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SE MATA ADICTO PDF Imprimir E-mail
Evidencias
Escrito por Luz Adriana Reyes   

ESCAPABA DE ANEXO, RESBALÓ Y CAYÓ DE CABEZA DE UNA ALTURA DE SIETE METROS

‘ Tenía cuatro días que se había internado en el centro de rehabilitación

Adicto que hace cuatro días se había internado en un anexo del Barrio del Coecillo, quiso escapar del Centro de Rehabilitación, en su intento, resbaló y se mató.

Ramón Mejía Gutiérrez, tenía alrededor de 25 años de edad y formaba parte de un grupo de al menos ocho jóvenes del Centro de Rehabilitación para Drogadictos y Alcohólicos con Terapia Intensiva “Sálvense Los Jóvenes”. El anexo se ubica en la calle Bosque 221.
Hace poco más de dos meses, dos centros de rehabilitación fueron clausurados por la Secretaría de Salud de Guanajuato, por carecer de medidas salubres, aunado a las denuncias en el Ministerio Público, por tortura y abusos contra al menos 30 jóvenes.

ENTRA A ANEXO PERO SE MOLESTA
Aparentemente Ramón Mejía estaba entusiasmado por internarse en el anexo, pues ya no quería drogarse pero cuatro días después de no consumir drogas, se alteró.
Ayer alrededor de la 1:15 de la tarde, el médico revisó a Ramón de sus pies porque los tenía lastimados, a consecuencia de caídas y de un balazo que recibió hace un par de años.
Para entonces el joven estaba molesto y le pidió al médico que le permitiera irse porque ya no soportaba estar encerrado.
“Lo llevábamos a su dormitorio cuando el joven corrió a la parte superior, quiso escaparse pero se cayó porque la teja se zafó, el muchacho cayó de cabeza de una altura de siete metros”, contó un hombre quien únicamente dijo ser el encargado del anexo.

TIEMPO ATRÁS
Ramón estuvo internado en el Centro de Rehabilitación pero el tiempo que permaneció fuera del anexo se juntó con una pandilla conocida como “Los Chayotitos”, según dijo uno de sus amigos.
“Trepaba por las azoteas de las casas porque se metía a robar, a cada rato se caía, un día vinieron los policías por él pero al tratar de escapar se cayó y se lastimó el tobillo, a partir de ahí tuvo problemas para caminar bien”, platicó el amigo, quien ayer fue a buscar a Ramón, a su casa, para invitarlo a comer.
Apenas el jueves de la semana pasada, Ramón Mejía, les dijo a sus amigos de la banda “Los Chayotitos” que regresaría al anexo pero que necesitaba que al menos uno firmara de responsable.
“Yo no quise porque no tengo dinero pero hoy íbamos a comprarle una despensa para llevársela para que comiera porque su papá no tiene dinero, viven en una casa muy pobre y no tienen quien les cocine”, relató el amigo de Ramón.
EL HERALDO tuvo acceso a la casa del padre de Ramón, el señor Santiago Mejía, de oficio voceador en la colonia San Juan Bosco, pero no cuenta con un solo mueble. La vivienda está en la calle Santa Clara 113.
Hace unos tres años, el hermano de Ramón, murió en su casa a consecuencia de una sobredosis.

ANTES DE ANEXO, JARDÍN DE NIÑOS
De acuerdo al testimonio de los vecinos del anexo, éste tenía alrededor de un año en funcionamiento pero la idea no agradó a muchos ya que anteriormente era un preescolar. En cambio, últimamente lo que veían era a los jóvenes salir del establecimiento.
El anexo mide unos 40 metros de fondo y unos 6 de ancho, y aún conserva en las paredes los dibujos animados que crearon para el preescolar.
Del cuidado de los internos, el encargado se reservó a decir que estaban “bien cuidados” y que los trataban bien, que contaban con permisos de la Secretaría de Salud, Protección Civil y Desarrollo Urbano, pero se negó a mostrarlos argumentando que no tenía autorización.
Otra vecina afirmó que en el anexo había escasez de agua, pues su sobrino, quien está internado ahí, les comentó que no tenían ese servicio.
“Mi pariente no nos dijo si lo maltrataban pero no se escuchan ruidos, ni gritos, lo único que a nosotros no nos parece es que del anexo entren y salgan los internos, ellos mismos son los que andan robando en las casas, deberían de buscar otras zonas más aisladas para rehabilitarlos”, expresó la mujer.

ANTERIORMENTE LA SSG HABÍA CERRADO DOS ANEXOS
El pasado 9 de mayo, alrededor de 30 jóvenes fueron rescatados de un anexo ubicado en el barrio de San Miguel, luego de que una madre de familia reportó a la policía el maltrato físico que su hijo había recibido en el lugar, al encontrarlo con quemaduras de cigarrillo en las manos.
Eran una casona vieja, acondicionada como anexo denominado “Centro de Orientación, Grupo Lenguaje de la Mujer”, el cual, tenía un año 4 meses en funcionamiento.
Autoridades de la Secretaría de Salud de Guanajuato, inspeccionaron el anexo, como carecía de medidas salubres lo clausuraron junto con otro Centro de Rehabilitación, ubicado en la colonia Granjas Económicas, por la carretera León-Silao.
También los internos que lograron salir, sostuvieron que allá dentro eran abusados sexualmente y torturados, los dejaban sin comer porque sus despensas las vendían y con ellas compraban vino y drogas.

 

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