Cruzar México: el pecado del centroamericano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Rosa Elba Pérez Hernández   
Lunes, 30 de Agosto de 2010 02:05
La semana pasada aparecieron 72 cadáveres de centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas, aparentemente asesinados por traficantes de personas. Estos seres humanos deseaban ingresar en Estados Unidos ilegalmente, para trabajar legítimamente. Su pecado no fue tratar de cruzar la frontera México-Estados Unidos, su pecado fue atreverse a cruzar México ...
Es de un cinismo extremo que los mexicanos lloriqueen sobre la injusticia de la ley SB1070 en Arizona y sólo dediquen un “¡Ah... pobrecitos!” a 72 hermanos de raza masacrados por otros mexicanos a su paso por este territorio.
Cierto, los asesinos no fueron ciudadanos comunes pero el evidente desdén e indiferencia de la opinión pública mexicana hacia el sufrimiento de los indocumentados centroamericanos debe cambiar.
Los medios de comunicación son un reflejo de la sociedad -o de lo que le interesa a la sociedad- y reducir la masacre a notas de interiores del periódico o a dos minutos como tercera nota en el noticiario de la noche, son reflejo de ese desdén.
En México, los niños aprenden desde la Primaria el guión de quejarse sobre los abusos y discriminación de los estadounidenses contra los valientes paisanos o braceros que, por el  “pecado” de tratar de alcanzar el “sueño americano”, encuentran la muerte por frío o deshidratación en los desiertos de Texas y Nuevo México.
Pero hay hombres y mujeres que son más valientes aún. Son quienes, viniendo desde más lejos, más allá del sur, de El Salvador, Honduras o Guatemala, se aventuran a cruzar los mismos desiertos para buscar el empleo que tampoco encontraron en sus países.
Sin embargo la masacre de indocumentados en San Fernando, Tamaulipas, muestra cómo ellos tienen una penitencia por adelantado:
“México, como paso obligado para llegar a Dios”.
El desdén de la opinión pública mexicana hace que los medios vuelvan “notas de color” (es decir, las que le dan variedad a las páginas) en historias de horror, como la de la Secretaría de Gobernación, que amenazó recientemente con cárcel a una viejita y a un sacerdote que son conocidos en la zona del ferrocarril del Golfo por dar agua y cobijas a centroamericanos cansados, que han estado subidos por días en los techos de los vagones del tren que va desde Guatemala hasta Texas (historias verídicas), pasando por Veracruz y Tamaulipas.  
¿El cargo? “Promover la inmigración ilegal”.
Pero la vida todo se cobra. ¿Por qué el peor odio entre pandillas latinas en California o Chicago ocurre entre la Mara Salvatrucha (El Salvador) y los Aztecas?
Aquella indiferencia mexicana se convierte en odio.
¿Por qué cuando Honduras, El Salvador o Guatemala ganan un partido de fútbol contra México, es celebrado como fiesta nacional?
Si no ayuda ser “El Gigante del Norte”, menos ayuda ser percibido como el monstruo del norte.
No hay disculpa. La insensibilidad es inexcusable. ¿Cómo hacer entender a los mexicanos que la vida se cobra todo? ¿Cómo reconciliarnos con Centroamérica?
Mientras los mexicanos de a pie no sean solidarios con los centroamericanos, no podemos exigir respeto. El gobierno mexicano no ha entendido o no acepta que, para Estados Unidos, la política migratoria involucra a todos los latinos, no sólo a México, y eso lo obliga a una posición congruente y dejar de hacerse la víctima, pues también es victimario.
Reconciliarnos con Centroamérica significa redimensionar la gravedad y dolor de estas masacres en la opinión pública. Es lo menos que se puede hacer. Concientizar al ciudadano de a pie sobre la corresponsabilidad en el dolor de los hermanos de raza. “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.

A OTRA COSA MARIPOSA
¿Ya decidió, lector, dónde va a disfrutar de la celebración del 15 de Septiembre? Cuídese de las granadas en las plazas, porque es tiempo de chiles en nogada... No le vaya a ocurrir una indigestión similar a la de Morelia...


La autora es analista política, maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Georgetown. Agradecerá sus comentarios a generació Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
 

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