismo constituye todavía un problema importante en México, si bien ha disminuido apreciablemente en las últimas décadas: en el Censo de 1970 un cuarto de la población mayor de quince años se registraba como analfabeta, cifra que fue del 12.4% en el Censo de 1990. En la actualidad 8.9 millones de mexicanos son analfabetas y el 13.42% de los niños.
Pero estamos en año de elecciones y se utiliza a la pobreza, el analfabetismo y otros rezagos, como medio oculto de campaña para influir en el electorado, mientras se gastan enormes cantidades de dinero en emblemas de luz, sueldos de diputados y senadores con sus dietas gordas y aguinaldos, bonos y gran cantidad de fraudes a todos niveles.
Los mexicanos seguimos sin decir nada. Simplemente. . .  mirando.
Como simples mortales no tenemos acceso a toda la información pero estamos enajenados por lo que se “mira” en la televisión o se “oye” en el radio o los “chismes” que se sueltan, uno por ahí, otro por allá para causar “tendencias” entre un partido y otro.
¿Quién será el bueno?
Del PRI a nivel nacional ya se tiene candidato con sus altas, bajas, sus defectos, su copete e indumentaria. Tiene la maquinaria del PRI funcionando; a los “dinosaurios”, la vieja guardia, a todos los grupos trabajando en favor del regreso, no importando tanto la esencia de la persona o sus conocimientos, importa la figura. . .  la figura. . .  y llegar.
En el PRD, un personaje salido de las filas izquierdistas del PRI cuyas tendencias, forma de ser y control se aprecia a simple vista, hay quienes nos damos cuenta de sus intenciones; otros las saben pero les conviene tenerlo. Y otros, la mayoría de sus seguidores, lo quieren porque piensan que son amados y que sus palabras son verdad, son alimento para el pobre, pero el pobre penitente que con su trabajo le da el dinero para que sin esfuerzo continúe con su influencia.
Del PAN, aún sin candidato. Pero de acuerdo con los chinos, iniciamos desde el día 23 de enero el año del Dragón de Agua, que tendrá influencia y permitirá darle un lugar preponderante a las mujeres, así que, ¿estaremos listos para que una mujer rompa el techo de cristal y ocupe la silla presidencial?, ¿o los designios masculinos favorecerán al “cordero” del pastor?, ¿o el pasado pesa sobre la historia y dejará libre el camino a “Santiago de Compostela”?
De los demás partidos no se hace uno pero muchos sí hacen fuerza: ¿quiénes se unirán para conservar sus pedacitos de cielo?
La verdad depende del cristal con que observemos, la moneda está en el aire.
Nuestra participación en el proyecto electoral podría cambiar los designios de nuestro futuro y ese “karma” de fatalismo y desaliento que tenemos; con tu voto tenemos la oportunidad de quitar ese paradigma.
Puedes anularlo si estás inconforme con los candidatos, puedes darle tu apoyo a quien realmente esté preparado y tenga recursos (intelectuales), experiencia y sea legítimo en su forma de actuar en favor de México y cada uno de los mexicanos.
Si no participas, ¡estarás en la dimensión donde el purgatorio y el infierno serán tu realidad y tu penitencia!
¡Hasta la próxima!

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