¿Qué esperar de las campañas? PDF Imprimir E-mail
Escrito por José Luis González Uribe   
Lunes, 09 de Enero de 2012 01:37
Este 2012 es un año en donde los ciudadanos mexicanos habremos de tomar decisiones importantes, respecto de nuestro futuro colectivo, a través del proceso electoral federal y los comicios en varias entidades federativas, que culminarán con la elección de un nuevo Presidente de la República, el Congreso de la Unión, Gobernadores, Congresos locales y Presidentes Municipales, mediante el sufragio a emitir el 1 de julio.
Luego entonces, la democracia se constituye como el elemento fundamental que otorga la capacidad a los ciudadanos, para reemplazar de manera ordenada y conforme a la Ley, a un gobierno que ha dejado de satisfacer a la mayoría.
En tal sentido, en una democracia republicana y presidencialista como la de nuestro país, el reemplazo ocurre de manera periódica, en los plazos y conforme a los procedimientos establecidos por la Constitución y las leyes electorales correspondientes, siendo la única fórmula válida para acceder a la acción de gobierno de manera, no sólo legal, sino también plenamente legítima.  
Comento a usted lo anterior, estimado lector, porque el trabajo de quienes tenemos a cargo la dirección del partido político al que representamos, está enteramente entregado a la tarea de ganar el mayor número de votos posibles el 1 de julio de 2012.
Ello implica ganar la confianza y la aprobación de los ciudadanos, mediante campañas políticas en las cuales los candidatos contendientes, habrán de tratar de convencer con propuestas efectivas y creíbles, el cómo se dará solución precisa a los problemas que los electores perciben como más apremiantes o importantes, para ellos mismos, para su familia y para la nación.
Y en ese contexto se encuentran tanto los partidos políticos que detentan el gobierno en turno, como aquellos partidos políticos que son oposición pero, si bien es cierto que el gobierno en turno intentará favorecer a los candidatos del partido del cual proviene, lo cual no vulnera a la democracia mientras se ejerza con respeto cabal a los derechos de los opositores, también es cierto que cuando ese afán de permanencia en el ejercicio de la acción de gobierno se realiza utilizando las ventajas que el poder otorga para favorecer a los correligionarios con recursos públicos, presiones, o mediante el empleo faccioso de información privilegiada, se convierte en algo inaceptable en una verdadera democracia, donde la alternancia de partidos debe ser en los tiempos actuales, una condición con la que debemos aprender a vivir los mexicanos.
Por ello, considero por demás importante que en cada nivel de los cargos de elección popular que estarán en contienda, corresponderá al gobierno en turno y a sus partidarios, validar con hechos el que habrán de mantenerse neutrales respecto al curso de los procesos electorales de este 2012 y, sobre todo, respetar a cabalidad los resultados que en su momento reflejarán el sentir de la mayoría.
En consecuencia, estimado lector, la pregunta sería ¿Qué aspectos son los que como ciudadanos queremos que nos argumenten y expliquen a manera de solución los candidatos?
Podría señalar a usted los siguientes: ¿Qué políticas se deberán instrumentar para crecer económicamente?; ¿Cómo resolver el problema de la desigualdad social?; ¿Qué política en materia de relaciones internacionales deberá impulsar México con el resto del mundo?; ¿Qué hacer para consolidar la democracia como el sistema político incuestionable en México? y ¿Qué hacer para lograr que la participación de la ciudadanía se dé, independientemente del quehacer específico de los partidos políticos?
En los últimos dos artículos señalé a usted, lector, la forma en la que la coalición del PRI, el PVEM y el Panal, pretendemos abordar algunos de estos aspectos a través de nuestra plataforma electoral federal 2012-2018.
Sin embargo, lo esencial es que durante las campañas políticas los candidatos puedan dar respuesta a las inquietudes de los mexicanos pero, sobre todo, es necesario evitar que en la búsqueda del voto ciudadano, las campañas se conviertan en una serie de insultos, descalificaciones y desprestigios mutuos.
La experiencia ha mostrado que el tratar de desprestigiarse unos a otros difícilmente varía las preferencias electorales de manera sustantiva y, sí en cambio, deteriora la credibilidad de los procesos electorales y el fortalecimiento de la democracia mexicana, en donde el respeto a los diferentes contendientes políticos y a sus derechos debiese ser, ante el ciudadano, una muestra de civilidad política que como compromiso tendríamos que asumir todos los dirigentes de los partidos políticos.

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