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Candidatas mexicanas: entre amazonas, sanedrín y ‘juanitas’
¿Dónde contempla Dios la participación de las mujeres en política? En la mitología griega, las amazonas eran mujeres guerreras, hijas de Ares, el dios de la guerra, que habitaban ciudades en Europa del Este y Asia Menor. Por miles de años, el sanedrín judío ha sido la asamblea de rabinos, hombres que interpretan -sin mujeres- la ley de Dios para las mujeres.
¿Dónde contempla a la mujer el dios mexicano? Las “adelitas” de la Revolución, aparte de comida, sirvieron con rifle y cama a los revolucionarios... (al menos así lo retrata la serie de Televisa El encanto del águila). ¿Qué tipo de mujeres mexicanas urbanas entrarán activamente a las elecciones de 2012? Para ellas, lograr una nominación dentro de su partido, y después ganar el voto público, son dos trechos llenos de zancadillas, empujones y apapachos halagadores. Para 2012, ¿nos llenaremos de “juanitas”, de mini-Elbas Estheres o de Cecilias Romero (PAN)? ¿Qué tendrán en común quienes alcancen nominaciones? ¿Dinero? ¿Parentela? ¿Intelecto? ¿Experiencia? ¿”Colmillo”...? Para tener una mejor perspectiva, vale la pena distinguir entre cuatro tipos de mujeres que participan en la política. En un primer grupo, estarían quienes optan por ser soporte para su marido para después retomar su propio espacio. Suelen ser mujeres que se han preparado para el poder. Es el caso de Margarita Calderón, Mayra Enríquez (México), Hillary Clinton (Estados Unidos), Cristina Kirchner (Argentina), Dolores Padierna (México), Christine Lagarde (Fondo Monetario Internacional) o Rosalinda Bueso (de Marcelo Ebrard). Quisiéramos tener a varias de este grupo como candidatas en las elecciones en México en 2012. Segundo, están las mujeres para quienes su marido se ha convertido en su soporte: las primeras ministras Angela Merkel (Alemania) y Margaret Thatcher (Inglaterra), Josefina Vázquez Mota o Betty Manrique (México). Definitivamente, tendremos a algunas. En una tercera categoría, están aquellas mujeres que no gustan de la política activa, pero disfrutan el glamour del poder: Carla Bruni (Francia), Kate Middleton (Inglaterra), Letizia Ortiz (España), Angélica “la Gaviota”, de Peña Nieto; Celeste Batel, de Cuauhtémoc Cárdenas. Marta Sahagún sería un híbrido de estas dos categorías. Tendremos muchísimas de ellas... como acompañantes. En una cuarta categoría, están mujeres que gustan de la política activa y están preparadas, pero están dentro de una estructura sociopolítica o incluso en una situación personal que las limita -al menos temporalmente- para puestos de nivel nacional: Beatriz Gutiérrez (López Obrador), Ana Paula Gerard (Carlos Salinas de Gortari), Marta Martínez (de Juan Manuel Oliva). Algunas tienen la sorpresa anunciada. Las relaciones familiares las ayudan. En la mencionada limitante sociopolítica, incluiría al grupo de las llamadas “juanitas” mexicanas, aspirantes que aceptan ser diputadas propietarias con el previo acuerdo de, una vez elegidas, dejar el puesto a su suplente, que suele ser un hombre. La gran comidilla será el número que tendremos de este tipo de candidatas para 2012. Porque de que las habrá, las habrá. Tema de una siguiente columna será el perfil de las “juanitas”. Otro grupo que vale la pena mencionar es el de las lideresas de barrio que en balance salen perdiendo, cuando se compara su capacidad de movilización durante las campañas electorales con las nominaciones finales que reciben de su partido. El factor educación aparece: mientras que ellas criaban a sus “movilizados” (hijos, nietos, etc.), los hombres lograron un mayor nivel educativo formal para colarse al liderazgo de presídium. Suelen abundar en el PRI. La sociedad mexicana urbana cree que las mujeres sí pueden gobernar, gusta de escucharlas e incluso vota por ellas. No son amazonas, ni excluidas del sanedrín. ¿Qué tan justo o efectivo es que la ley obligue a las cuotas de género para los puestos de elección popular? ¿Es sólo un mito urbano que las mujeres somos menos corruptas? Es el caballo veloz en el que va montada Josefina Vázquez Mota. ¿Conclusión? Hay que observar, acumular evidencia y pedir informes de las actuales diputadas. Y es que en León ha habido mujeres poderosas, capaces de influenciar a los políticos, ya sea cuando el pueblo se las recuerda o cuando ellas los aconsejan o consuelan: sus mamás...
A OTRA COSA, MARIPOSA El sábado, debatieron en un programa de radio los preprecandidatos del Partido Verde Eugenio Martínez y del PRI Martín Ortiz y Adolfo Pons. Eugenio, con vehemencia y referencias directas a zonas específicas de León; Ortiz, con tablas, y Pons, con cifras en cadena que habrían sido la envidia de un secretario de Hacienda... en una sesión de justificación de presupuesto. Lo que pareció una ensalada de intentos de articulación fueron las propuestas en seguridad: ¿cámaras? ¿Helicópteros? ¿Grupos de élite? ¿Acercamiento con pandillas...? Eugenio recuperó al aire la reapropiación de espacios públicos como estrategia. Es cierto, recuerdo cómo en mi campaña a la alcaldía (2009), un pandillero me propuso un trato con notario público: construir una minideportiva a cambio de 10 pandilleros conversos... Haber cerrado el debate del sábado con la petición de “serenidad” (Ortiz) hizo asomar a una semillita inquieta de política de izquierda. Para acabarla, el senador Francisco Arroyo felicitó al “triunvirato de jóvenes exitosos”. En el México de 1824, el triunvirato se tuvo que imponer por las armas ante el riesgo de desmembramiento de la nación. “No me ayudes, compadre...”. Tal vez quiso decir “trío”.
La autora es maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Georgetown y directora de Proyecto Hábitat de León, A. C. ‘Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país’
Margaret Thatcher
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