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En el periodo liberal mexicano no puede haber un salario mínimo pues se parte del supuesto de la libre movilidad del mismo como de los precios. El salario en México se estipula regionalmente y tenía especialmente qué ver con el precio del maíz. Donde escasea, el precio es más alto y por ello las remuneraciones, en donde abunda el precio de este grano es más bajo, necesariamente en el mismo sentido el monto de las remuneraciones.
En ello no sólo tiene qué ver la dote de tierras arables para el cultivo de granos básicos para el consumo humano, sino también se suman a la demanda el consumo de las ganaderías existentes como de la densidad de población. Pero hay otro factor determinante en ello: las comunicaciones terrestres. El desarrollo económico del país se da en regiones con abierto aislamiento, sino distanciamiento entre ellas, por lo que se tiene un mosaico de diversidad en el crecimiento como en la prosperidad. La localización industrial necesariamente obedece a sus mercados tanto de proveeduría como de destino. La principal empresa moderna en México es textil y depende desde sus inicios de los usos provenientes de empresas estadounidenses, de segundo uso y de tecnologías que en su nación de origen se vuelven obsoletas. Necesariamente supeditadas tecnológicamente al extranjero, no son competitivas en mercados internacionales puesto que estos están dominados por las empresas extranjeras, líderes en tecnología. Se trata sobre todo de un mercado interno, aunque muchas de estas fábricas textiles se ubicaron en puertos marítimos de donde se proveen de sus mercados intermedios (Vernon, 1966; 55 citado por Basuto, 1975). El algodón es el principal insumo industrial, aunque esta especie se cultiva en el país, el mercado principal proviene del extranjero. De ahí la necesidad de ampliar las redes ferroviarias que conecten las distintas regiones del país, como de sus mercados. Desde tiempos de Sebastián Lerdo de Tejada y Benito Juárez los esfuerzos en este sentido son el tema nodal de desarrollo modernizador. Son empresas estadounidenses y extranjeras las que logran las primeras concesiones, en especial en el periodo porfirista. Cita Basurto (1975; 18-19) que: “Entre 1880 y 1884, la compañía del Ferrocarril Central Mexicano llevó a cabo la construcción del ferrocarril que unía a la ciudad de México con grandes centros: León, Guadalajara, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y algunas otras ciudades situadas en la frontera con los Estados Unidos. . . “. Otros concesionarios como los Palmer-Sullivan obtienen los contratos para construir las líneas ferroviarias que unen la ciudad de México con Toluca, Celaya, San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey y Nuevo Laredo. Otros como la compañía Acheson fundada en 1881 fundan la Compañía del Ferrocarril Mexicano del Sur, quienes son los responsables de unir los mercados del Golfo con los del Pacífico. Crean el tren panamericano que une la frontera norte con la del sur. Todos ellos con capital extranjero y en manos de extranjeros. Para 1911 la red ferroviaria del país logra anexar al desarrollo modernizador a regiones distantes y provee de mercancías e insumos a industrias de todo tipo.
FUENTES: Basurto, J. (1975) El proletariado industrial en México (1850 - 1930). México. IIS. UNAM. P.298. Vernon, R. (1966) El dilema del desarrollo económico en México. México. Editorial Diana. |