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La “mantequilla de la selección” y otros productos son trivialidades untables, comparadas con el climático comercial del director técnico Javier Aguirre, parado sobre una imponente y desierta avenida del Paseo de la Reforma, con el Ángel de la Independencia como trasfondo, afirmando: “Yo no pertenezco al México de sí se puede, yo pertenezco al México de sí se pudo”
¿En qué se parecen las campañas políticas y los comerciales que promueven el Mundial de Futbol en Sudáfrica? Es un chiste para el que no hay final conocido, porque aún no terminan ni las campañas ni el Mundial... Lo que sí tienen en común es la construcción de un universo imaginario paralelo -es decir, las interpretaciones y promesas de los candidatos en sus comunidades durante la campaña, y la publicidad de consumo durante el Mundial de Futbol-. Aunque, en el caso del Mundial, sí hay un final predecible. ¿Hay quién dude de la existencia de ese universo paralelo o al menos de la existencia del planeta llamado Futbol? Los que dudan argumentarán que no ven televisión o que no les gusta el futbol. Pero se topan con ese universo en el supermercado, los centros comerciales, la discusión oficial sobre autorizar o no la transmisión de partidos en escuelas y oficinas públicas y la publicidad ubicada en telefonía, ropa, zapatos, mantequilla, papitas, promocionales en restaurantes y servicios, rastrillos de afeitar, refrescos, etc., etc., etc. Lo interesante es que parecería que seguir el “llamado de la selección” y comprar esos productos es ser solidarios con la mexicanidad y la patria. La pequeña patria representada en las piernas de Gerardo Torrado, Javier Hernández, Carlos Salcido, Rafael Márquez o los rizos bailantes de Andrés Guardado... ¿Lo duda? Recuerde que el presidente Felipe Calderón los recibió en Los Pinos para darles la encomienda de proteger el prestigio de la patria. O algo así. Aunque, en el camino a Sudáfrica, ya hubo descalabros: el portero “Bimbo”, Memo Ochoa, ya no podrá “hacer sándwich”, pues el técnico Javier Aguirre... lo sustituyó con el “Conejo” Pérez. Sin embargo, ¿cuál es el efecto de esta publicidad en el ciudadano de a pie? ¿Está vendiendo? ¿Nos hace reír o llorar? En este 2010, en el universo paralelo del Mundial de Futbol, los publicistas, con sus lemas publicitarios, se han vuelto filósofos ciudadanos o ideólogos patrioteros... pero afortunadamente parece que sin un éxito cegador. Las condiciones del país están permitiendo a la mayoría de los ciudadanos un sano ejercicio de ironía y sarcasmo hacia la publicidad y hacia el Mundial mismo. Han sido demasiadas “las patadas” -influenza, estudiantes muertos, candidatos políticos acusados de delincuencia, aumento en la gasolina y gas, bebés muertos, avionazos...- a los ciudadanos consumidores “en pocos minutos de juego” (figurativamente hablando) y la población se está riendo de los comerciales. El nivel de ironía del ciudadano respecto a la publicidad del universo del Mundial de Futbol tratando de equipararse -en la intención del publicista- con el universo real del país aparece en pláticas, blogs, artículos, círculos familiares, de boca en boca, con taxistas y estilistas -estos dos últimos, importantes depositarios de la opinión pública-, etc. Y, por si fuera poco, la encuesta oficial del presidente Calderón sobre si él debería acudir o no al partido inaugural en Sudáfrica se añadió al gozo irónico de los ciudadanos. Un publicista aceptó que hay una población en reflexión. Si no, ¿por qué tener comerciales apologéticos (explicación y disculpa) como el “yo sí creo en la selección” (de un banco, por cierto). Sabe que hay quienes no creen en la selección... En la saturación real del número y diversidad de comerciales, los ideólogos publicitarios se excedieron. Aunque compren la “mantequilla del Mundial”, el tono de ironía es ganancia para una sociedad mexicana acostumbrada a rezar a la Virgen de Guadalupe por la selección de futbol. La “mantequilla de la selección” y otros productos son trivialidades untables, comparadas con el climático comercial del director técnico Javier Aguirre, parado sobre una imponente y desierta avenida del Paseo de la Reforma en la ciudad de México, con el Ángel de la Independencia como trasfondo, afirmando: “Yo no pertenezco al México de sí se puede, yo pertenezco al México de sí se pudo”, etc. Es el mensaje más impactante, pues carece de publicidad comercial y, en cambio, sí se apropia mediáticamente de símbolos nacionales reales. Con ese mensaje, ¿en qué universo vive -o pretende hacer creer que vive- el técnico nacional? ¿O en cuál cree que viven los demás? ¿En el universo real o en el universo del futbol? Parece ser que, aunque mínimamente, pero hemos logrado separarlos. El único choque fue psicológico, cuando el portero estrella de Televisa -para gran decepción de la población femenina (y mucha masculina) en todo el país-, el portero Memo Ochoa, no pudo “hacer sándwich”, pues fue desplazado como portero titular...
A OTRA COSA,MARIPOSA *¿Cuántos habitantes de León se inscribirán en la Iniciativa México, proyecto de involucramiento comunitario de Televisa y TV Azteca? ¿O se confirmará ese recientemente acuñado adjetivo de la ciudadanía mexicana: “ininvolucrables”...? *¿Sabrá el alcalde Ricardo Sheffield que el Banco Mundial tiene asignados millones de dólares para programas de transporte sustentable? Y el SIT no es el único transporte sustentable, están las bicicletas. Vamos por buen camino, pero no es suficiente. ¿Qué pasaría con un “Hoy no circula” o un programa para compartir trayectos en auto? |