LA PROLE ELIGE Tres libros, tres PDF Imprimir E-mail
Escrito por Uriel Durán Rodríguez   
Lunes, 12 de Diciembre de 2011 01:38
La Real Academia Española de la Lengua define “prole” (del latín “proles”) como:
* Linaje, hijos o descendencia de alguien.
* Conjunto numeroso de personas que tienen algún tipo de relación entre sí.
Apegándonos a esta definición nadie puede deslindarse de esta condición: formamos parte de una prole sea rica, clase media o pobre. En México predomina la de origen pobre, así lo ha hecho saber el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social  (Coneval) en su más reciente estudio.

Será entonces la prole de clase media y baja (o sea, pobre) quienes definan la elección de 2012. Pues. . .  ¿qué no son ellas quienes han definido las elecciones siempre? ¿Qué las elecciones y los gobiernos no son para de la y para la prole?
La prole está en espera, los partidos políticos están inmersos en los procesos para elegir a sus candidatos, y es muy importante remitirnos a esos procesos y dar seguimiento a los criterios mediante los cuales los partidos políticos eligen a quienes los representarán en la próxima contienda.
¿Cómo es que dicen elegir a los mejores? Es más, ¿cómo o qué es lo que debe observarse para elegir al mejor o al menos peor de sus aspirantes a un puesto de elección popular? ¿Lo eligen o apoyan con base en la gente que ha afiliado a su partido, con base en su capacidad o preparación?
La mayoría, como siempre, está basando su precampaña en dádivas, en el clásico “yo te doy para que votes por mí”, en la presión emocional y psicológica para conseguir o mantener el apoyo que necesitan para obtener la candidatura.
Unos, “cartuchos muy quemados”; otros, personajes huecos y en gran medida falsos liderazgos logrados a base de alianzas entre personajes de poca reputación, apoyos copulares, bandazos mezquinos o cobijados por algún grupo ávido de no dejar llegar a liderazgos a los que temen no poder controlar.
Piden el respaldo incondicional. En cambio, a los nuevos aspirantes independientes se les dice el eterno: “Esta vez no te toca” o “te toca bajarte”; esta es la historia sin fin de quienes se ostentan como los “honorables liderazgos” que representan todo, menos una lucha democrática y un sincero interés por resolver los problemas que vivimos como leoneses, como guanajuatenses y como mexicanos.
“Si tienes X número de  votos puedes ser regidor en mi planilla” pero, claro, el argumento público será que, mediante “un exhaustivo análisis” se eligieron a los mejores para integrar ese equipo que tal vez represente los intereses de los leoneses y en esto, no sé usted, no veo cambio alguno ni en el  espíritu democrático que se pretende rescatar ni en el renovado puente generacional que algunos dicen representar.
El que haya metido a más personas al partido será candidato a diputado.
Pues ¿no que se está postulando a los mejores, a los que convoquen a militantes que no sólo hayan afiliado ellos? Que manera de autoengañarse. Vaya manera de manejar un discurso y un argumento que busca que “todo cambie” para que todo siga igual. Pero ese discurso o ese argumento se caerá por el propio peso de la incongruencia, por el peso de saber que muchos aspirantes a un puesto de elección popular llevan por delante el dinero que los respalda aun cuando lleven en la espalda la gran incongruencia y la falta de honestidad.
La burla, el engaño y la traición son la moneda con la que por lo general se le paga al que entrega primero su firma de apoyo, luego el voto y su confianza a un candidato o al equipo que lo respalda; lamentablemente muchas personas lanzan miradas que, con altivez, “barren” de arriba a abajo a las personas y un gesto que denota “asquito” son el saludo de muchos juniors y señoras venidos a políticos, o de fugaces luchadores de inexistentes causas “nobles” y que por lo general, nunca han hecho nada por nadie que lo necesite.
Afortunadamente son muchas, pero muchas más las personas sencillas y sinceras que buscan trabajar al lado de líderes comprometidos y trabajar por proyectos auténticos que lleven las mejores  propuestas y acciones de trabajo.
Pero ese sorpresivo y “espontáneo y generoso” interés de algunos es claramente coyuntural, así como la “desinteresada” colaboración en una campaña política. Exigen la firma de apoyo y además encargan que los demás hagan llamadas y visiten a otros militantes del partido y que además gasten su propio dinero en ello:
“Hay que ayudar a los pobres ‘we’...”  “Ay, sí, pobrecitos, les hacemos tanta falta. . .  Son la prole pero (ellos) nos ayudarán a ganar y luego los vamos a salvar. . . “.
Por eso la pregunta recurrente es: ¿cómo podemos elegir a un buen candidato?
En realidad no existe una fórmula para ello, pero no creo que deba resultar candidato necesariamente el que tenga más fuerza dentro de su partido, sino aquel que pueda tener la confianza de la ciudadanía y pueda convocarla a trabajar a favor de un proyecto incluyente y no a favor de las ambiciones sin límite de un grupo.
Creo que lo básico es identificar a quien no trabaja con base en obsequios y que no represente más de lo mismo, más presión, más mentiras y chantajes y por tanto, malos representantes. Sugiero que entre otras cualidades nos fijemos en las siguientes:
1.- Que sea alguien con preparación, con una trayectoria transparente, que denote conocimiento de los problemas y que tenga valor y creatividad para hacer los cambios que sean necesarios.
2.- Que tenga un interés auténtico en los problemas de la gente y tenga voluntad para resolverlos.
3.- Que haga una campaña austera pero efectiva, que se base en la credibilidad que pueda generar, y no en los millones de pesos que pueda gastar y que quién sabe cómo los consiguió.
4.- Que tenga propuestas o un plan de gobierno o legislativo viable, realizable y que cubra aspectos trascendentes (vaya, que no dé atole con el dedo).
5.- Si su candidato no cubre por lo menos estos aspectos, no desperdicie su tiempo, pues usted estaría contribuyendo a que la política y nuestros candidatos vayan de mal en peor.
No olvidemos que los electores se inclinan hoy más por el candidato que por el partido político que los impulsa; así que, aunque hoy todavía se puede manipular a una porción importante de votantes, los triunfos ya no están asegurados como hace unos años era posible hacerlo porque imperaba la prole. El problema es que hoy la prole sigue imperando.
¿Se repetirá la historia o habrá un final de novela?

TRES LIBROS TRES
En plática de amigos comentamos sobre los tres libros que hayan cambiado nuestra vida y todo buen político debe tener presente (¿por qué tres? Nos preguntamos). Los que nos marcaron de alguna manera. Con profunda sinceridad dijo uno de ellos:
“El primer libro que me marcó fue el Directorio telefónico, que me cayó en la cabeza cuando estaba chiquito y me dejó un chipote”.
“A mí me marcaron los cuentos de ‘Condorito’ -dijo el otro - cuando me lo ponía bajo el brazo me dejaba tinta en la axila; me ponían unas regañadas. . . “.
“El libro mágico, lo cargábamos en la mochila y estaba muy pesado, nos dejó ‘marcados’. . .  como jorobados pero fue temporal”.

***
Muchas cosas podrán dividirnos a los mexicanos: la política, el futbol, las clases sociales, etc. Pero lo que definitivamente nos une es la fortuna de ser guadalupanos; creo que esto es lo que sin duda nos identifica, nos une. La Virgen de Guadalupe es quien en verdad logra que la inmensa mayoría de los mexicanos (incluso muchos no creyentes) nos podamos mirar a los ojos y abrazar la fe que tanto nos hace falta.

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