Mi Jesús personal: la legalización de la droga PDF Imprimir E-mail
Escrito por Rosa Elba Pérez Hernández   
Lunes, 09 de Agosto de 2010 01:17
La semana pasada, el presidente Calderón se reunió con representantes de las Iglesias de México para el tercer Diálogo por la Seguridad, mostrando lo que parece será la agenda de salida de su Presidencia: la legalización de los estupefacientes, hasta hace unos años pensamiento castigable.
Pero hasta las discusiones en el seno familiar cierran en esa dirección.

No había habido en su sexenio un evento en cuatro días; en este caso, la serie de diálogos donde el presidente Calderón hubiera participado activa y personalmente en todos y cada uno de ellos.
El costo de la guerra contra los grupos de narcotráfico en términos económicos, políticos y del entramado social ha sido muy alto. Después de todo, los muertitos son parientes, hijos, primos, hermanos, etc., de alguien.
¿Cuál fue el detonador de la cruzada cuasipersonal del presidente Calderón para iniciar esta guerra? ¿Por qué se salió de control? ¿Por qué sí o no a la legalización?
Respuestas imaginarias, imaginativas y multidisciplinarias:
*No, porque “todo mundo” andará por la calle drogándose, abusando, violando, envuelto en la nebulosa de la marihuana, de las anfetaminas, del “cristal”, del polvo blanco de la coca.
¿Es pregunta o afirmación? Depende de qué lado de la mesa de discusión del programa de televisión esté usted.
*Sí, porque -si se legaliza- se consumirá menos, se le quitará el atractivo de lo prohibido y desaparecerán los costos humanos y económicos de ocultar su comercio. Desgraciadamente, no hay analogías sólidas, son demasiadas las variables para responder al “¿qué pasaría si...?”.
*¿Se libera? En Holanda, se permite el consumo personal; en California (y otros estados), se permitió la droga para veteranos de Vietnam que requerían curar dolores físicos y traumas de guerra.
*¿Se prohíbe? Los niños y adolescentes no creen que existió un lugar y tiempo en que el alcohol estuvo prohibido. Se llamó “la Prohibición” en Estados Unidos en los años 40 y el equivalente del “Chapo” Guzmán se llamaba Al Capone. Cuando el gobierno estadounidense legalizó venta y consumo, se acabó el problema.
Aun así, en el mundo árabe sigue vigente la prohibición del consumo de alcohol, pero por lo cerrado de esas sociedades hacia el mundo occidental (o sea, “nosotros”), carecemos de la información para evaluar su situación.
En México, existen elementos adicionales que hacen la evaluación aún más difícil. Elementos que, sin embargo, sí podrían ser abordados en la elaboración de políticas públicas y programas de gobierno.
Partimos de que el efecto buscado por la droga es el placer físico o el desahogo de la presión y depresión que sufre un individuo. Si el placer lo dan las relaciones familiares y sociales, habrá que buscar políticas públicas que generen esa satisfacción, como el deporte y la convivencia en familia. Pero si el propósito del consumo individual es el desahogo de la presión y depresión, ¿dónde encontrará el individuo a su “personal Jesus”? Aquel “que quiera ser su amigo, aquel que le permita tener fe, alguien que lo escuche, alguien que esté ahí, alguien a quien le importe, alguien a quien puedan alcanzar”, como dice la canción de Depeche Mode de los ochenta (arriba citada en su idioma original).
Si encuentran al “personal Jesus” en la droga, ¿cuáles son las otras opciones de salida de la adicción?
Una parte importante de los ex drogadictos o alcohólicos tienden a adoptar la fe cristiana (diferente de la cristiana apostólica, católica), donde el tejido social de la congregación, por ser una minoría, es más cerrado y fuerte, y dicen sentir al “personal Jesus” que los escucha... Pregunte a su albañil de confianza.
Por otra parte, construir DIFs municipales y Comudes (Consejos Municipales del Deporte y la Juventud) en cada colonia ¿es otra solución? No.
Porque haría falta la parte más importante en un país de “ni-nis” (fenómeno económico actualmente en boga que describe a los jóvenes que, ante la falta de oportunidades económicas en su país, “ni estudian, ni trabajan, ni les interesa buscar cómo hacerlo”: la satisfacción laboral.
Porque el principal motivo de presión y depresión en México en este momento para el segmento de la sociedad más vulnerable al consumo y tráfico de drogas, es decir, los jóvenes y adultos jóvenes, es el desempleo.
Ese debe ser el verdadero temor a la liberalización a las drogas y el verdadero campo de batalla (no en Ciudad Juárez o en Sinaloa, etc.) de Felipe Calderón. El Presidente del Empleo lo acepta, pero no ha sido eficiente. Si la liberalización ocurre, la droga estaría ahí, sin incentivos para ser traficada, pero lista para ser consumida porque no hay salida para la presión y depresión del desempleo... Estos jóvenes y adultos jóvenes seguirían buscando a su “personal Jesus” en las drogas.
Irónicamente, si se acaba el tráfico de drogas, ¿dónde conseguirán “trabajo” los muchachos que solo encuentran empleo en el business, como dijo la famosa “Tuta”, aquel narcotraficante del cártel de “La Familia” michoacana que accedió a otorgar una entrevista radial al periodista Pablo César Carrillo para explicar por qué era fácil y justificable (socialmente) reclutar jóvenes sicarios? Porque ahí, esos jóvenes encuentran a su “personal Jesus”... del empleo.

A OTRA COSA, MARIPOSA
Sigue ganando adeptos el movimiento de dar el Grito del 15 de septiembre de espaldas a los balcones de gobierno en el país... ¿Y cómo no enviar un mensaje a quienes quieren eliminar la ruta de autobuses urbanos de Piletas, Las Joyas, que pasa por el IMSS, etc., en León, donde el Alcalde insiste en que no dará marcha atrás? ¿Ha negociado en forma personal con los directamente afectados y su familia?

La autora es analista política, con maestría en la Georgetown University.
 

Parque Bicentenario 2011

Nueva Vida 2012