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La mayor parte del tiempo, nuestro país ha estado inmerso en revoluciones, primero la social y luego la cristera; después, por revueltas sin rumbo, y siempre, por enconos cupulares entre derecha e izquierda, entre revolucionarios y reaccionarios, entre neoliberales y proteccionistas, entre ricos y superricos Dos estrellitas de la farándula y más de cincuenta muertos en el clausurado y luego amparado casino Royale en Monterrey, Nuevo León, son el reflejo de la decadencia de la clase política y, también, de una sociedad ya harta por la impunidad y la corrupción. Nuestro país ha crecido en la cultura del desorden, del amiguismo, del influyentismo, del descaro, del clasismo, de la desvergüenza, de la corrupción y de la impunidad.
Entre la prepotencia y la impotencia... así es como nos encontramos los mexicanos, al comprobar que entre más sinvergüenza es un político, más alto puede llegar; si de verdad nos indignan los recientes hechos y todos los pasados, ninguno de los políticos que nos han endeudado tendrá futuro en la política. Si esos politiquetes de ocasión que encontraron en la política la manera de hincharse los bolsillos con dinero público y hacer creer que trabajan por la sociedad siguen en la mente de sus respectivos partidos, sería una de las bromas más perversas que le jueguen al pueblo de México y, por tanto, la prueba más clara de que tardaremos mucho más en llevar a cabo el cambio que requerimos. ¿Qué más tenemos que ver para dejar de considerarnos un país urgido de cambios de fondo? Entre la prepotencia y la impotencia se encuentra el futuro de la sociedad mexicana, porque unas veces se impone la prepotencia y otras tantas es difícil esconder la impotencia ante actos como el de Monterrey y que han sido calificados como terroristas por las autoridades federales y es que esperamos nuevamente la celebración de un año más de nuestra independencia, con actos que nos hacen preguntarnos si esto en verdad es México. La mayor parte del tiempo, nuestro país ha estado inmerso en revoluciones, primero la social y luego la cristera; después, por revueltas sin rumbo, y siempre, por enconos cupulares entre derecha e izquierda, entre revolucionarios y reaccionarios, entre neoliberales y proteccionistas, entre ricos y superricos, porque los pobres, los asalariados, difícilmente entran a una lucha tan mezquina si no es para encontrar la muerte siempre siendo presa y carne de cañón de los grandes intereses de esa lucha tan sucia y en ocasiones tan ficticia que surgiría la duda si no fueran tan palpables las consecuencias que nos han dado como resultado lo que hoy vivimos. Vivimos entre la prepotencia y la impotencia de un país inmerso todos los días en pleitos políticos cada vez más vulgares, pero que son elevados por decretos mediáticos a memorables debates, o gracias también a que algún pseudoperiodista les da la calidad de plausibles a actos de ciertos personajes que tienen todo el tufo de la descomposición que nos tiene en esta situación, notas que, sin duda, son bien remuneradas por quienes resultan favorecidos; eso también es corrupción, al tratar de encumbrar por unos pesos a gente que tanto daño le hace al país, al estado o a la ciudad. Parece que nuestros políticos no se dan cuenta de que no hay que tener propiamente un régimen dictatorial para caer en el caos en el que están algunos países del norte de África, que no se necesita de la denuncia de la ONU para combatir la hambruna que también hay en México y que no necesita tampoco el llamado ni la intervención internacional para llevar a cabo las reformas que le den orden a nuestra patria. Parece que el crimen organizado tiene que tocar a esa clase política egoísta, burlona, cínica, hedonista y ladrona para que se empiece a hacer algo por los ciudadanos de este país, que sólo somos importantes para dos cosas: para pagar impuestos y para justificar el gasto de miles de millones de pesos en un proceso electoral con el absurdo argumento de que “la democracia cuesta”. Sobra decir que ni siquiera para votar nos toman en serio; si así fuera, nunca se necesitarían 16,000,000,000 (dieciséis mil millones) de pesos para un proceso electoral cuando estamos inmersos es una profunda crisis económica, y con millones de mexicanos que apenas tienen para comer, pero que tendrán un proceso electoral económicamente holgado, con lo que se comprueba que nuestro sistema “sí funciona”. Creo que no es nada complicado castigar a las llamadas ladies de Polanco. ¿Qué le parecería que estas ladies lavaran los baños de alguna escuela pública o que pintaran las paredes de algún asilo de ancianos? ¿O que barrieran alguna calle de la Lagunilla o Tepito? Así, cualquiera pensaría dos veces las cosas antes de hacerlas. Otra noticia sobre este caso es que resulta que Azalia “la Negra”, una de las ladies de Polanco, cobra como policía en el estado de México. Lo peor es que es ella la que en el video le dice al policía: “Por personas como tú es que a este p... país se lo está cargando la...”. Son precisamente acciones como la de ella las que dañan a la sociedad y me pregunto: ¿ya habrá pasado los exámenes de confianza? Lo cierto es que como sociedad tenemos una tabla de valores tan endeble, tan débil que casi todo en este país es relativo y eso es una navaja de doble filo muy, pero muy peligrosa porque un día valoramos una situación de una forma y al día siguiente de otra; eso no nos da identidad ni certidumbre y una sociedad sin identidad ni certidumbre va camino al caos y a la destrucción y, mientras tanto, lucharemos para no vivir más entre la prepotencia y la impotencia. *** Por cierto, conozco a unas ladies de la polaca (o sea de la política) y créame que abundan; ya lo verá. Respecto a la insistencia del expresidente Vicente Fox para pactar con el narco, le digo que pactar con el narco es como pactar con el diablo; sorprende su insistencia en el tema. Lo que me genera un interés adicional es saber la posición en este tema de sus precandidatos a la presidencia de la República, a gobernador del estado, a diputados locales y federales. ¿Sostendrán esta posición públicamente? Porque difícilmente alguien que piense distinto a Fox será apoyado por este.
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