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Escrito por agencias   
Fuera Real de la Champions

El Olympique de Lyon asestó el castigo más duro al Real Madrid, eliminarlo por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de final, en un año especialmente doloroso por los 250 millones de euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final del Bernabéu como gran reto.

El Real Madrid ayer empató 1-1 y con un global de 1-2 firmó un nuevo fracaso en Europa. Manuel
Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez. Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid sólo fue superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu engalanado para una noche especial.
Alineó Pellegrini el once que todo madridista deseaba. Aparcó sus inventos de la ida, cuando dio la titularidad a Mahamadou Diarra, y apostó por la versión más ofensiva de un equipo anclado a José María Gutiérrez 'Guti'.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un
presentimiento, "volveremos", se encadenó con un inicio arrollador. Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el equipo blanco.
A la heroica, sin un segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre 'Lass', pero no encontraba la forma de frenar a Guti.
Desde el lugar donde habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las piernas del meta francés.
En cinco minutos el Real Madrid había enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria.
El secreto del éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká, Cristiano e Higuaín encontraban premio.
Arrancó la segunda mitad y el Real Madrid se desenchufó. No despertaba. El juego se endureció y cayó en la presión francesa. Casillas comenzaba a intervenir. Mala señal. Temía lo peor.
El dominio territorial era del Lyon. Casillas volvió a intervenir a una falta de Pjanic y nada pudo hacer cuando el bosnio le fusiló, culminando una jugada de equipo a quince minutos del final. Enmudeció el Bernabéu. La maldición se ampliaba.
De nada sirvieron los intentos a la desesperada de Cristiano. Desolación blanca en una de esas noches negras que dejan retratados a los protagonistas.
El peor parado será Pellegrini, el escudo de todos. Los dardos apuntarán a él, se comenzará a hablar de futuro, saldrán nombres de futuribles fichajes y la lucha por la Liga intentará hacer olvidar un nuevo fracaso en Liga de Campeones.
 

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