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Quisiera por gracia divina poder recorrer hacia atrás 30 ó 40 años en mi vida para poder entender con más certidumbre y sentir las vivencias que los jóvenes tienen, y vivir también sus ilusiones y desilusiones para poder entenderlos mejor Los jóvenes son el futuro de México. Cuantas veces hemos escuchado esta frase que por trillada y repetida en demasiados discursos, casi no le damos la importancia que se merece. Hay un hecho incontrovertible de que esta afirmación tiene un corte profundo, no solamente en el corto, sino también en el mediano y largo plazo. Los que ahora escribimos de alguna forma incipiente y los grandes escritores y editorialistas, a veces solamente nos concretamos en señalar los problemas, ver con tristeza que existe una parte importante de afectación a determinados sectores, pero no damos una solución al problema que nos aqueja.
Tendríamos que considerar que la juventud de ahora está en un continuo cambio y es tan diferente como pensaban y actuaban los jóvenes de hace 30 ó 40 años y también no sabemos con exactitud que es lo que realmente, en su totalidad, piensan los jóvenes actualmente de su futuro. Los jóvenes en general, en todo México, pero hablando principalmente de Guanajuato y especialmente de nuestro León que es nuestro entorno social y que conocemos mejor, podemos expresar en términos generales que las autoridades gubernamentales han hecho un esfuerzo loable para ofrecer centros educativos y aunque no son aún suficientes, sí ha habido una gran aportación; sin embargo ellos siguen sintiéndose relegados, porque a pesar de que las cuotas que se integran al plantel educativo son bajas en la parte educativa oficial, implica una serie de problemas adicionales como son la compra de libros e incluso de computadoras, y además hay que pagar pasajes, ropa, alimentación y por supuesto que no pueden aportar nada, económicamente hablando a sus padres y en estos tiempos en que la economía familiar está tan restringida el problema se agudiza y tienen 2 soluciones: o bien estudian para terminar lo más rápidamente posible o bien buscan algún trabajo adicional para poder subsistir. Cuando esto fracasa, simplemente dejan de estudiar y entonces empieza el calvario, como no están bien preparados, en la oferta de empleo que de por si es escasa, escogen a los mejor preparados y a los demás se les relega, y pueden llegar a un proceso de descomposición no deseable, incluso de aceptar ante la desesperación ofertas de trabajo no lícitas o emprender, que es la peor de las opciones, una vida de vicio y drogadicción, que lamentablemente también está acompañada de posible delincuencia. Lamentablemente son un porcentaje muy alto aquellos jóvenes que pocas esperanzas tienen de continuar estudios de secundaria o preparatoria, pues casi terminando la primaria, debido a problemas económicos graves de la familia, emprenden el difícil camino de trabajar en lo que sea o bien tomar empleos temporales o informales que suelen llevar también a lo que ya mencionamos, a prácticas de conducta inaceptable. Hay un grupo no muy numeroso, aunque sí que crece de manera importante, en que los jóvenes no tienen familias con problemas económicos y están desde los que eligen escuelas particulares no muy buenas, pero que enseñan algo, y algunas un poco mejores por el mismo precio, hasta los jóvenes que están en colegios, esos sí muy exigentes en inscripción y procedencia. Ahí se educan miles de escolares que incluso llegan a universidades y tecnológicos, que afortunadamente tenemos muchos no solamente en León, sino también en el estado. En estos centros educativos de elite hay de todo y sus horarios se adaptan muchas veces a la conveniencia de cada uno, más bien estos muchachos están preocupados porque sus padres les compren un carro, que tengan dinero para comprar ropa de marca y por supuesto dinero suficiente para asistir a antros y centros de diversión, y no con esto queremos decir que esto sea malo, simplemente lo citamos. Sin embargo, hemos de reflexionar de todos estos jóvenes, conocerlos más a fondo, proteger a quien más lo necesita con cariño y apoyo de sus padres, y a los que gastan demasiado, que se ordenen, pues el dinero satisface momentáneamente pero da adicción, no formación; es difícil plantear la parte interna del pensamiento de un joven de todos los casos que hemos citado, que finalmente son algo que está próximo a ser ciudadanos, o bien algunos ya han alcanzado la mayoría de edad y ya tienen derechos y obligaciones de mayores. Quisiera por gracia divina poder recorrer hacia atrás 30 óo 40 años en mi vida para poder entender con más certidumbre y sentir las vivencias que los jóvenes tienen, y vivir también sus ilusiones y desilusiones para poder entenderlos mejor y poder relatar en algún artículo con más certeza lo que imaginamos. Situado en esa posición y acompañado de los jóvenes, ¿Qué piensa la juventud de lo que pasa en México?, porque si bien es cierto que hoy muchos son pequeños, algunos ya tienen criterio más amplio y se encuentran con que en muchos de sus hogares hay una desunión y un problema gravísimo de falta de comunicación, incluso violencia intrafamiliar. ¿Qué pensaran de que sus padres y adultos que les rodean les ponen el mal ejemplo de que son viciosos en alcohol, cigarro y a veces también en las drogas y viven en un sistema de corrupción y de impunidad? ¿Qué pensarán esos jóvenes, y algunos han expresado su total repudio a la forma de actuar de la autoridad en general?, pues solamente son perseguidos y criticados, pero no están orientados y mucho menos apoyados debidamente. Los medios de comunicación se han encargado de mostrarles cuantas decenas miles de políticos están luchando por obtener cualquier puesto público, y ellos no son tontos, pues se dan cuenta que solamente buscan su beneficio personal y no ser útiles a la sociedad. Escuchan las promesas de todos los partidos y hay una minoría que tiene la aprobación de lo que estos personajes dicen, el resto los desprecia. Los jóvenes están sujetos a una presión terrible de vendedores de drogas que acechan sobre todo a los más pequeños, de enganchadores que ofrecen dinero fácil para actos ilícitos y por supuesto la lacra tan grande de la trata de personas, que algún día prometo que haremos un artículo especial, que lastima profundamente a nuestras jovencitas, que todos los padres quisiéramos que permanecieran bajo un techo de dignidad, respeto y bienestar familiar; sobre todo la televisión se ha encargado de crear ídolos falsos, haciéndoles creer a ellas que mujeres semidesnudas en programas de bajo nivel, pseudobailarinas y peores cantantes, que ahí está el éxito para conseguir una posición social adecuada y por supuesto los galanes de cartón y desvergüenza inundan las telenovelas que no aportan nada útil a todos nuestros jóvenes. ¿Qué futuro nos espera si ellos leen en los periódicos que cerca de 200 Legisladores Federales y Senadores han pedido licencia para buscar puestos públicos de elección? Con esto, pues prácticamente la actividad legislativa, que queda en manos de unos tantos, si de por sí no se concretaron ninguna reforma, ahora menos, y con la exclamación generalizada: “¡Todos a la cargada, para obtener la oportunidad de sacrificarme por mi pueblo!”, eso si, en un puesto bien remunerado. ¿En cuánto tiempo más los jóvenes que mañana serán los integrantes de cualquier puesto público, de cualquier responsabilidad mayor o menor, serán los encargados de conducir este país? Será en un plazo no muy largo y los que ahora son actores políticos y que no actúan bien en sus diferentes responsabilidades serán criticados y vilipendiados, y posiblemente enjuiciados. Realmente nosotros los adultos con nuestro ejemplo, debemos hacer un examen de conciencia de si lo estamos haciendo bien o mal, estamos enseñando el camino a los jóvenes de una conducta que deben de ejercerla desde ahora para que sean los grandes constructores de un México mucho mejor, pues el que tenemos ahora dista mucho de ser el deseado. ¿Qué pensarán nuestros jóvenes de los préstamos fáciles que son auténticos centros de usura y que ninguna autoridad los tiene regulados y solamente la libre y feroz competencia entre ellos hace posible una decisión?, que fatal es que para las clases más humildes se ensañen algunas tiendas de autoservicio y les vendan artículos para el hogar que ellos mismos saben que no podrán pagar y posteriormente los embargan y les quitan no solamente lo que habían pagado, sino también los artículos que les habían fiado, y no hay ninguna autoridad que frene ese tipo de abusos y como lógicamente quienes son los más afectados son los más pobres, pues nadie puede pagar un abogado para que los defienda de las injusticias; por supuesto que no todos obran en esa forma, pero al que le venga el saco que se lo ponga, y recuerden aquel antiguo adagio que dice: Con la vara que midas... Yo creo en los jóvenes, creo en nuestra juventud, creo firmemente que van a ser la salvación de México, porque México tiene que cambiar, y por eso tenemos que hacer un esfuerzo supremo todos los adultos para orientarlos, quererlos, respetarlos y guiarlos, no nos hagamos sordos ante sus problemas y adoptemos la actitud no solamente de ayudarlos económicamente, sino también con el ejemplo en nuestros propios hogares y que impulsemos la práctica limpia del deporte para que los muchachos sustituyan con esto a las adicciones que tanto dañan a nuestra juventud. Jóvenes de León y de Guanajuato y de México, habemos muchos que los queremos, los respetamos y confiamos en ustedes. |