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La cultura política priista, no pone en riesgo la unidad rumbo a las elecciones del 2012, pues ha tenido experiencias suficientes con los procesos encabezados por Labastida y Madrazo. La personalidad de Peña y Moreira, están muy lejos de tropezarse dos veces con la misma piedra.
Peña surge como figura política ungido previamente con el favor popular. Su personalidad augura un carisma semejante al de Adolfo López Mateos, con la salvedad de que éste logró el más amplio apoyo popular durante su mandato y Peña surge como precandidato por la aceptación lograda entre los potenciales electores del país. Enrique Peña, tiene temple, talento político, talante y se desarrolla en condiciones excepcionalmente favorables para competir con éxito por la Presidencia de la República. Tiene dotes para detener la caída del país, sin alterar esencialmente el ritmo favorable a las instituciones. Resulta del agrado de distintos sectores sociales, porque lo consideran un político capaz de enfrentar con aplomo la adversidad. Llegar a la Presidencia de la República en las condiciones económicas, políticas y sociales que presenta el país, no significa un privilegio, sino un enorme reto. Detener la caída del mercado interno, del poder adquisitivo del salario; del prestigio internacional; del respeto al orden jurídico y a la palabra empeñada por los gobernantes; del prestigio de la clase política; de las instituciones de seguridad social; de la calidad educativa; frenar la violencia externa e intrafamiliar; evitar la simulación desde el poder y el respeto a las instituciones democráticas, es la primer tarea hercúlea a desarrollar por quien acceda a la titularidad del Poder Ejecutivo Federal en 2012. La población está consciente de que el PRI conserva en sus bases la cultura política derivada del principio ético jurídico, de que habrá necesidad de priorizar el mayor bien, para el mayor número. Así, para un observador objetivo no resulta inquietante que alguien anuncie renunciar a una posición que aún no tenía, desde la perspectiva jurídico- electoral o tomando en cuenta lo que han dado en llamar las mediciones de intención del voto ciudadano. Los aspirantes del PAN que se “bajaron”, como el Secretario del Trabajo, creyeron haber renunciado a una posición que no tenían ni dentro de lo que llaman su partido, menos respecto de un porcentaje atendible en la consideración del electorado potencial, sólo representaban parte del folklor. Los priistas saben que es natural encontrar dentro de las instituciones políticas, militantes que llegan a creerse dueños o dignos de trato preferencial y que la mercadotecnia posee recursos para hacer creer a la población cualidades o defectos de quienes manifiestan deseos de competir por un cargo. Cuando hay quienes consideran a las instituciones políticas como de su “propiedad”, se convierten en gran peligro para cualquier otro militante que se atreva a disputarles la posición, pues recibirá de entrada una virulenta respuesta y nadie dispuesto a abrirle la puerta. Es necesario recordar la frase lapidaria de un potentado de los medios de comunicación que en tono amenazante dijo a un político “en veinte segundos puedo construirle a usted la honra o deshonra que se me antoje”. El político debe abandonar el miedo a ser calumniado o difamado. Algunos estrategas de la mercadotecnia recomiendan a sus clientes calumniar a sus opositores, pues aunque la verdad salga a flote, algo de daño quedará. Peña ha permanecido impasible ante los ataques y parece tener la fortaleza para aguantar hasta el fin. Moreira por su parte, ha dado a los priistas muestra de que está dispuesto a ir victorioso hasta el final de la encomienda, pues no tendrá más pruebas después de ese prestigioso cinco a cero. Los priistas sabían que a cualquiera que hubieren encumbrado a la presidencia de su partido, sería sujeto a pruebas de resistencia que no cualquiera soporta. Peña, y los priistas que desean recuperar el rumbo, mantuvieron apoyo necesario para su presidente y no se equivocaron, pues el talento y la fortaleza, se muestran en la adversidad y Moreira lo ha logrado. El “fuego amigo” no prevalecerá contra Peña y, la dirigencia se fortalecerá, pues de ese lado, no hay cobardes ni ingenuos. |