EL OBSERVATORIO 29-Ene-2012 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Lic. Marcia Alcaraz Olvera   
Domingo, 29 de Enero de 2012 00:04

Sobre la “Ley Sopa”

Por medio del comercio informal podemos encontrar mercancía que pretende copiar de la manera más fiel, las características del artículo original. En nuestro país, es fácil saber en dónde podemos adquirir las versiones “baratas” ya sea de discos, películas, bolsas, relojes, ropa o cualquier otro artículo que nunca imaginaríamos que podía existir, en la versión pirata


La piratería, entendida en una de sus más actualizadas acepciones, es definida como “. . .  la reproducción y distribución de copias de obras protegidas por el derecho de autor, así como su transmisión al público o su puesta a disposición en redes de comunicación en línea, sin la autorización de los propietarios legítimos, cuando dicha autorización resulte necesaria legalmente”, afecta actualmente a obras y actividades de diversa índole, como la música, el cine, programas informáticos, videojuegos y artículos de consumo personal. En términos burdos y llanos, la piratería es aquella actividad por la cual se fabrican copias de artículos originales, evidentemente de menor calidad, para distribuirlas y venderlas a un precio menor que la versión copiada.
Como la mayoría de los mexicanos sabemos, existen verdaderas redes que se dedican a esta actividad  y por medio del comercio informal podemos encontrar mercancía que pretende copiar de la manera más fiel, las características del artículo original. En nuestro país, es fácil saber en dónde podemos adquirir las versiones “baratas” ya sea de discos, películas, bolsas, relojes, ropa o cualquier otro artículo que nunca imaginaríamos que podía existir, en la versión pirata. Y aunque  se realizan por parte de las autoridades labores preventivas y correctivas para evitar esta actividad, es un verdadero reto el combatirla y erradicarla.
Tratándose de artículos identificados y totalmente palpables, las acciones pueden ser más sencillas de emprender, pero en un territorio en el que las fronteras no están definidas de manera específica, como en el Internet, resulta más complicado limitar esta lamentable actividad que lesiona e invade los derechos de autor. La rápida transmisión de información no autorizada o protegida, ha suscitado un intenso debate. Ahora, las respectivas leyes, “SOPA” (Stop Online Privacy Act) y “PIPA” (Protect IP Act), planteadas y discutidas respectivamente, por la Cámara de Representantes y por el Senado en Estados Unidos de Norteamérica, han cobrado relevancia mundial. Ambos proyectos de ordenamientos pretenden expandir las capacidades de la ley estadounidense para combatir el tráfico de contenidos con derechos de autor y bienes falsificados a través de Internet.
 Hace unos días, se intentó realizar en todo el planeta un acto de protesta masiva por la que importantes sitios en la web harían un “apagón” temporal en señal de protesta contra la proliferación de sitios fantasma, comercialización de productos no auténticos y de aquellos por los que se distribuyen música, textos u otros artículos sin autorización de sus autores o propietarios. El ejercicio en realidad no impidió el acceso a la red a la gente que pensó que  todo se paralizaría, sin embargo, se cree que sí los sensibilizó sobre el contenido de los sitios que visitan en la red.
Estas medidas no pararán, son la reacción natural de los gobiernos ante un problema que los rebasa, ante una realidad mundial que creció con muchísima rapidez. Esta realidad rebasa la legislación vigente, la cual, más allá de acoger nuevos ordenamientos, creemos que necesita ser adecuada inteligentemente. Seguramente en cada país se hará un intento por adecuar o lanzar un proyecto de ley en el mismo sentido, esperemos que en cada caso, se trate de propuestas propositivas y útiles y que realmente logren su objetivo.
En México, recientemente se presentó una propuesta similar por la fracción del PAN en la Cámara de Senadores, la cual en lugar de acoger a simpatizantes, se ha ganado la antipatía de varios y organizados atacantes. Y es que hasta el momento, tampoco la llamada “Ley SOPA”  ha logrado convencer o “cuajar” del todo. Los administradores de grandes portales en la red y de grupos de activistas, ven en este proyecto una verdadera amenaza para distribuir contenidos y según dicen, hasta de expresarse. Según expertos en la materia, no es necesario que se promuevan leyes en tal sentido. Únicamente hace falta que se dé cumplimiento a la legislación ya existente, en tal sentido. El tiempo nos lo dirá. Por lo pronto y mientras podamos, disfrutemos del contenido de los principales sitios en la web.

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