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Donando vida Todavía sentimos que esta bella envoltura y expresión de nuestra alma, que es el cuerpo, debemos de conservarlo para poder hacer los ritos funerarios que acostumbramos# nos cuesta trabajo desprendernos de él o dejar que lo “mutilen”
Hace como 15 días, “entre tantas noticias y chismes de barrio” (como diría Ricardo Arjona), tal vez, estimado lector, pasaste por alto un hermoso acontecimiento.
Se trata de la donación de su vida que hizo un joven de 24 años. . . de la donación de seis de sus órganos que hizo RAFAEL GÓMEZ MENDOZA. . . iluminando o renovando las vidas de seis personas. . . convirtiéndose en un héroe por la vida. Es increíble, se dice fácil, pero no lo es. ¿Por qué? Porque se necesita prepararse, meditar, pasar por encima de algunas creencias y costumbres arraigadas en nuestra cultura, desear donar tus órganos, llenar una tarjetita de donador, traerla contigo, platicar con tus seres queridos; luego, que tengas algún tipo de muerte en la que tu cuerpo y tus órganos, estén en suficiente buen estado para que sirvan; debes contar con más de 15 kilos, en caso de donadores mayores de 3 años, no debes ser mayor de 70 años en caso de las córneas, ni debes tener tumores, infecciones sistémicas, sida o hepatitis; y, todavía, después, que las personas que se quedan, permitan que se cumpla tu deseo. Son o deben ser muchas coincidencias, ¿no crees? Todavía quedan entre nosotros, algunas creencias y costumbres, como mencioné, que nos hacen un poco difícil entender la “cultura de donación de órganos”. Todavía sentimos que esta bella envoltura y expresión de nuestra alma, que es el cuerpo, debemos de conservarlo para poder hacer los ritos funerarios que acostumbramos. . . nos cuesta trabajo desprendernos de él o dejar que lo “mutilen”. Siendo que realmente sólo toman algunas partes para que le sirvan a alguien más para que continúe viviendo mejor; siendo que ya no lo necesitamos para ése último viaje en el que debemos de ir muy “ligeros de equipaje”, como diría mi amiga Lety Vélez. Poco a poco, hemos ido cambiando nuestra mentalidad, y gracias a ello en el 2011, en nuestro estado, hubo casi un 30% más de donadores. Pero se necesitan más porque hay una lista de espera de 1011 pacientes. Rafael es un nombre hebreo, es uno de los tres arcángeles, el que acompaña a Tobías y sana a su padre, y significa “Dios te ha sanado”. Creo que este nombre, nunca tuvo mejor representante que con el joven Gómez Mendoza, y con sus padres, a quienes desde aquí mando mi admiración y cariño. Ojala y todos podamos seguir su ejemplo, y donemos lo que nos envolvió en nuestro paso por la tierra, para ser recordados y valorados por mucho tiempo más. ¡Ojala y todos podamos ser HÉROES POR LA VIDA!.
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P.D. ¡Qué molesto que critiquen al Patronato de la Feria por la falta de profesionalismo de una seudo empresa de diseño! |