Comenzó septiembre PDF Imprimir E-mail
Escrito por Uriel Durán Rodríguez   
Lunes, 06 de Septiembre de 2010 01:49
Comenzó septiembre. Deténgase por un momento, mire a su alrededor, trate de ver los detalles que cotidianamente no percibimos, trate de recordar la noticia más reciente en el ámbito nacional y local...
Efectivamente, eso que usted y yo vemos y recordamos como el suceso más reciente es lo que en doscientos años como mexicanos hemos construido como nación independiente.

¿Le parece justo? ¿Cree que lo que nos rodea es el fruto del esfuerzo de nuestros antepasados?
¿Considera que se ve reflejado el esfuerzo de sus abuelos, de sus padres y el suyo propio?
Apuesto a que no, pero ¿a qué atribuye que la realidad no corresponda con la nación que concibieron nuestros libertadores? En efecto, a que a la gran mayoría de los políticos que han tomado las decisiones más importantes no les ha importado mucho qué consecuencias resulten de su irresponsabilidad y ambición personal.
Comenzó septiembre, mes de la Patria, e inevitablemente escucharemos hablar de la importancia de ser una nación independiente. Y escucharemos también innumerables discursos sobre la libertad y las acciones ejemplarmente heroicas.
Lo curioso es que muchos de esos discursos los pronunciarán quienes menos se interesan, quienes menos procuran el bien de los ciudadanos. Incluso habrá algún político que se jacte de tener la nacionalidad mexicana, pero que, en privado, se jacte de pertenecer a otra raza y expresar además su desprecio por los mexicanos. Esa es todavía parte de la realidad de nuestro México independiente.
Comenzó septiembre y comenzamos a ver en todos los medios de comunicación una exhaustiva campaña para conmemorar los doscientos años del surgimiento de una nación independiente.
¡Doscientos años de libertad! Pero, en verdad, ¿cree usted que hay suficientes motivos para celebrar, para justificar despilfarros, para contraer deudas en nombre de todos y con las cuales sólo se benefician algunos?
Comenzó septiembre y es hora de darnos cuenta de que, como mexicanos, no hemos sabido construir condiciones de justicia y equidad, y que en doscientos años de vida independiente la enorme diferencia es que no son gobernantes de otra nación quienes propician estas condiciones, sino nuestros propios políticos.
Comenzó septiembre y ahí están los ejemplos de la impunidad y de corrupción, mientras que varios de nuestros gobernantes preguntan ¿de qué se quejan si (el pueblo) siempre ha vivido en crisis?
Comenzó septiembre y, con la deuda que se ha contraído, los leoneses estamos endeudados por los próximos 15 años cada uno con más o menos ¡quinientos treinta y tres mil pesos! ¿Mejorará nuestra calidad de vida? ¿Se procurará el bienestar de la ciudadanía? ¿Cambiaremos nuestra realidad, o sólo nos quedaremos como mudos testigos?
Porque vale la pena recordar que lo que vivimos día con día también es historia y lo que hagamos o dejemos de hacer lo juzgarán el día de mañana nuestros hijos.
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Por un exceso de optimismo, manifesté en la pasada colaboración, titulada “Acciones y aspiraciones” (EL HERALDO de León, 30 de agosto de 2010), que se había comenzado con la renovación del adoquín de la plaza principal, pero debo precisar que se renovó sólo en una pequeña zona.
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Como muchos mexicanos, lamento la pérdida de Germán Dehesa, quien fue un agudo observador y crítico de la política y realidad de nuestro país. Descanse en paz.
 

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